Kraken ha presentado ante la CFTC una solicitud para lanzar futuros perpetuos regulados de Solana (SOL) en Estados Unidos, un movimiento que sitúa a la red en el reducido club de criptoactivos con derivados bajo supervisión federal junto a bitcoin, ether, XRP y ADA.
El anuncio, difundido por la propia plataforma de intercambio, aclara un punto esencial: la negociación aún no está activa. La propuesta debe superar un procedimiento de autocertificación ante la CFTC, el regulador estadounidense de los mercados de derivados, y el desenlace no está garantizado.
Qué son los futuros perpetuos y por qué importa la inclusión de Solana
Los futuros perpetuos son contratos de derivados que no tienen fecha de vencimiento, a diferencia de los futuros convencionales. Permiten a los operadores tomar exposición al precio de un activo con apalancamiento, cubrir posiciones y aplicar estrategias de arbitraje sin renovar el contrato cada mes.
En el mercado global de criptoactivos, los perpetuos concentran una parte decisiva del volumen de derivados. Estados Unidos, no obstante, ha ofrecido históricamente menos vías reguladas para este tipo de producto. Muchos operadores estadounidenses han recurrido a plataformas offshore, con reglas distintas y menos transparencia.
Que SOL aparezca en la solicitud junto a bitcoin, ether, XRP y ADA cambia la conversación. No se trata de un producto aislado: es una señal de que la infraestructura regulada empieza a mirar más allá de los dos criptoactivos más líquidos y trata a Solana como un subyacente apto para derivados institucionales.
Dicho de otro modo, no es un ETF ni un producto al contado. Es un instrumento para operadores que quieren exposición apalancada al precio de SOL dentro de un mercado vigilado por la CFTC.
La negociación no está activa, pero el expediente ya produce un efecto: SOL se sienta por primera vez en la mesa de los derivados regulados estadounidenses.
Bitnomial, la vía regulada que evita el atajo offshore

La solicitud no la tramita directamente Kraken como simple portal de compraventa. El vehículo es Bitnomial, un mercado de contratos designado (DCM) registrado ante la CFTC y adquirido por Payward, la matriz de Kraken.
La diferencia es más que un detalle jurídico. Un DCM debe cumplir estándares de vigilancia, publicación de reglas y gestión de conflictos. Los operadores que accedan a estos perpetuos lo harían dentro de una infraestructura regulada, no en un apéndice offshore de la plataforma.
La propuesta entra ahora en un periodo de autocertificación de 30 días. Durante ese plazo, la CFTC puede revisar el cumplimiento normativo y, en su caso, suspender la puesta en marcha si detecta deficiencias. No existe todavía una fecha de lanzamiento oficial.
La vía ya no es offshore.
Qué significa la puerta abierta para el ecosistema de Solana
La inclusión de SOL en esta solicitud no garantiza volumen, pero refuerza una narrativa con recorrido. A diferencia de bitcoin y ether, Solana arrastra un historial regulatorio menos asentado. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) ha discutido en el pasado si varios tokens debían registrarse como valores, y la calificación legal de SOL ha aparecido en esa conversación. Un derivado regulado por la CFTC se apoya en la idea de que el subyacente opera más cerca de un commodity digital, sin prejuzgar ningún contencioso.
Conviene mantener la prudencia. Un documento de autocertificación no es una decisión final. La CFTC puede pedir cambios, y el mercado no debería dar por hecha la aprobación. Los perpetuos regulados, además, convivirán con los servicios globales offshore que siguen dominando el apalancamiento extremo y sobre los que los supervisores han mostrado recelos.
El dato de fondo es que el perímetro regulado del cripto estadounidense se está ampliando de forma gradual. Primero llegaron los futuros listados de bitcoin y ether, después los ETFs al contado y ahora los derivados perpetuos ensayan su encaje legal. La presencia de SOL en esa lista amplía el radio de acción de un activo que todavía está definiendo su papel en las carteras reguladas.




