Un cofre abierto en la nebulosa de Carina
El telescopio James Webb ha fotografiado el glóbulo cometario Cofre del Tesoro, un vivero estelar situado a 7.500 años luz de la Tierra. La imagen, difundida el 21 de agosto de 2026 por la NASA, la ESA y la CSA, revela un objeto que recuerda a un cofre de madera abierto entre las estrellas, con un cúmulo de unas 70 estrellas recién nacidas asomando entre el polvo. La joya más brillante del conjunto es una estrella de tipo O de unas 19 masas solares, una rareza extrema en la Vía Láctea.
El cofre flota en la nebulosa de Carina, una de las regiones de formación estelar más ricas de la galaxia. Según la descripción de la imagen publicada por el equipo Webb, la nebulosa se extiende a lo largo de unos 260 años luz y alberga decenas de miles de protoestrellas jóvenes. También contiene los llamados Acantilados Cósmicos, que aparecieron en las primeras imágenes científicas del telescopio en 2022. La página oficial del telescopio James Webb recoge desde entonces buena parte de aquella primera colección.
Desde el hemisferio sur, la nebulosa de Carina es un objeto notable incluso en cielos oscuros. Para los observadores del hemisferio norte, permanece oculta tras el horizonte, lo que convierte al Webb en una ventana privilegiada para estudiar sus viveros estelares.
A diferencia de una nebulosa difusa, el Cofre del Tesoro es un glóbulo cometario: una nube aislada con una cabeza densa y oscura y una cola alargada. El nombre alude a su parecido con un cometa, aunque en este caso la estructura recuerda más a un cofre con la tapa entreabierta. La cámara NIRCam del Webb penetró el velo de polvo y mostró lo que hay dentro: un compacto cúmulo estelar embebido en su material de nacimiento.
Una estrella de tipo O: la joya más rara del cúmulo

Las estrellas del cúmulo no son todas iguales. La más masiva, una estrella de tipo O, multiplica por 19 la masa del Sol. Las estrellas O queman combustible nuclear con una voracidad enorme, brillan en tonos azulados y viven solo unos pocos millones de años. Comparadas con el Sol, que lleva unos 4.600 millones de años de vida estable, son auténticas efímeras cósmicas. Por eso cada una que se descubre ayuda a calibrar los modelos de evolución estelar.
La edad estimada del cúmulo es de 1,3 millones de años, aunque estudios previos apuntaban a que podía ser aún más joven, de apenas 100.000 años. La horquilla no es una contradicción: medir la edad de estrellas recién nacidas resulta especialmente difícil, porque están envueltas en los mismos discos de gas y polvo que las formaron. Muchos de esos discos aún rodean a las estrellas del Cofre del Tesoro. Con el tiempo, la radiación del propio cúmulo los disipará.
Dentro de aquella nube no hay oro, pero las estrellas recién nacidas que esconde valen más para la astronomía que cualquier tesoro.
La radiación que esculpe un tesoro con fecha de caducidad
El cofre no está solo. A unos 39 años luz de distancia proyectada en el cielo se encuentra Eta Carinae, el objeto más luminoso de la nebulosa. En el siglo XIX, este sistema protagonizó la llamada Gran Erupción y llegó a situarse entre las estrellas más brillantes del cielo nocturno terrestre. Hoy se sabe que contiene al menos dos estrellas; una de ellas ronda las 100 masas solares y es unos cinco millones de veces más luminosa que el Sol. Junto al cúmulo cercano Trumpler 16, Eta Carinae emite una radiación tan intensa que esculpe la forma alargada del Cofre del Tesoro.
Esta es la clave de la imagen. El Cofre del Tesoro no es una estructura fija: es una escultura temporal modelada por vientos estelares desde dentro y desde fuera. Los astrónomos esperan que la radiación combinada de sus propias estrellas jóvenes y de las masivas vecinas erosione el gas restante. El cofre acabará desvaneciéndose. Entonces quedarán a la vista sus verdaderas joyas: las estrellas que hoy permanecen parcialmente ocultas. En tiempos cósmicos, ese desenlace está cerca.
La observación no es un artículo revisado por pares, sino una imagen de archivo procesada por el equipo del Webb y destacada como fotografía de la semana. Aun así, su valor científico está en el detalle. La NIRCam ha resuelto un cúmulo compacto que telescopios anteriores veían como una mancha brillante. La combinación de una cámara infrarroja de alta sensibilidad y la cercanía relativa del objeto permite estudiar una fase de la formación estelar que dura poco en escalas cósmicas.
Los glóbulos cometarios son laboratorios de fotoevaporación. La radiación ultravioleta de las estrellas masivas calienta el gas, lo ioniza y lo empuja hacia afuera. Ese empuje alarga la cola del glóbulo y, al mismo tiempo, comprime regiones del interior donde pueden formarse nuevas estrellas. No es un proceso simple: el Webb permite ver la textura de estos filamentos con una resolución que transforma una nube borrosa en un objeto con nombre y apellido.
Sigo este tipo de objetos con una mezcla de asombro y cautela. El Cofre del Tesoro es un recordatorio de que las estrellas también nacen en racimos y de que las rarezas de tipo O moldean su entorno desde el primer suspiro. La próxima vez que los datos del Webb se procesen en color, quizá veamos estos filamentos con más nitidez. O no. El polvo no entrega fácilmente sus secretos.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Un glóbulo cometario con un cúmulo de unas 70 estrellas jóvenes y una estrella de tipo O de 19 masas solares.
- Dónde: En la nebulosa de Carina, a 7.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Carina.
- Institución responsable: Telescopio James Webb, operado por NASA, ESA y CSA.
- Cuándo: Imagen difundida el 21 de agosto de 2026.
- Impacto a futuro: Ayuda a estudiar la fotoevaporación y el destino de las estrellas masivas recién nacidas.




