La CNMV propone expulsar de bolsa a las cotizadas con menos de 100.000 euros de negociación anual

El supervisor fija como referencia los 100.000 euros anuales de negociación y un 10% de sesiones con operaciones. El primer periodo de cómputo arranca el 1 de enero de 2027.

La CNMV propone excluir de cotización a las sociedades que no superen los 100.000 euros de negociación anual, un umbral que golpea a las small caps del BME y abre la puerta a los deslistados.

Qué exige exactamente la propuesta de la CNMV

El regulador ha sometido a consulta pública los requisitos que desarrollan el articulado de la Ley 6/2023 de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión. El texto dota a la CNMV de un mecanismo objetivo para retirar del parqué a los valores que apenas cruzan operaciones.

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La CNMV podrá acordar, de oficio o a instancia de parte, la exclusión de negociación cuando se incumpla al menos uno de estos dos criterios, medidos sobre un periodo de un año y con referencia al 31 de diciembre del ejercicio precedente:

  • Que el efectivo negociado no supere los 100.000 euros en el conjunto del año.
  • Que el número de sesiones con negociación no supere el 10% de las jornadas del periodo.

El cálculo del efectivo diario se obtiene sumando, para cada operación de una jornada, el número de acciones intercambiadas multiplicado por el precio por acción. La norma excluye las operaciones de tamaño elevado frente al tamaño normal del mercado, para que una sola compraventa puntual no desvirtúe la cifra anual.

La consulta pública es el primer paso antes de que los requisitos se conviertan en norma. El texto invita a los interesados a formular observaciones, con plazo hasta el 19 de octubre. El primer periodo de doce meses para evaluar el cumplimiento arranca el 1 de enero de 2027, de modo que los deslistados efectivos no llegarían antes de 2028.

Un umbral de 100.000 euros equivale a menos de 400 euros negociados por sesión: la norma retira del parqué a los valores que ya nadie negocia.

A quién golpea: small caps y valores zombis del BME

El golpe se concentra en el tramo más ilíquido del mercado continuo y en BME Growth, el segmento diseñado para compañías en expansión. Buena parte de estos valores cotizan con un free float reducido y un volumen residual, sostenidos por un accionista de control que no necesita del mercado para financiarse. La cotización les sirve como escaparate, no como fuente de capital.

La liquidez del mercado español se concentra en un puñado de grandes valores. Los pesos pesados del Ibex 35 acaparan la mayor parte del efectivo negociado cada sesión; fuera de ese grupo, la negociación se diluye hasta cifras que rozan lo testimonial, sobre todo en el mercado continuo y en BME Growth.

El perímetro afectado reúne a sociedades que llevan años sin apenas cruzar operaciones y que, sin embargo, asumen los costes fijos de cotizar: auditoría, información periódica, junta de accionistas, y tasas de BME, el operador de los mercados españoles. La alternativa a la exclusión forzosa pasa por una OPA de exclusión o un squeeze-out sobre el capital que quede en manos minoritarias.

La propuesta no distingue por sector ni por tamaño de capitalización. El único criterio es la actividad real en el mercado, medida en euros y en número de sesiones. Ese enfoque deja fuera cualquier consideración sobre la solvencia o el negocio de la compañía: una empresa rentable pero ignorada por los inversores puede entrar en la lista.

100.000 euros negociación

Un filtro que solo alcanza a los valores sin negociación

La cifra es, en la práctica, un umbral de diseño. Cualquier compañía que mueva más de 400 euros diarios rebasa el corte, de modo que la norma apunta a los valores con negociación residual y no a las small caps con actividad real. El filtro del 10% de sesiones actúa como red de seguridad para los casos de liquidez intermitente, aquellos en los que la acción se mueve unos pocos días y permanece inmóvil el resto del ejercicio.

El riesgo está en la asimetría. Una sociedad puede incumplir el criterio por un ejercicio puntual de ‘free float’ congelado o por la ausencia de noticias relevantes, y verse abocada a la salida sin margen de reacción. La CNMV conserva la decisión última al poder actuar de oficio o a instancia de parte, lo que introduce un componente discrecional en un proceso que se presenta como automático.

Para los accionistas minoritarios, el deslistado es un arma de doble filo. Reduce la visibilidad del valor y complica la formación de precio, pero también suprime los costes fijos de sostener una cotización que el mercado no utiliza. La criba ordena el listado, aunque traslada al pequeño inversor el problema de quedarse sin un mercado donde vender.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El cierre de la consulta el 19 de octubre y el arranque del primer periodo de cómputo el 1 de enero de 2027, que determinará qué valores entran en riesgo.
  • Reacción del valor: Las small caps con menor free float y volumen residual son las candidatas naturales a sufrir presión, aunque el impacto tarda: no habrá deslistados antes de 2028.
  • Precedente sectorial: Las salidas voluntarias del parqué de valores sin liquidez marcan la pauta de cómo se ejecutan estas exclusiones y qué margen tiene el accionista.

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