6Dolores difusos sin causa: mandíbula apretada, bruxismo, cefalea tensional y contracturas
Este síntoma merece estar en la lista por su capacidad para disfrazarse. Casi nadie que aprieta los dientes lo sabe: el bruxismo de vigilia afecta a entre el 20% y el 30% de los adultos y el nocturno a un 8%-13% de ellos, según la médica rehabilitadora Teresa Jorge, de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF). A esto se suma que en verano suele dar una tregua: al bajar el cortisol y desaparecer los plazos, la musculatura masticatoria se relaja y las cefaleas matutinas se esfuman, lo que crea la falsa sensación de que el problema se ha resuelto. Al reincorporarse, el cuerpo se reajusta de golpe a un nivel de exigencia que había olvidado y el apretamiento se reactiva sin que la persona lo vincule con su dolor.
El motivo de fondo es anatómico. El nervio trigémino conecta la masticación con la sensibilidad de la cabeza y el cuello, de modo que la hipertonía de maseteros y temporales arrastra a trapecios y esternocleidomastoideos y acaba traduciéndose en cefalea tensional, rigidez cervical, mareos e incluso vértigos. La cefalea tensional afecta a cerca del 70% de la población, según la OMS, y hasta un 30% presenta en algún momento signos de trastorno de la articulación temporomandibular, más frecuente entre los 20 y los 50 años y en mujeres. Las señales que no conviene normalizar son la mandíbula cansada al despertar, el dolor facial, la cefalea matutina y los dientes sensibles o desgastados; si el dolor se prolonga semanas o limita comer, hablar o bostezar, toca consultar.



