El capital privado español afronta 2026 con una confianza poco habitual en un entorno todavía marcado por la incertidumbre geopolítica y económica. El 80% de los gestores españoles prevé aumentar sus inversiones durante los próximos doce meses, frente a solo un 14% que contempla reducirlas, según el Private EquityPulse 2026 elaborado por Grant Thornton.
El dato dibuja un mercado con dinero disponible y disposición para ponerlo a trabajar. El Private Equity español cerró 2025 con 440 operaciones, 145 desinversiones y 35.600 millones de euros de capital invertido, en un ejercicio en el que las operaciones ganaron tamaño pese a la volatilidad macroeconómica y geopolítica.
El incremento de la inversión, además, no apunta a un movimiento puntual. Grant Thornton habla de un crecimiento moderado y sostenible: un 30% de los encuestados espera elevar su inversión entre un 6% y un 10%, mientras que un 18% contempla aumentos de entre el 26% y el 35%. Solo el 14% prevé reducir su nivel de inversión, por debajo de la media global.
“En 2025, el crédito privado continuó aportando soluciones flexibles y estructuras a medida, dando soporte a la ejecución de nuevas operaciones, refinanciaciones y necesidades de cartera, con disposición a ampliar su participación en la estructura de capital cuando la operación así lo requería”, Carlos Asensio, socio de Deuda y Reestructuración de Grant Thornton
Los T-Rex españoles del Private Equity: firmas con más de 10 años en un mismo fondo

Más activos en venta y más dinero disponible
Uno de los principales motores de este nuevo ciclo será precisamente la aparición de más compañías susceptibles de ser adquiridas. El 42% de los gestores españoles identifica el aumento de activos que salen al mercado como uno de los principales factores que impulsarán el volumen de operaciones, frente al 34% global.
La mayor captación de fondos también juega a favor. El 30% de los encuestados señala el incremento del fundraising como un elemento que favorecerá las operaciones, en un contexto en el que la financiación se ha visto favorecida por la evolución de los tipos de interés.
España llega así a este nuevo ciclo con una bolsa de capital preparada para buscar oportunidades. De hecho, el 64% de los gestores considera que captar fondos es ahora menos complejo que hace un año, mientras que las nuevas estructuras de inversión, una mayor transparencia y una base más amplia de inversores están ayudando a mejorar el acceso al capital.
Tecnología y finanzas, en el punto de mira
¿Dónde irá ese dinero? El mapa de preferencias de los fondos ofrece una respuesta clara. Tecnología y servicios financieros son los sectores que concentran un mayor interés, con un 24% de los gestores españoles señalando cada uno de ellos como prioritario.
“Tecnología y servicios financieros siguen siendo los sectores de referencia, pero lo más relevante es el peso creciente de la energía y la sostenibilidad en las preferencias del Private Equity. España tiene una ventaja competitiva estructural en la transición energética que el capital privado puede y debe aprovechar”, Eduard Gellida, Socio de Financial Advisory en Grant Thornton
En tecnología, el interés no se limita a las empresas puramente tecnológicas, sino que se extiende a compañías capaces de aplicar la digitalización a sectores tradicionales, como los servicios empresariales, la logística o las infraestructuras digitales. En servicios financieros, el foco se sitúa especialmente en seguros, gestión patrimonial y fintech.
La energía y la sostenibilidad aparecen inmediatamente después, con un 22% de los gestores identificando cada sector como una fuente prioritaria de oportunidades, por encima de las cifras globales. El inmobiliario, por su parte, alcanza el 20%.
La fotografía revela que los fondos no solo buscan empresas con potencial de crecimiento, sino también sectores capaces de ofrecer tendencias estructurales que faciliten posteriormente su venta.

El gran problema: comprar es más fácil que vender
Aquí aparece la principal contradicción del mercado español. Mientras los fondos preparan más dinero para invertir, las desinversiones siguen siendo el gran cuello de botella del sector.
El 42% de las gestoras españolas señala las condiciones para realizar exits como una preocupación, cuatro puntos más que la media global. Además, el 52% considera que las salidas a Bolsa se han enfriado significativamente y la mitad de los gestores anticipa periodos de permanencia más largos para sus participadas.
La consecuencia es que los fondos pueden encontrar más oportunidades para comprar, pero tendrán que asumir que el dinero puede permanecer más tiempo atrapado en las compañías de cartera.
La recuperación de las valoraciones aparece como la principal condición para mejorar las desinversiones: un 26% de los gestores españoles la identifica como el factor clave, seguida de la reapertura de las salidas a Bolsa, con un 18%.
“El entorno de riesgos es manejable, pero no puede ignorarse. Las gestoras que hayan construido carteras resistentes al ciclo estarán mejor posicionadas para capear una eventual desaceleración. La disciplina en la selección de activos que ha caracterizado al mercado español en los últimos años es hoy su mejor seguro”, Ramón Bustamante, socio de Transacciones de Grant Thornton
El volumen de financiación del Private Equity en España alcanzó en 2025 su nivel más alto desde 2019
La IA entra también en la estrategia de los fondos
El nuevo ciclo inversor también tiene un componente tecnológico. El 58% de los gestores españoles asegura que la inteligencia artificial ya tiene un impacto real en su negocio, frente al 39% global.
La IA se incorpora así a una estrategia más amplia de transformación de las empresas participadas. Seis de cada diez gestores reconocen estar llevando a cabo una transformación operativa, mientras que el 42% sitúa la digitalización y la actualización tecnológica entre sus prioridades.
El objetivo del Private Equity ya no pasa únicamente por comprar una compañía y esperar a que aumente su valoración. La creación de valor dentro de las participadas adquiere cada vez más importancia, mediante transformación operativa, digitalización, ESG y tecnología.

La recesión, el principal riesgo del Private Equity
El optimismo inversor no significa que los fondos hayan dejado de mirar los riesgos. El 30% de los gestores españoles identifica una posible recesión como la principal amenaza para el rendimiento del sector en los próximos doce meses, nueve puntos por encima de la media global.
La saturación del mercado preocupa al 22%, mientras que solo un 8% sitúa las restricciones de liquidez de los inversores como principal riesgo, frente al 18% global.
El mensaje que deja el informe es, por tanto, bastante claro: el problema del Private Equity español en 2026 no parece ser la falta de dinero para comprar, sino encontrar los activos adecuados y, sobre todo, crear suficiente valor para poder venderlos cuando se abra la ventana de salida.
España afronta así un nuevo ciclo con capital, apetito inversor y sectores capaces de atraer operaciones. Pero los fondos tendrán que convivir con una paradoja: cuanto más capital desplieguen ahora, mayor será la presión futura para demostrar que esas inversiones han generado valor y pueden convertirse en rentabilidad para sus inversores.




