El enviado de Yemen avisa: los hutíes pueden bloquear el estrecho de Bab al-Mandeb y estrangular el comercio mundial

La ofensiva hutí sobre la costa del mar Rojo apunta a posiciones desde las que atacar el tráfico marítimo. La embajada yemení vincula el movimiento a Irán y advierte de un escenario similar al estrecho de Ormuz.

El estrecho de Bab al-Mandeb vuelve a ser el punto de fricción que vigila el comercio marítimo mundial. He escuchado con atención las declaraciones del embajador de Yemen en Qatar, Rajeh Badi, en Al Jazeera. Su advertencia es directa: la ofensiva hutí sobre el litoral del mar Rojo no busca solo ganar terreno en Yemen. Persigue posiciones elevadas desde las que lanzar ataques más eficaces contra buques y alterar la navegación en una de las arterias más sensibles del planeta.

Badi sostiene que su gobierno y sus fuerzas armadas no han violado ninguna tregua desde 2021 y califica a los hutíes de los agresores. En su lectura, se trata de una ofensiva sorpresa para asegurar terreno estratégico y permitir que Irán, a través de su proxy, apriete el control sobre las rutas marítimas.

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  • Al-Makha y al-Waziyah concentran el avance hutí en la costa.
  • Los rebeldes controlan amplios tramos de la cadena montañosa de Taiz que domina el mar Rojo.
  • El gobierno yemení responde abriendo frentes en al-Jawf, Marib y al-Bayda.

El avance hacia al-Makha y al-Waziyah otorga a los hutíes una ventaja táctica: controlar la costa y las alturas circundantes permite observar el tráfico marítimo y elegir el momento del ataque. No es una capacidad nueva, pero sí más próxima a los corredores por los que circula la carga entre Asia y Europa.

El estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén; al norte da acceso al canal de Suez y, más al este, se sitúa el estrecho de Ormuz. Esa geografía convierte a Yemen en algo más que una crisis local.

«Si los hutíes logran estrangular el tráfico marítimo en el mar Rojo, estaremos ante otro Ormuz en estas aguas, con un impacto potencialmente aún mayor.» — Rajeh Badi, embajador de Yemen en Qatar, entrevista con Al Jazeera, 9 de septiembre de 2026

La comparación con Ormuz no es baladí. El estrecho de Bab al-Mandeb es un paso angosto entre el mar Rojo y el golfo de Adén; al otro lado del sistema queda el canal de Suez. Basta un episodio de ataques repetidos para que las aseguradoras suban primas y las navieras desvíen rutas hacia el cabo de Buena Esperanza.

La advertencia tampoco es abstracta. El portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudí, el general Turki al-Maliki, confirmó que el miércoles los hutíes atacaron las ciudades saudíes de Khamis Mushait, Abha y Jizan con misiles balísticos y drones. No detalló víctimas.

Irán y el intento de arrastrar a Arabia Saudí

Badi interpreta esos ataques como un movimiento deliberado para cambiar la naturaleza de la guerra. Su tesis es clara: al golpear territorio y buques vinculados a Arabia Saudí, los hutíes intentan arrastrar a Riad y presentar el conflicto como una guerra saudí-yemení.

Tras los bombardeos, el enviado ve una maniobra de distracción: cada vez que sus milicias sufren pérdidas dentro de Yemen, responden con misiles y drones contra zonas civiles saudíes. El objetivo, sostiene Badi, es inflamar a la opinión pública y convencer al exterior de que Yemen y Arabia Saudí están en guerra.

Irán aparece como el actor de fondo. Badi equipara a los hutíes con Hezbollah en Líbano y con las Fuerzas de Movilización Popular en Irak. Recuerda, además, una frase atribuida al expresidente Abd-Rabbu Mansour Hadi: si Irán controla Bab al-Mandeb y Ormuz, no necesitará un arma nuclear. La frase puede sonar contundente, pero apunta a un elemento verificable: el transporte marítimo sigue siendo el sistema circulatorio de la globalización.

«Hemos agotado todas las vías pacíficas.» — Rajeh Badi, embajador de Yemen en Qatar, 9 de septiembre de 2026

Badi asegura que su gobierno ha agotado todas las vías pacíficas tras más de trece años de diálogo y acuerdos. Sostiene que el movimiento hutí ha enterrado las opciones de paz y que no representa a los yemeníes, sino que actúa como una extensión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Lo que no resuelve el relato oficial es la sostenibilidad militar de abrir tres frentes al mismo tiempo. El gobierno de Yemen contiene la ofensiva costera y, a la vez, responde en al-Jawf, Marib y al-Bayda. Mantener esa presión sin apoyo exterior sostenido resultará determinante. El siguiente hito observable es la evolución del tránsito comercial en el sur del mar Rojo y la capacidad saudí para evitar una escalada directa.

🌍 El impacto en España y Europa

El estrecho de Bab al-Mandeb es una pieza de las rutas Asia-Europa. Un deterioro prolongado de la seguridad en sus aguas no cortaría de inmediato el suministro, pero encarecería fletes, seguros y plazos de entrega. Para España, el canal más directo sería el precio de la energía y de los bienes importados.

  • Si los desvíos alrededor de África se consolidan, los costes logísticos presionarían la inflación europea de bienes.
  • Un repunte energético sostenido complicaría al BCE a la hora de acelerar recortes, lo que mantendría el Euríbor en niveles más altos durante más tiempo.
  • Los importadores españoles de componentes electrónicos y textil, así como los exportadores agroalimentarios, notarían los efectos en márgenes y tiempos.
  • Por ahora, el impacto directo es limitado; el riesgo real es la transformación de un cuello de botella en un frente regional abierto.

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