El precio de la luz se dispara un 46,17% el lunes: seis tramos de horarios serán prohibitivos

La base de comparación es un domingo con horas gratis o en negativo, lo que amplifica cualquier repunte porcentual. Los consumidores con tarifa regulada tendrán que revisar los tramos antes de encender los electrodomésticos.

De las horas gratis del domingo a los seis tramos prohibitivos del lunes

El precio de la luz se disparará un 46,17% este lunes 14 de septiembre frente al domingo 13, según los datos provisionales publicados por ESIOS. La subida deja hasta seis tramos horarios que serán prohibitivos para encender lavadoras, lavavajillas u hornos en las horas punta.

La lectura del dato exige contextos. El domingo 13 de septiembre registró horas gratuitas e incluso con precios negativos en la casación diaria, un fenómeno cada vez más frecuente cuando la generación eólica y solar supera la demanda durante el fin de semana. Partir de una base tan baja amplifica cualquier repunte porcentual; en términos absolutos, el lunes sigue siendo un día de precios altos, aunque no llegue a los peores registros de enero o julio.

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La clave para entender la factura está en el sistema marginalista que rige el mercado mayorista. Todas las tecnologías cobran el precio de la última central necesaria para cubrir la demanda en cada hora. Cuando sopla viento y brilla el sol, esa última central suele ser renovable y el precio se desploma. Cuando el pico de demanda de la mañana o de la noche obliga a entrar a las centrales de ciclo combinado de gas, el precio marginal se dispara y arrastra a todas las ofertas.

El domingo fue un ejemplo de sobra de generación: precios cero o negativos en varias horas. El lunes es el reverso: la demanda industrial y comercial vuelve a la actividad, la aportación eólica puede ser menor y el gas toma el relevo. El resultado son esos seis tramos prohibitivos que concentrarán el coste en la franja de máxima demanda.

Cómo afecta a la factura de la tarifa regulada

Los consumidores acogidos al PVPC están directamente expuestos a esta volatilidad. El precio de la luz indexado se recalcula cada hora con una fórmula que combina la casación del mercado diario, los peajes y los cargos. Por eso no existe un precio del lunes, sino veinticuatro, y cada uno puede separarse del siguiente por decenas de euros por megavatio hora.

En la práctica, la diferencia entre la hora más barata y la más cara del lunes será suficientemente amplia como para justificar una planificación del consumo. Poner la lavadora o el lavavajillas en las horas valle —de madrugada o en la parte central del día— puede suponer un ahorro de varios céntimos por kilovatio hora. Para una familia que concentra tres o cuatro usos semanales, el efecto acumulado en la factura no es despreciable.

La señal de precio solo funciona si el consumidor puede mover su consumo; sin esa capacidad, la volatilidad se convierte en un impuesto eléctrico cada día más caro.

Las horas punta son, tradicionalmente, de siete a diez de la mañana y de ocho a diez de la noche. La advertencia de los seis tramos prohibitivos apunta precisamente a esos bloques. Quien pueda, conviene que desplace el consumo; quien no pueda, al menos que evite simultanear varios electrodomésticos de alto consumo.

Análisis: el precio marginal del gas sigue mandando en los picos

Llevo meses observando un patrón que se repite: los precios horarios se relajan con la renovable, pero cualquier retirada del viento en una hora de alta demanda devuelve el mando al gas. Esto implica que la descarbonización no ha eliminado la volatilidad; la ha desplazado. Las horas valle son cada vez más baratas, pero las horas punta siguen ancladas a un coste fósil que depende de los fletes de gas natural licuado y del precio europeo.

La evolución del mercado eléctrico español es una paradoja. Cuanta más potencia renovable se instala, más baratos son los promedios diarios, pero más bruscos se vuelven los escalones intradía. Un consumidor informado que siga los precios puede ahorrar; un consumidor que no mire la franja horaria paga por todos los desajustes.

El lunes 14 de septiembre es un buen termómetro. Si los usuarios de PVPC consiguen desplazar una parte relevante del consumo desde las horas punta hacia el valle, la presión sobre los precios marginales se relajará. Si no lo hacen, la señal de precios seguirá siendo tan contundente como inútil para la mayoría.

Aun así, conviene no dramatizar. La subida del 46,17% es abultada sobre el papel, pero parte de un domingo excepcionalmente bajo. El reto no es solo capear el lunes, sino decidir si la tarifa horaria sigue siendo la mejor opción para un hogar que no puede trasladar su consumo. Esa conversación, con la factura en la mano, es la única que de verdad importa.


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