La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, reconfigura la línea 11 de Metro de Madrid y entierra el tramo previsto hasta Cuatro Vientos. El veto del Ministerio de Defensa ha empujado a la Consejería de Transportes a estudiar una prolongación directa hacia Leganés y la red de Metrosur, según la información publicada por elDiario.es Madrid.
El anuncio llegó esta semana en el Debate sobre el Estado de la Región y no fija horizonte temporal cerrado. Este mismo mes de septiembre comenzarán los trabajos de estudio para modificar el contrato que inicialmente se licitó para llegar a la línea 10 en Cuatro Vientos. La alternativa sobre la mesa aprovecha una reserva técnica que Metrosur conserva en el barrio de Poza del Agua desde hace más de veinte años.
El veto de Defensa y el plan que no pudo ser
El giro se produce después de que el departamento que dirige Margarita Robles emitiera un informe desfavorable a la extensión del suburbano bajo los terrenos de la base aérea de Cuatro Vientos. La documentación pública del proyecto aparecía en gran parte censurada, y las ocupaciones temporales dejaban intuir un túnel rodeando las pistas de aterrizaje y un campo de golf militar.
El plan descartado partía de La Fortuna, sin estaciones intermedias, y terminaba en la estación de Cuatro Vientos, nodo de Cercanías y de la línea 10. La negativa de Defensa ha obligado a la Comunidad a mirar más al sur, hacia un municipio en el que la demanda de conexión subterránea llevaba décadas acumulada.
La Comunidad de Madrid había sacado a licitación a finales del año pasado un estudio para salvar la distancia entre La Fortuna y Cuatro Vientos. El informe negativo convirtió esa opción en un callejón sin salida y activó la búsqueda de una vía que evitara las instalaciones del Ejército del Aire.
La negativa de Defensa no frena la ampliación: la reorienta hacia un municipio del sur que lleva dos décadas esperando una conexión que la red dejó reservada.
En el otro plato de la balanza queda el barrio madrileño de Las Águilas, que reclamaba una parada intermedia de la línea 11 camino de Cuatro Vientos y evitando el paso bajo la base militar. Con la apuesta por Metrosur, esa reivindicación queda descartada al menos en esta fase, un coste político que la Comunidad asume en favor de una integración metropolitana más amplia.
La reserva técnica elegida se sitúa entre Puerta del Sur y San Nicasio, en el extremo este de Poza del Agua. Fue diseñada durante el Gobierno de Ruiz-Gallardón como uno de esos puntos reservados en Metrosur para futuros crecimientos de la red. Dos décadas después, la pieza encaja en el plan de 32 nuevos kilómetros de Metro que Ayuso ha colocado en el centro de su tercer mandato.
El nuevo sur: qué cambia para Leganés, Carabanchel y Usera
El giro beneficia en primer lugar a los vecinos de Leganés, sobre todo a los de La Fortuna, que podrán viajar de forma directa y subterránea al resto del municipio. También salen ganando los distritos madrileños de Carabanchel y Usera, que hasta ahora tenían que recurrir a la línea 10 o a la línea 3 para alcanzar los municipios del sur de Madrid.
La operación no es un hecho aislado. Forma parte del paquete de ampliación que la presidenta ha impulsado con extensiones de la línea 1 hacia Las Tablas, del Metro Ligero por Boadilla y, sobre todo, de la línea 10 desde Alcorcón hasta Móstoles con cinco o seis nuevas estaciones. La red de Metro de Madrid vuelve a expandirse tras años de contención.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto real de esta decisión es doble. En el plano territorial, Leganés gana una conexión estructural con la capital y los municipios del suroeste, mientras que Las Águilas pierde la parada que llevaba años reclamando. En el plano institucional, la Comunidad de Madrid demuestra que puede rediseñar la red sin ceder al informe de Defensa, pero paga el precio de una planificación que ya había comprometido recursos y trámites hacia Cuatro Vientos.
La zona cero se concentra en el eje Puerta del Sur-San Nicasio y en el barrio de La Fortuna. El dato que resume la noticia es la reserva técnica de Poza del Agua, un espacio guardado durante más de veinte años que ahora permite reorientar el proyecto sin empezar de cero. Esa reserva es la prueba de que Metrosur se diseñó con margen para crecer, un precedente poco habitual en la historia reciente del suburbano madrileño.
El pulso entre administraciones y barrios es evidente. Ayuso convierte la ampliación en un argumento de legislatura, el Ministerio de Defensa protege sus instalaciones y los vecinos de Las Águilas quedan desplazados de la nueva geometría. La lectura a cinco o diez años es que la línea 11 sur se consolida como corredor diagonal de integración metropolitana, pero sin plazos concretos y con un calendario administrativo aún por definir.
El cierre queda abierto a dos hitos: la licitación modificada que debe arrancar este mes de septiembre y la primera estación de referencia, El Casar, inaugurada hace poco más de un año como precedente de la apuesta de la presidenta por recuperar la expansión de Metro. Habrá que ver si el nuevo estudio despeja el camino hacia Metrosur antes de las próximas elecciones autonómicas de mayo de 2027.




