Cómo rebajar la factura de septiembre sin cambiar tus horas de consumo: las tarifas fijas sin permanencia que triunfan

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El término de potencia: la única palanca de ahorro que no depende de a qué hora pongas la lavadora

a close up of a washing machine with buttons

El término de potencia es el cargo fijo de la factura: retribuye la capacidad máxima que tu instalación puede demandar de golpe, se use después o no. Se calcula multiplicando los kW contratados por el precio del kW/día y por los días del periodo, y en un hogar tipo supone entre el 25% y el 40% del total. Su valor para esta lista es que es la única palanca que no depende del reloj: da igual si pones la lavadora a las tres de la madrugada o a las ocho de la tarde, ese importe no se mueve. Mientras el término de energía premia consumir en horas valle, la potencia se cobra por disponibilidad, y por eso todo su margen está en contratar la justa. No es un descuento de bienvenida ni un gancho comercial, sino un ajuste estructural que rebaja la parte fija todos los meses sin tocar ni un hábito.

El problema es que casi nadie la revisa. Alrededor de tres de cada cuatro hogares españoles tiene contratada más potencia de la que demanda de verdad, y desde 2021 la factura incluye la potencia máxima demandada del último año: si ese pico se queda muy por debajo de lo contratado y el ICP no ha saltado nunca, hay margen. Cada kilovatio recortado se traduce en un ahorro del orden de 25 a 40 euros anuales, y el trámite es gratuito o cuesta unos 9 euros en derechos de enganche, con un límite de dos cambios al año. Octopus cifró en 99 euros el ahorro medio anual de 45.000 clientes que ajustaron su potencia sin cambiar de hábitos ni de tarifa. En una tarifa fija sin permanencia, que blinda el precio del kWh pero no el término de potencia, esta revisión es la que de verdad mueve la factura de septiembre.


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