La sierra de Madrid cabe en un fin de semana. A poco más de una hora de la capital, entre la A-1 y la carretera de la sierra, se concentran conjuntos medievales, monasterios, bosques de roble y crestas de granito. El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, declarado en 2013, protege buena parte de ese paisaje, pero la nómina de pueblos con encanto que lo rodean es más amplia y variada de lo que sugiere su cercanía: pizarra negra, murallas, torres y valles glaciares.
El criterio de esta selección combina patrimonio, paisaje y facilidad de acceso. No es un ranking cerrado: hay pueblos fuera de la lista que merecen una visita, y también alguno que entra solo por un edificio. Hemos primado los que conservan su trama urbana, su arquitectura tradicional y algún elemento singular, ya sea un recinto amurallado, un monasterio o una reserva de la biosfera. Cuatro de los cinco están en la Sierra Norte y el valle del Lozoya; el quinto mira a La Pedriza. Todos se recorren a pie en una mañana.
2Buitrago del Lozoya, la única villa amurallada que conserva su recinto medieval completo
Buitrago del Lozoya tiene un argumento que ningún otro municipio madrileño puede esgrimir: es la única villa de la Comunidad de Madrid que conserva su recinto amurallado completo. El cinturón de piedra, de origen musulmán y ampliado y reformado por los cristianos entre los siglos XI y XV, supera los 800 metros de perímetro y se ciñe al casco histórico aprovechando un pronunciado meandro del río Lozoya, que ejerce de foso natural por tres de sus caras. Esa alianza entre muralla y agua explica su valor estratégico como guardián del paso hacia el puerto de Somosierra. Recorrer su adarve permite leer la villa desde dentro y desde lo alto: torres, la albarrana del Reloj, de 16 metros, barbacana, foso y castillo. Monumento Nacional desde 1931, quedó después integrado en el Conjunto Histórico-Artístico declarado en 1993.
El paseo no se agota en la muralla. El adarve bajo, de acceso libre, discurre paralelo al río y conduce hasta la coracha, el brazo fortificado que baja hasta el cauce para proteger el acceso al agua. El adarve alto, visitable y más robusto, ofrece las mejores panorámicas y una exposición al aire libre de máquinas de asedio a tamaño real. Dentro del recinto esperan el Castillo de los Mendoza, fortaleza gótico-mudéjar del siglo XV con siete torres, y la iglesia de Santa María del Castillo, de esbelta torre mudéjar. A ello se añade el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias, con más de 60 obras que el pintor regaló a su barbero, natural de la villa. Está a unos 75 kilómetros de Madrid, en torno a una hora por la A-1, y a lo largo del año suma la Feria Medieval del primer fin de semana de septiembre y el Belén Viviente de diciembre.


