Buffett deja la presidencia de Berkshire Hathaway y pasa el testigo a su hijo Howard

Buffett mantendrá el cargo de director y asumirá la presidencia emérita del conglomerado. Howard lleva 33 años en el consejo y presidía hasta ahora su propia fundación.

Warren Buffett deja la presidencia de Berkshire Hathaway después de seis décadas al frente del holding. El inversor de Omaha, de 96 años, pasa el testigo a su hijo Howard, que lleva 33 años sentado en su consejo de administración.

El anuncio se hizo público el 18 de septiembre a través de una carta dirigida a los accionistas. Buffett mantendrá el sillón de director y asumirá la presidencia emérita, de modo que no abandona formalmente el órgano de gobierno: cambia de sitio y entrega la Presidencia a la siguiente generación de la familia.

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La sucesión queda así completada nueve meses después de que el propio Buffett dejara la consejería delegada en manos de Greg Abel. Howard presidía hasta ahora la Fundación Howard G. Buffett, centrada en la seguridad alimentaria y en la mitigación de conflictos, y fue embajador de Buena Voluntad de Naciones Unidas contra el Hambre durante casi una década.

Sesenta años desde una fábrica textil en dificultades

Buffett compró sus primeras acciones de Berkshire en 1962 y tomó el control de la compañía en en 1965, cuando el negocio era una empresa textil en declive. Él mismo describió aquella operación, con humor, como la inversión más absurda de su vida. Seis décadas después, el vehículo se ha transformado en un conglomerado con participaciones en American Express, Coca-Cola, Diageo, General Electric, Heinz, Johnson & Johnson, Moody’s, Procter & Gamble, Sanofi-Aventis, UPS, Walmart o The Washington Post, entre otras.

Su fortuna personal ronda los 144.000 millones de dólares, el equivalente a unos 125.500 millones de euros, lo que le sitúa en décima posición de la lista de multimillonarios de Forbes. En 2008 llegó a ocupar el primer puesto del ranking durante un periodo breve.

En la carta, el todavía presidente justifica el relevo por la propia trayectoria del heredero. ‘Howard ha sido director de Berkshire durante 33 años. Eso supone un periodo de aprendizaje más largo que el que yo tuve antes de tomar las riendas a los 34 años’, escribió. Y añadió una idea que resume su tesis: Greg dirige la empresa, Howard protegerá su cultura y sus valores, ‘ambos más valiosos que cualquier cifra en nuestro balance.

La compañía cierra la última pieza de su sucesión nueve meses después del relevo ejecutivo: Berkshire no depende de una firma, sino de un reparto de funciones.

Qué cambia para el accionista de Berkshire Hathaway

Howard Buffett

Operativamente, prácticamente nada. Abel seguirá al mando de la gestión y Howard no tocará el día a día del negocio. Su función, según el consejero delegado, es la de custodio: ‘La cultura que Warren construyó y los valores que defendió seguirán siendo la esencia de Berkshire, y Howard será su guardián’, señaló Abel en el comunicado difundido por la compañía.

El presidente emérito mantiene el puesto de director y su condición de accionista de referencia. No hay en el anuncio ninguna referencia a la reacción en bolsa de las acciones clase A y clase B del grupo, ni a cambios en la política de dividendos o en el calendario de recompras. Ese silencio, en mi lectura, es deliberado.

Para el inversor español, el interés no está en la letra pequeña del gobierno corporativo, sino en lo que Berkshire representa dentro de una cartera. El conglomerado es un proxy clásico de calidad defensiva y aparece en numerosos fondos globales comercializados en España. El detalle de sus participaciones puede consultarse en la web oficial de la compañía.

Un relevo ordenado que no elimina la prima de fundador

A mi juicio, esta es una de las transiciones de poder mejor ejecutadas que ha dado una gran compañía cotizada en las últimas décadas. Hay una carta pública, un calendario escalonado y un heredero con tres décadas de sillón en el consejo. No ha habido filtraciones interesadas ni guerras internas. Esa limpieza es, en sí misma, una señal de fortaleza institucional.

El riesgo es otro y no se resuelve con apellidos. El conglomerado de Omaha se ha construido sobre la capacidad de un solo hombre para asignar capital en momentos de pánico, y esa habilidad no se hereda. Howard no dirigirá la empresa: presidirá el consejo. Abel ejecutará. Es un reparto de doble mando que funcionará mientras ambos compartan criterio y que se pondrá a prueba en la primera decisión grande: una adquisición relevante, una recompra masiva de acciones o un dividendo extraordinario.

Conviene mirar los precedentes. Los relevos de fundadores suelen penalizar la valoración por la desaparición de la prima que el mercado paga cuando el gestor histórico sigue al mando. Ese descuento puede llegar o no, pero los accionistas llevan ya meses conviviendo con una estructura sin Buffett al frente del día a día. La próxima junta anual, que la compañía celebra tradicionalmente a comienzos de mayo en Omaha, será el primer examen público de la nueva cúpula.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El comunicado de Berkshire Hathaway no incluye ninguna referencia a la variación de sus acciones clase A y clase B, que cotizan en Nueva York. La única cifra patrimonial del anuncio es la fortuna personal de Buffett: 144.000 millones de dólares, unos 125.500 millones de euros, décima posición de la lista de Forbes.

Clave técnica: El consejo llevaba 33 años con Howard dentro y nueve meses con Abel en la consejería delegada, de modo que el anuncio no altera el perímetro de gestión. El factor a vigilar no es operativo, sino la política de asignación de capital del holding en su primer ciclo de decisiones.

Apunte macro: La conversión de la fortuna de Buffett a euros, 125.500 millones, ilustra el peso del conglomerado en las carteras globales. Berkshire mantiene participaciones históricas en Coca-Cola, American Express, Johnson & Johnson y Moody’s, valores con presencia continua en fondos comercializados en España.


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