NASA detecta la erupción Anak Krakatau y su ceniza interrumpe miles de vuelos en Indonesia

La ceniza alcanzó los 15.000 metros al oeste del volcán y obligó a cerrar ocho aeropuertos en Java y Sumatra. El Anak Krakatau mantiene el segundo nivel más alto de alerta mientras los vuelos se reanudan.

El volcán Anak Krakatau despertó con una erupción explosiva que lanzó ceniza hasta los 15.000 metros de altitud. La actividad, documentada por los satélites de la NASA los días 5 y 6 de septiembre, obligó a cerrar ocho aeropuertos en Indonesia y alteró cerca de 3.000 vuelos, con la capital Yakarta bajo una lluvia de ceniza.

El penacho que obligó a cerrar ocho aeropuertos

Las erupciones son fenómenos habituales en el Anak Krakatau, un volcán pequeño situado entre las islas indonesias de Java y Sumatra. Buena parte de su actividad suele ser moderada, pero a principios de septiembre de 2026 el volcán protagonizó un estallido explosivo que se prolongó durante más de 24 horas. Según el Observatorio de la Tierra de la NASA, la columna de gas y ceniza subió con la fuerza suficiente para degradar la calidad del aire en varias regiones del país.

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La agencia meteorológica de Indonesia midió el alcance vertical con una asimetría notable: hacia el este las cenizas llegaron a los 6.000 metros, mientras que al oeste se elevaron hasta los 15.000 metros. Esta última cifra supera la altitud de crucero de un avión comercial, una franja en la que la ceniza volcánica es especialmente peligrosa para los motores de las aeronaves.

La presencia de partículas en la atmósfera obligó a cerrar temporalmente ocho aeropuertos de Java y Sumatra. Cerca de 3.000 vuelos resultaron afectados, de acuerdo con los informes citados por la NASA. La caída de ceniza se dejó notar sobre todo al este del volcán, en Yakarta y otras zonas de Java Occidental, con episodios de de lluvia fina de partículas. Las autoridades recordaron que este material puede irritar las vías respiratorias, los ojos y la piel, y que su comportamiento no es igual al humo de los incendios de turba que se registran en otras partes del país.

Dos satélites, dos miradas sobre la misma nube

volcán Indonesia erupción

La imagen más detallada la tomó el instrumento OLI del satélite Landsat 8, un programa conjunto de la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos. En la escena del 5 de septiembre se distingue un penacho blanco de gas volcánico elevándose sobre una nube marrón de ceniza, una combinación que muestra la violencia del episodio.

La vista amplia llegó después con el sensor VIIRS del satélite Suomi NPP. Ahí se aprecia cómo el material se dispersó a gran escala sobre el estrecho de Sunda y el océano Índico, dibujando una franja alargada que los modelos de aviación utilizan para recalcular rutas y tomar decisiones de cierre.

El penacho que esta semana alteró el tráfico aéreo de Java y Sumatra alcanzó altitudes superiores a las que usan los aviones comerciales.

El 6 de septiembre la fase explosiva continua comenzó a remitir, aunque el volcán siguió retumbando. Pasó a un patrón más típico de erupciones estrombolianas, con pulsos intermitentes de ceniza y material incandescente. Los aeropuertos reabrieron el 8 de septiembre, pero el nivel de alerta se mantuvo en el segundo escalón más alto de la escala indonesia, como lo ha estado desde principios de julio.

Qué nos dice esta erupción sobre la vigilancia volcánica

Cuando hablamos de un volcán como el Anak Krakatau, la ceniza no es solo un problema local. Las rutas aéreas entre Asia y Australia pasan cerca, y el cierre de ocho aeropuertos con casi 3.000 vuelos alterados lo demuestra. La alerta previa marcó una diferencia: el volcán ya estaba en el segundo nivel más alto desde julio, de modo que las autoridades no partieron de cero. Aun así, la erupción superó la capacidad de reacción inmediata durante dos días, y la aviación civil quedó expuesta a un penacho que se movía con rapidez.

La observación por satélite no sustituye a los instrumentos en tierra. Los sismómetros, los receptores GPS y los medidores de gas siguen siendo la primera línea de información sobre lo que ocurre dentro del edificio volcánico. Las imágenes del OLI y del VIIRS permiten ver la extensión y la deriva del penacho, pero no su composición química exacta ni la trayectoria futura con la precisión que exige un aeropuerto. Eso depende de los modelos meteorológicos y de los avisos de la agencia indonesia, que actuó como fuente de decisión operativa.

La pregunta abierta es si esta fase explosiva alivió presión del sistema o anuncia una reactivación mayor. La historia geológica de la zona invita a la prudencia, aunque los datos actuales no permiten afirmarlo. El siguiente indicio llegará de la sismicidad, de la deformación del cono y de los informes que actualiza el Global Volcanism Program. Mientras tanto, el volcán sigue rugiendo, y los satélites seguirán mirando.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La erupción explosiva del volcán Anak Krakatau, documentada por los satélites Landsat 8 y Suomi NPP entre el 5 y el 6 de septiembre de 2026.
  • Dónde: Estrecho de Sunda, entre las islas indonesias de Java y Sumatra.
  • Institución responsable: Observatorio de la Tierra de la NASA, con datos de la NASA y el USGS e informes de la agencia meteorológica indonesia.
  • Cuándo: Los días 5-8 de septiembre de 2026; la fase explosiva principal se registró el 5 y 6 de septiembre.
  • Impacto a futuro: Mantiene al volcán bajo estrecha vigilancia y confirma el valor de la observación satelital para proteger la aviación civil en una de las regiones volcánicas más activas del planeta.

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