La DGT endurece las sanciones en octubre: la maniobra cotidiana en la M-30 que ahora te costará 200 euros y 4 puntos del carnet

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Las otras maniobras cotidianas en la M-30 que también se endurecen en 2026

Toma dinámica nocturna de vívidas estelas de luces de tráfico bajo los rascacielos iluminados de Madrid.

La M-30 es la vía donde más se acumulan las conductas cotidianas que ahora salen más caras. No mantener la distancia de seguridad —lo que en la jerga se ha bautizado como conductor chicle— ya es infracción grave: 200 euros y 4 puntos del carnet, y la vigilancia ha dejado de depender de que una patrulla lo vea, porque los pórticos y los drones miden la separación entre vehículos. En la misma horquilla se mueven otros gestos igual de habituales: invadir una línea continua, saltarse un semáforo en rojo o no detener por completo el coche ante una señal de STOP, todos castigados con 200 euros y cuatro puntos. En los túneles, el cambio de carril de última hora para ganar unos metros ya cuenta con radares específicos que registran la maniobra sin necesidad de presencia policial.

Lo que cambia en 2026 no es tanto la cuantía como la capacidad de detectarla. La circunvalación madrileña está vigilada por más de 460 cámaras de lectura de matrículas, 257 en el interior y el resto en el perímetro, que cruzan los datos con la DGT en segundos. Solo 16 de esos dispositivos, los destinados a controlar los semáforos en rojo, han tramitado más de 45.000 denuncias por un importe superior a los 9 millones de euros, y el Ayuntamiento ha firmado un contrato de 3,5 millones para instalar otras 44 cámaras. A ello se suma el veto a circular sin etiqueta ambiental para quien no está empadronado en Madrid desde el 1 de enero, con 200 euros de sanción, y las cámaras con inteligencia artificial que vigilan el uso del móvil al volante, castigado con hasta 6 puntos.


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