Rebaja diésel de 20 céntimos: las gasolineras no la aplican, denuncia Fenadismer

El carburante retoma la paridad con la gasolina por primera vez desde marzo, pero la patronal del transporte advierte de que el descuento fiscal se está diluyendo en los márgenes. Los transportistas exigen a las estaciones de servicio que repercutan la totalidad de la rebaja.

Fenadismer denuncia que las gasolineras no aplican la rebaja fiscal de 20 céntimos por litro de diésel. El carburante vuelve a ser más barato que la gasolina por primera vez desde marzo, pero la patronal del transporte cree que el descuento no llega entero al surtidor.

Con la llegada de septiembre, el diésel se abarata y la gasolina se encarece, según el seguimiento de precios que recoge la Cadena SER. Es un cambio de tendencia que devuelve al diésel a una posición de ventaja que no se veía desde el arranque de la primavera, concretamente desde marzo. La medida fiscal que explica ese ajuste es una rebaja de 20 céntimos por litro de diésel, pero su traslación al consumidor final no es automática.

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La denuncia de Fenadismer no es una cuestión menor. La rebaja fiscal de 20 céntimos por litro está pensada para aliviar los costes del transporte por carretera, pero la federación sostiene que una parte de ese alivio se está quedando en el margen de las estaciones de servicio. El transporte por carretera soporta márgenes estrechos y cualquier céntimo que no llega al depósito se traduce en menos rentabilidad para autónomos y pymes.

El Economista recoge la acusación de la patronal. Según los datos que maneja La Voz de Galicia, el diésel ha vuelto a costar menos que la gasolina por primera vez desde marzo, aunque el diferencial es todavía lo bastante ajustado como para que un descuento parcial pase desapercibido en el ticket medio de repostaje.

Para una flota de transporte, el combustible es el segundo gran coste operativo, solo por detrás de los salarios. Si la rebaja de 20 céntimos no se aplica íntegramente, el ahorro esperado por las empresas de transporte se reduce en la misma proporción. Esa es la base del enfado de Fenadismer.

Las estaciones de servicio suelen defender que el precio final depende del coste de adquisición mayorista y de los impuestos, no solo de la decisión de cada operador. La patronal, sin embargo, reclama transparencia sobre los márgenes para verificar que la medida llega al surtidor.

La rebaja fiscal existe sobre el papel, pero se diluye si el margen de las estaciones absorbe una parte del descuento sin que el transportista lo note.

La gasolina se encarece y cambia el mapa de costes

La gasolina, que hasta ahora se beneficiaba de un precio relativo más favorable, se encarece en septiembre. Eso cambia el mapa de costes para las flotas mixtas: las empresas que operan con vehículos diésel y gasolina ven cómo se estrecha la ventaja de una sobre la otra, y la decisión de repostar deja de ser tan evidente.

Fenadismer no es la única que observa el movimiento. Las asociaciones de autónomos del transporte ya han advertido en otras ocasiones que la formación de precios en las estaciones de servicio no es transparente. La novedad ahora es que la medida fiscal coincide con un cambio de tendencia en el mercado mayorista.

El margen de las estaciones, en el foco

El papel de los operadores mayoristas y de las refinerías también está en cuestión. Si el descuento fiscal se aplica sobre la base imponible del impuesto, la cadena mayorista debería trasladar una parte del alivio al minorista. Si ese eslabón se queda con el margen, la denuncia de Fenadismer tendría recorrido.

No hay datos públicos que permitan comprobar hoy si la rebaja se ha absorbido en el margen o si se está trasladando. La CNMC publica periódicamente estadísticas de precios, pero no desglosa la cadena de valor para identificar en qué tramo se queda el beneficio de una medida fiscal concreta.

Análisis: la rebaja fiscal no basta si no se comprueba la traslación

A mi juicio, la denuncia de Fenadismer es un movimiento legítimo de presión. La cadena de distribución de carburantes es lo bastante opaca como para que una rebaja de 20 céntimos pueda evaporarse entre el mayorista y el surtidor sin que nadie pague por ello. Otra cosa es que la patronal del transporte tenga razón en el caso concreto: falta evidencia pública que lo demuestre.

El precedente de 2022, cuando se aplicó una bonificación generalizada a todos los carburantes, alimentó el mismo debate sobre la traslación. Entonces las estaciones de servicio defendieron que el margen no absorbía el descuento y los transportistas expresaron dudas. La lección es que sin datos desglosados la sospecha se repite.

La vuelta del diésel a un precio inferior al de la gasolina es una buena noticia para los transportistas, pero no resuelve el problema de fondo: la traslación efectiva de una medida pensada para ellos. Habrá que esperar a los próximos informes de supervisión para comprobar si la denuncia de Fenadismer se queda en una advertencia o abre un expediente. Si los precios de surtidor no reflejan el descuento en las próximas semanas, la presión sobre las gasolineras crecerá.


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