10Compra las frutas y verduras de temporada y congela la cantidad que no vayas a consumir esa semana
Frutas y hortalizas son el grupo que más se ha encarecido en los últimos años: el estudio de precios de la OCU publicado en septiembre de 2025 sitúa su subida en el 8,2% solo en el último ejercicio, muy por encima del 3% de media de la cesta de la compra. Frente a esa tendencia, la temporada sigue siendo la variable que el consumidor puede dominar: cuando una fruta o verdura está en su momento de recolección, la oferta se dispara y el precio toca su mínimo anual, algo que las propias cadenas trasladan a sus lineales con ofertas semanales. Comprar esa semana lo que se va a consumir y, al mismo tiempo, el excedente que irá al congelador permite fijar el precio más bajo del año y evitar pagar en invierno por productos que en plena campaña cuestan una fracción de lo que pedirán fuera de ella. Es la lógica de aprovechar el pico de abundancia, cuando la calidad es máxima y el coste mínimo.
La congelación casera ataca además el mayor agujero del gasto doméstico: el desperdicio. En 2024 los hogares españoles tiraron unos 1.125 millones de kilos de alimentos, alrededor de 24 kilos por persona según el Ministerio de Agricultura, y las frutas (32,4%) junto a verduras y hortalizas (13,8%) suman casi la mitad de lo que acaba en la basura sin consumirse, un despilfarro que se traduce en unos 250 euros perdidos al año por familia. Blanquear y congelar el excedente semanal alarga la vida de esas piezas durante meses sin pérdidas nutricionales relevantes y encaja con la nueva ley contra el desperdicio aprobada en 2025. La OCU confirma el margen: guisantes, judías verdes o espinacas congeladas en Mercadona, Lidl o Carrefour cuestan entre un 44% y un 92% menos que sus versiones frescas, un ahorro que se multiplica cuando la congelación se hace en casa en el momento justo de máxima oferta.



