Nvidia invierte en iPronics: la fotónica valenciana que valida el deep tech español

La Serie B de 108 millones de euros coliderada por Maverick Silicon y Light Street Capital da entrada al fabricante de chips más valioso del mundo. La operación valida la fotónica programable desarrollada en la Universitat Politècnica de València.

Entrar en el capital de la cotizada más valiosa del mundo parecía impensable para una startup española; la ronda de iPronics respaldada por Nvidia demuestra que el deep tech local puede jugar en primera división.

iPronics, spin-off de la Universitat Politècnica de València, ha cerrado una Serie B de 108 millones de euros (unos 125 millones de dólares) coliderada por los fondos de Silicon Valley Maverick Silicon y Light Street Capital. A la operación se suma Nvidia como inversor, la primera vez que el fabricante de chips entra en una empresa con raíces españolas. La financiación total captada desde su fundación en diciembre de 2019 asciende a cerca de 177 millones de dólares.

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En la nómina de inversores figuran también Triatomic Capital, Bosch Ventures, Catalight Capital, el European Innovation Council Fund, Amadeus Capital Partners, Build Collective y Criteria Venture Tech. La seed, liderada por Amadeus Capital Partners, ya contaba con Criteria Venture Tech desde el origen. El respaldo alemán no es nuevo: Robert Bosch protagonizó su primera inversión en España en la Serie A.

Daniel Pérez-López, cofundador y director de tecnología, reconoce que la entrada de Nvidia es el dato que más titulares genera. A efectos prácticos, confirma casi dos años de trabajo conjunto en tecnología, producto y hojas de ruta con el gigante que domina cerca del 80% del mercado mundial de microchips para entrenar y ejecutar IA generativa.

El cuello de botella que la fotónica resuelve

La materia prima de iPronics son chips fotónicos que usan luz en lugar de electricidad para transmitir datos. La misma fibra óptica que lleva internet a los hogares resuelve, a otra escala, un problema mucho menos visible: conectar decenas de miles de unidades de procesamiento gráfico (GPU) en los centros de datos de IA.

Las conexiones entre GPU se han hecho tradicionalmente con cobre. El límite ronda el metro y medio; cuantos más datos y más rápidos quieres transmitir, más corto se hace el cable. Para conectar cientos de chips, ese límite ya no cabe. La aportación de iPronics consiste en enrutar directamente en el dominio óptico, sin reconvertir la luz en electricidad para decidir por dónde encaminarla y volver a convertirla en luz.

La fotónica no sustituye al silicio: resuelve el punto exacto donde la arquitectura actual de la IA empieza a quedarse sin margen.

El resultado es un ahorro de consumo y de latencia. En un sector donde la factura energética es un problema de primer orden, los estudios señalan que los centros de datos consumen cerca del 3% de toda la energía que la humanidad genera en un año.

La investigación comenzó hacia 2013 en los Photonics Research Labs de la UPV, que se convirtió en el primer equipo en demostrar un dispositivo fotónico de propósito general totalmente integrado en un chip. El giro comercial llegó hacia 2023, cuando varios clientes empezaron a usar el dispositivo para resolver problemas concretos en clústeres de IA. Hoy iPronics mantiene oficinas en Valencia y en Santa Clara, en pleno Silicon Valley.

De la UPV a Silicon Valley: producir a escala es el siguiente reto

inversión deep tech España

El equipo supera el centenar de empleados tras doblar el equipo en poco más de un año, con más de 22 nacionalidades y el inglés como idioma de trabajo. Parte del talento sale de la propia UPV. La compañía prevé volver a multiplicar por dos el equipo en los próximos 18 meses con parte de los fondos recién captados.

La dificultad tecnológica es mayúscula. La empresa ha demostrado su tecnología a volúmenes moderados y ahora necesita producir a escala grande. Para reducir ese riesgo ha cerrado alianzas de fabricación, entre ellas con Fabrinet, proveedor cotizado en EE UU de componentes y procesos para las mayores tecnológicas del sector.

Pérez-López calcula que el mercado actual de estos conmutadores ronda los 2.500 millones de dólares y está acaparado por Google, que desarrolla su propia tecnología interna. La previsión es que se diversifique hasta alcanzar cifras de dos dígitos en miles de millones hacia 2029-2030.

Lo que la entrada de Nvidia enseña al ecosistema español

La operación recuerda a otras incorporaciones de inversores industriales en el ecosistema europeo de semiconductores. Nvidia reparte capital por todo el ecosistema óptico —Lumentum, Coherent, Marvell o Corning— a medida que cierra las piezas que necesita para sostener el crecimiento de la IA. La diferencia aquí es que una startup valenciana ha encontrado un product-market fit técnico tan preciso que se cuela en ese mapa.

Para los founders españoles la lección es doble. Primero, que una tecnología profunda puede captar la atención de un socio industrial global si resuelve un cuello de botella concreto y medible. Segundo, que la validación estratégica importa más que el dinero: la entrada de Nvidia atrae talento y clientes en un nicho que mueve rondas multimillonarias sin ser conocido para el gran público.

Con todo, conviene mantener la cautela. La fotónica para centros de datos afronta una duda razonable: los despliegues no se materializarán hasta la segunda mitad de 2027 y finales de 2028. El runway es amplio, pero la prueba de fuego es industrial, no financiera.

📦 Caso de estudio: iPronics

  • El reto: Conectar cientos de GPU sin que el cobre estrangule la transmisión de datos.
  • La jugada: Chips fotónicos que enrutan la luz directamente en el dominio óptico, sin pasos intermedios.
  • El resultado: Una Serie B de 108 millones de euros con Nvidia como inversor y más de 100 empleados.
  • La lección: Un cuello de botella técnico bien resuelto puede convertirse en la puerta de entrada a inversores industriales globales.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Persigue un dolor medible: iPronics encajó en un límite físico incontestable, el cobre a metro y medio. Busca un punto de fricción que el mercado ya haya intentado resolver.
  • Valora la validación industrial: Un inversor estratégico aporta credibilidad y clientes, no solo capital. Identifica quién necesita tu tecnología como pieza de su hoja de ruta.
  • Prepara el escalado antes de la ronda: La fabricación a gran escala es el mayor riesgo en deep tech. Cierra alianzas de producción antes de levantar capital.
  • Cuenta tu historia con cifras: La fotónica no era conocida para el gran público, pero el tamaño del mercado potencial y el ahorro energético hicieron el pitch.

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