Ford ofrece a la plantilla de Almussafes subidas de hasta el 20% para cerrar el convenio hasta 2030. La propuesta incluye un aumento de entre el 10,5% y el 20%, gratificaciones anuales de 1.000 euros y un alza ligada al IPC más 1,5 puntos, según adelantaron Valencia Plaza y El País. La dirección quiere asegurar carga de trabajo para la factoría valenciana.
La propuesta salarial de Ford para Valencia
La oferta dibuja un arco salarial amplio. Los trabajadores que se sitúen en los tramos más bajos de la tabla salarial podrían recibir alzas, cercanas al 20% en el horizonte de vigencia del convenio, mientras que los niveles superiores se moverían en incrementos del 10,5%. A esa subida se suma una gratificación lineal de 1.000 euros anuales.
El compromiso de vincular parte del incremento al IPC más 1,5 puntos introduce un mecanismo de protección frente a la inflación durante los próximos ejercicios. En términos prácticos, la plantilla ganaría poder adquisitivo si los precios suben por encima de lo previsto.
La planta de Almussafes es la principal instalación de Ford en España y uno de los centros productivos con mayor peso en el arco mediterráneo del automóvil. Aunque la compañía no ha detallado los volúmenes de producción comprometidos, la oferta salarial se interpreta como un paso para estabilizar la plantilla mientras se define el plan industrial.
El contexto es exigente. La reorganización global de Ford y las tensiones arancelarias han presionado a las factorías europeas, y la dirección ha insistido en que la competitividad de Valencia dependerá de los costes laborales y de la flexibilidad interna. En ese terreno se mueve la propuesta.
La subida salarial no es un regalo para la plantilla, sino la condición de Ford para garantizar carga de trabajo que todavía no está firmada.
Calendario y compromisos pendientes
El acuerdo dibujado por la dirección estaría vigente hasta 2030. La ratificación no es automática: los sindicatos tendrán que trasladar la propuesta a las asambleas y confirmar si el incremento salarial y las gratificaciones compensan la congelación de otras demandas pendientes. La compañía no ha hecho público un calendario cerrado de votación.
Entre los puntos que quedan por concretar figura la vinculación de la subida a objetivos de producción. Algunas voces sindicales apuntan, sin confirmación oficial, que la oferta podría ir asociada a la asignación de nuevos modelos electrificados en la segunda mitad de la década. La ausencia de un compromiso firme de producto es la principal incertidumbre.
El margen de la negociación
Desde una lectura industrial, la propuesta salarial de Ford es coherente con la estrategia de asegurar la viabilidad de Almussafes a corto plazo. No obstante, el coste salarial asumido hasta 2030 introduce un riesgo si la demanda de vehículos eléctricos no despega al ritmo previsto. La marca americana ha apostado por la electrificación en Europa, pero los volúmenes de los nuevos modelos aún no están garantizados.
Me parece que la oferta gana en certidumbre para la plantilla, pero no resuelve la debilidad estructural: la dependencia de la asignación de un producto de futuro. La banca de desarrollo y los gobiernos autonómicos han mostrado interés en apoyar la transición del clúster valenciano, aunque las ayudas públicas no sustituyen la decisión industrial de Ford.
El pulso salarial en la automoción española se libra en un terreno de contención: los fabricantes europeos piden moderación de costes mientras compiten con plataformas chinas y estadounidenses. En ese marco, un incremento del 20% en los tramos bajos es una señal potente, pero también una apuesta arriesgada si la producción asignada no llena la planta.
La ratificación del convenio dependerá de la confianza de los trabajadores en que los 1.000 euros anuales compensan un horizonte que sigue condicionado al producto. Las asambleas de las próximas semanas dirán si la propuesta es suficiente.




