Madrid estrena la carga ultrarrápida más potente de Europa: Electra abre 26 puntos de 600 kW

Electra explota 18 electrolineras en España y aspira a pasar de la quinta a la tercera posición del mercado en 2029. La compañía mantiene la inversión pese a rebajar su objetivo de 200 estaciones a 50 para 2027 por las trabas administrativas.

Electra abre en Carabanchel la mayor estación de carga ultrarrápida urbana de Europa: 26 puntos de 600 kW. La instalación, adjudicada por el Ayuntamiento de Madrid por 3 millones de euros, traslada a suelo urbano una potencia que hasta ahora era patrimonio casi exclusivo de las autovías.

Claves de la operación

  • 26 puntos y 3 millones de euros municipales. La parcela es pública y el proyecto salió de un concurso del Ayuntamiento de Madrid. La estación atiende a la vez unos 22 turismos y cuatro furgonetas comerciales.
  • Objetivo español recortado un 75%. Electra rebajó de 200 a 50 sus estaciones previstas en España para 2027 por las trabas administrativas. La planta de Carabanchel tardó 18 meses en ver la luz.
  • La ciudad sigue siendo territorio virgen. El 71% de los cargadores públicos españoles de más de 150 kW están fuera de los núcleos urbanos, según ANFAC. Madrid pasó de 300 puntos en 2019 a 1.349, pero pocos son de alta potencia.

600 kW en plena ciudad: la potencia deja de ser cosa de autovías

La compañía francesa asegura que sus cargadores recuperan la autonomía de un coche en unos diez minutos, siempre en función del modelo y de las condiciones de carga. La marquesina incorpora 100 kWp de paneles solares para autoconsumo y un sistema de almacenamiento que, según sus cálculos, evitará unas 1.000 toneladas de emisiones de CO2 al año. El recinto funciona 24 horas al día, los siete días de la semana, con reserva de plaza hasta una hora antes desde la aplicación Electra+ y pago por tarjeta o Bizum.

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La ubicación busca ese perfil de parada corta. La estación se levanta entre la A-42 y la M-40, junto a las cocheras de la EMT y a un radio reducido de supermercados, restaurantes y gimnasios. Es el tipo de recarga que se hace mientras se compra o se come, no el que se programa en una ruta de 600 kilómetros.

Conviene desactivar un lugar común. Ningún turismo de calle aprovecha hoy los 600 kW de pico. Los modelos más rápidos del mercado homologan picos de 150 a 250 kW, y solo con la batería en temperatura óptima. La potencia extra se justifica por la simultaneidad de vehículos, no por la velocidad individual de cada coche.

El dato que da sentido al proyecto es el mapa. Siete de cada diez cargadores rápidos españoles están fuera de las ciudades, según los registros de ANFAC a cierre de 2025. La red municipal madrileña creció de unos 300 puntos en 2019 a 1.349 en la actualidad, de acuerdo con los datos del Ayuntamiento, pero ese crecimiento se hizo sobre todo con potencias medias y bajas. Carabanchel no cubre una demanda existente: la anticipa.

La infraestructura de recarga no se decide por la potencia del cargador, sino por quién firma la licencia y en cuánto tiempo.

Carabanchel y el cuello de botella de la carga ultrarrápida en Madrid

Electra cargadores Madrid

El propio consejero delegado de Electra, Bastien Verot, reconocía que la instalación ha necesitado 18 meses de desarrollo, más de lo previsto. La compañía ha rebajado en paralelo su objetivo español: de las 200 estaciones comprometidas para 2027 a 50, con la tramitación administrativa como motivo. El directivo sostiene que el volumen de inversión no cambia y que espera volver a las 200 entre 2028 y 2029.

El concejal de Carabanchel, Carlos Izquierdo, presentó la apertura como prueba de que la capital ‘consolida’ su avance en electrificación, y admitió después que las administraciones tienen ‘mucho trabajo’ por delante para reducir la burocracia. La contradicción es la noticia: la misma institución que celebra la infraestructura señala su propia tramitación como freno.

El cuello de botella no es técnico. Los cargadores de 350 y 600 kW llevan años en catálogo; lo escaso es suelo urbano con acometida eléctrica suficiente y licencia en un plazo tolerable. Cada electrolinera depende de una concesión municipal, lo que convierte la expansión en un negocio de concurso público y no solo de capital privado.

Electra contra Iberdrola y Repsol: la batalla por el punto de recarga

Aquí se mide la ambición de la operadora gala. Electra explota 18 electrolineras en España —ocho de ellas en la Comunidad de Madrid— y más de 750 estaciones en diez países europeos. Su objetivo declarado es pasar de la quinta a la tercera posición del mercado español en 2029, en un ranking interno que hoy lideran Francia y Alemania por volumen de actividad.

El adversario no es pequeño. Iberdrola despliega su red de recarga ligada al negocio eléctrico, Repsol la integra en su red de estaciones de servicio y Endesa mantiene su propia plataforma. Las tres son compañías del IBEX 35, con balance, suelo, y puntos de conexión ya disponibles. Frente a ellas, Electra apuesta por concentrar hubs urbanos y por acuerdos con ayuntamientos, un modelo más ágil en tecnología y mucho más expuesto al calendario administrativo.

Queda la prueba de fuego: la ocupación. Una electrolinera urbana solo es rentable con rotación alta y sostenida. Si el parque eléctrico español sigue creciendo por debajo de Francia o Alemania, como apuntan los registros de matriculación, los 26 puntos de Carabanchel medirán algo distinto a lo que promete su potencia: si el conductor de ciudad está dispuesto a recargar fuera de casa. El primer examen llegará con el cumplimiento del objetivo de 50 estaciones y con los pliegos municipales que se resuelvan a lo largo de 2027.


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