La subida del salario mínimo interprofesional entra en un otoño de alto voltaje. CCOO y UGT condicionan el acuerdo de 2027 a que el Gobierno apruebe antes la reforma que impide a las empresas absorber los pluses salariales con el alza del SMI. Con la inflación instalada en el 4,3% en agosto, la pugna por el poder adquisitivo ya no espera.
El salario mínimo cerró 2026 en 1.221 euros brutos mensuales, pero el efecto real de esa cifra no llega igual a todos los trabajadores. La clave está en las reglas de compensación y absorción: una sentencia del Tribunal Supremo avala que las empresas resten los complementos —nocturnidad, peligrosidad, productividad— antes de aplicar la subida. El resultado es que muchos perceptores no ven aumentar su nómina pese a que el SMI sube.
El ejemplo de Patricia y Sandra lo resume. Patricia cobra 1.250 euros brutos: 1.150 de base y 100 de plus de nocturnidad. Cuando el SMI subió a 1.221 euros, su nómina no se movió porque el total ya superaba el mínimo legal. Sandra, sin pluses y con 1.150 euros de base, sí recibió el incremento. CCOO y UGT denuncian que esa práctica degrada los complementos y genera agravios internos.
La reforma pendiente y el atasco administrativo
El Gobierno se comprometió con los sindicatos a reformar esa absorción en el acuerdo de subida del SMI que Pedro Sánchez firmó este mismo año. Trabajo publicó un borrador en audiencia pública en febrero, pero seis meses después todavía no ha llegado al Consejo de Ministros. Según elDiario.es, fuentes del Ministerio de Yolanda Díaz aseguran que solo falta el dictamen del Consejo de Estado, cuyo plazo de respuesta puede extenderse hasta dos meses.
Durante ese compás de espera, los líderes sindicales han subido el tono. Unai Sordo, de CCOO, ha advertido de que no firmará un nuevo acuerdo de SMI si la reforma no se resuelve, lo que rompería el consenso que existe desde 2019. Pepe Álvarez, de UGT, mantiene la opción de condicionar la firma a una subida mayor del SMI. Ambas centrales prevén fijar una postura conjunta en los próximos días.
La patronal CEOE rechaza la reforma porque considera que invade la negociación colectiva. El Gobierno pactó el cambio con los sindicatos, pero tendrá que decidir si prioriza el acuerdo social o evita un nuevo choque con las empresas.
El salario mínimo cubre a unos 2,5 millones de personas, pero la reforma de los pluses podría ampliar ese alcance a muchos más perceptores si se cambian las reglas de absorción.
Análisis: qué está realmente en juego para el trabajador
La disputa no es técnica. Si se elimina la absorción de pluses, la subida del SMI impactará en capas más amplias de la plantilla y no solo en quienes cobran el mínimo puro. Para un trabajador con plus de nocturnidad o productividad, la reforma significaría que esos complementos recuperan su carácter adicional y que la subida del SMI sí se traduce en más euros netos al mes. Sin embargo, la CEOE advierte de que forzar ese cambio por real decreto puede tensionar la estructura salarial de pymes y sectores con convenios bajos.
Mi lectura es que el Gobierno tiene poco margen para retrasar la reforma si quiere mantener el acuerdo social. La inflación del 4,3% y la promesa de blindar los complementos condicionan la negociación del SMI de 2027, que según Sordo debería superar el 5%. El riesgo para los trabajadores no es solo la cifra: es que la subida quede neutralizada en sectores donde los pluses representan una parte importante de la nómina.
Un factor a vigilar es el dictamen del Consejo de Estado. Si se alinea con el criterio de la patronal, como ocurrió con el registro horario, el decreto podría atascarse aún más. Si lo respalda, el Consejo de Ministros tendrá vía libre para aprobarlo antes de final de año.
No hay una convocatoria de empleo detrás de esta noticia, pero sí una medida con impacto directo en millones de nóminas. Los trabajadores con pluses deben revisar su convenio y su nómina: si la subida del SMI no se refleja, la empresa puede estar aplicando la compensación.
📝 Cómo comprobar si tu convenio absorbe el SMI
La revisión de la nómina es el primer paso para detectar si la subida del salario mínimo ha quedado neutralizada por los pluses.
- Revisa la nómina: separa el salario base de los pluses y comprueba si la base está por debajo de 1.221 euros.
- Consulta el convenio colectivo: busca si incorpora una cláusula de compensación o absorción de pluses.
- Si el salario base no subió tras el SMI pero cobras pluses, pide a la empresa una explicación por escrito.
- Acude al comité de empresa o a los servicios jurídicos de CCOO o UGT para reclamar si se aplica una absorción indebida.




