Moeve arranca en Huelva el mayor proyecto de hidrógeno verde de Europa con 1.000 millones

La planta Onuba, primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, contará con 300 MW de electrólisis ampliables y 45.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable. Moeve controla el 51% del capital junto a Hy24, COFIDES, Enagás Renovable y Alter Enersun.

El hidrógeno verde ya no es un proyecto piloto en España y su primera gran obra lleva el sello de Moeve. La compañía ha iniciado la construcción de Onuba, la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, en Palos de la Frontera (Huelva).

Al acto de arranque de las obras, celebrado en el Parque Energético que la empresa tiene en la localidad onubense, acudieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta tercera y responsable de Transición Ecológica, Sara Aagesen; y el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla.

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Onuba: 300 MW de electrólisis y más de 1.000 millones de inversión

La planta arranca con 300 MW de capacidad de electrólisis, un bloque que la compañía prevé ampliar con 105 MW adicionales. La inversión conjunta supera los 1.000 millones de euros e incluye la infraestructura asociada y una planta fotovoltaica de autoconsumo destinada a alimentar parte del proceso.

En producción, Onuba podrá fabricar alrededor de 45.000 toneladas de hidrógeno renovable al año. El ahorro estimado en emisiones ronda las 250.000 toneladas anuales de CO2, una cifra que la compañía compara con el parque automovilístico de combustión de Huelva, Cádiz y Jaén en conjunto.

El destino de esas moléculas, de momento, es interno. Toda la producción de la primera fase se destinará al autoconsumo del propio complejo industrial de Moeve en Huelva. Solo más adelante el hidrógeno alimentará la fabricación de combustibles de automoción, aviación y sector marítimo, además de otros procesos industriales.

Bruselas ya ha dado su aval: Onuba ha sido reconocida como Proyecto de Interés Común (PCI) por la Unión Europea. A eso se suma una financiación de 304 millones de euros concedida por el Gobierno de España a través del Plan de Recuperación y canalizada mediante NextGenerationEU.

Onuba convierte una declaración de intenciones en una obra con grúa: el hidrógeno verde español pasa de la diapositiva al acero.

Quién paga el Valle Andaluz: Moeve, Hy24, COFIDES y Enagás Renovable

Valle Andaluz del Hidrógeno Verde

La estructura accionarial combina músculo industrial y financiero. Moeve lidera el proyecto con una participación mayoritaria del 51%. Hy24, el mayor fondo mundial especializado en hidrógeno renovable, y COFIDES, la institución financiera público-privada española, entran con un 29% conjunto repartido a partes iguales: 14,5% cada uno.

COFIDES ha materializado su entrada con 150 millones de euros y llega después de la salida de Masdar del capital. La compañía emiratí mantiene, eso sí, un papel relevante en el suministro: aportará electricidad al parque energético de Huelva mediante un PPA firmado sobre sus activos renovables en España.

El 20% restante se reparte entre Enagás Renovable, con un 16%, y Alter Enersun, con un 4%. Ambos socios aportan experiencia en gas renovable y en desarrollo de instalaciones fotovoltaicas, respectivamente.

En empleo, la compañía calcula un impacto superior a los 8.000 puestos de trabajo entre directos, indirectos e inducidos a lo largo de toda la cadena de valor. La obra movilizará además a más de 400 pymes y autónomos de la zona.

El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, resumió el cambio de fase: ‘hoy dejamos atrás la era de los proyectos piloto de hidrógeno verde para avanzar hacia la construcción de proyectos de gran escala’.

La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, subrayó por su parte que el reconocimiento como Proyecto de Interés Común ‘refleja su dimensión estratégica y contribución a la transformación de nuestro sistema energético’.

El cuello de botella no es el electrolizador: es el precio de la molécula

Hay una cifra que da dimensión a lo que falta. El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde contempla 2 GW de electrólisis repartidos entre los parques energéticos de Palos de la Frontera y San Roque (Cádiz). Onuba, con sus 300 MW iniciales, cubre menos de una sexta parte de ese objetivo.

La ventaja competitiva que Moeve reivindica es geográfica. Andalucía ofrece suelo disponible, infraestructura portuaria, y un coste de generación renovable inferior al del norte de Europa. Esa última variable pesa en la factura del hidrógeno más que el propio precio del electrolizador, porque el hidrógeno verde es, en esencia, electricidad transformada.

El riesgo evidente está en la demanda. Si toda la producción de Onuba se queda en autoconsumo, el proyecto depende de que a Moeve le salga más barato fabricar hidrógeno que comprarlo o generarlo por vía fósil en sus procesos de refino. Ese cálculo funciona hoy con los precios del gas y los incentivos europeos. Se estrecha si el gas abarata o si Bruselas relaja los objetivos de combustibles renovables para el transporte.

El Valle Andaluz no se juega su viabilidad en los electrolizadores, sino en si alguien compra la molécula a un precio que aguante los inviernos.

No es un problema exclusivo de Huelva. España acumula anuncios de proyectos de hidrógeno muy por encima de lo que está construyendo. La diferencia de Onuba es haber superado el filtro donde se caen la mayoría: capital comprometido, suelo, permisos y ayudas públicas ya firmadas.

El otro contrapeso es el calendario. La planta de biocombustibles 2G que Moeve levanta en el mismo complejo de Palos de la Frontera empezará a producir SAF y diésel renovable el año que viene. La compañía ha acumulado en Andalucía una inversión de 2.400 millones de euros en proyectos industriales de transición. Ese encadenamiento, biocombustibles primero e hidrógeno después, convierte a Huelva en algo más que una obra aislada.

Hay un tercer elemento que suele quedar fuera de las notas de prensa: la cadena de suministro de los electrolizadores. Europa ha montado buena parte de su política industrial del hidrógeno sobre la promesa de fabricar esos equipos en casa, y proyectos como Onuba son su primer cliente real a escala. Si los plazos de entrega se estiran, el calendario de la planta se estira con ellos.

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La lectura industrial es otra. El complejo de Palos de la Frontera aspira a convertirse en el mayor hub europeo de moléculas verdes, con dos de los cuatro mayores proyectos industriales que se construyen hoy en España. La proximidad del puerto de Huelva, la refinería y la futura planta de SAF reducen la dependencia de infraestructura nueva, que es donde encallan casi todas las iniciativas de hidrógeno en el continente.

El hito a vigilar no es la primera piedra, sino la decisión final de inversión de la segunda fase, la que debe llevar el hidrógeno verde de Huelva a Cádiz. Mientras llega o no llega, Onuba ya ocupa un terreno que durante años fue solo una promesa.


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