John Ternus asume su puesto como nuevo CEO de Apple en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El hasta ahora responsable de hardware hereda una compañía con cifras de récord –ingresos de 416.161 millones de dólares en el ejercicio 2025– pero también con frentes abiertos que ya no pueden atribuirse a la gestión de Tim Cook. El relevo llega cuando el iPhone muestra signos de madurez, la inteligencia artificial generativa ha evidenciado un retraso estratégico y los reguladores de ambos lados del Atlántico han puesto a Apple en el punto de mira.
Esta lista no ordena los desafíos por urgencia ni por gravedad, sino que recorre los frentes que determinarán si Ternus logra consolidar su propio liderazgo. El criterio ha sido seleccionar aquellos retos que combinan impacto inmediato en el negocio, herencia estratégica de la etapa Cook y presión externa creciente… un triángulo que define buena parte de lo que Apple decidirá en los próximos años.
5Convertir los servicios en un negocio sostenible más allá del iPhone
El negocio de servicios dejó de ser el complemento que fue durante la primera década del iPhone: en el ejercicio fiscal 2025 generó 109.160 millones de dólares, un 13,5 % más, y ya supone más de una cuarta parte de los ingresos totales de Apple. Su peso real está en el margen, cercano al 75 %, frente al 36 % del hardware, y en el cuarto trimestre de 2025 los servicios superaron por primera vez al iPhone como principal fuente de beneficio. Que ese motor recaiga ahora en John Ternus, ingeniero de hardware con 25 años en la compañía y una carrera construida sobre procesadores y dispositivos, explica su lugar en esta lista: la máquina de ingresos recurrentes que levantó Tim Cook sostiene la valoración de Apple y ya no crece vendiendo otro terminal, sino rentabilizando una base de más de 850 millones de usuarios semanales solo en la App Store.
Lo que falta por demostrar es precisamente la sostenibilidad. La parte más rentable del segmento —la comisión de la App Store y la publicidad en búsquedas— es la que más asedian los reguladores: la Comisión Europea con la Ley de Mercados Digitales, el Departamento de Justicia estadounidense y la batalla con Epic Games. Mientras, el buque insignia de contenidos, Apple TV+, aún pierde en torno a 1.000 millones de dólares al año con unos 45 millones de suscriptores. Para no depender del ciclo de renovación del iPhone, Ternus deberá ensanchar las vías de crecimiento —pagos, anuncios en Apple Maps, la futura monetización de Apple Intelligence— y decidir si Eddy Cue, el vicepresidente de servicios, gana autoridad en su organigrama. Con 2.500 millones de dispositivos activos hay recorrido de sobra, pero la incógnita es si el modelo aguanta la presión regulatoria y de los desarrolladores sin erosionar unos márgenes que hoy sostienen todo el castillo.



