El 34% del ETH ya está en staking: el staking Ethereum se consolida como el gran generador de rendimiento

Fidelity ya avanza en el staking de su fondo de ether mientras 2,2 millones de monedas esperan para activarse. Pectra y el interés compuesto nativo obligan a comparar control, liquidez y custodia.

Ethereum ha superado un umbral simbólico: 42,4 millones de ether, el 34,7% de todo el suministro, ya está depositado en el staking, el mecanismo por el que se bloquean monedas para validar transacciones y garantizar la seguridad de la red a cambio de recompensas. La cifra marca un máximo histórico y confirma que el staking de Ethereum ha dejado de ser una actividad para usuarios técnicos.

Hay más. Otros 2,2 millones de ETH esperan en la cola de activación de validadores, los encargados de confirmar bloques y mantener la contabilidad de la red. Un nuevo depósito puede tardar casi 39 días en empezar a operar. Dicho de otro modo: no solo hay más capital comprometido, sino que la demanda para entrar sigue creciendo.

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En paralelo, Fidelity avanzó en agosto los acuerdos de staking para su fondo FETH con los custodios Anchorage Digital y BitGo. El vehículo ya contempla un mecanismo de reparto de recompensas. Una gestora tradicional incorpora así el staking de ether como un producto estándar, no como un experimento de nicho.

Cómo se reparte hoy el staking de Ethereum

Hoy conviven cuatro caminos. Ya no basta con comparar la APR, el rendimiento anual porcentual. La liquidez, el control y el riesgo de custodia importan tanto como el número. Montar un nodo propio exige 32 ETH, un equipo estable y asumir el mantenimiento técnico. A cambio, el usuario conserva todo el control y no reparte recompensas con terceros. Es la vía más nativa y la que más trabajo operativo implica.

La segunda vía, el staking nativo (native staking), separa la custodia de la operación. El usuario mantiene la clave de retirada, pero entrega la clave de firma a un operador profesional. El inversor sigue controlando el capital; delega solo el mantenimiento del validador. Es una opción intermedia: menos control que un nodo propio, más seguridad que una plataforma centralizada.

La tercera es el staking líquido (liquid staking), con Lido como referente. Depositas ETH y recibes stETH, un token líquido que representa tu depósito y que puede seguir utilizándose en DeFi, el ecosistema de finanzas descentralizadas. No hay un bloqueo rígido: puedes vender stETH en un intercambio descentralizado sin esperar la salida del validador. A cambio, asumes riesgo de contrato, de gobernanza y de liquidez.

El staking de Ethereum ya no se mide solo por la recompensa: ahora importa cuánto control y cuánta liquidez estás dispuesto a ceder.

La cuarta vía es el staking en un exchange, una plataforma de intercambio, la más sencilla para el principiante y la que más confianza exige. La plataforma agrega ether de muchos usuarios, opera validadores y abona una parte de las recompensas. No hay que gestionar claves ni servidores.

El precio de esa comodidad es centralizar la custodia. Lo que ves en pantalla es, primero, un registro contable interno. La rentabilidad final depende del diseño del producto, de la comisión y de cómo resuelva el exchange la liquidez para las retiradas. Para quien ya mantiene ETH en una plataforma, es una puerta de entrada razonable; conviene saber qué se está delegando.

Pectra convierte el interés compuesto en algo nativo

El gran cambio técnico viene de la actualización Pectra y de la propuesta EIP-7251. Con el nuevo formato de validador, el límite efectivo sube a 2.048 ETH por validador. Antes, todo lo que excediera de 32 ETH se retiraba de forma periódica y no generaba recompensa adicional. Ahora, el propio protocolo puede reinvertir de forma automática el saldo por encima de 32 ETH.

Es un giro relevante. Hasta ahora, el interés compuesto dependía de que el usuario reclamara y volviera a depositar, o de mecanismos como stETH. Pectra lo integra en la capa base de Ethereum. No elimina las demás opciones, pero hace que mantener un nodo sea más eficiente a largo plazo.

La lectura de Merca2: un mercado que madura, no un simple depósito

Visto en perspectiva, el staking de Ethereum sigue una maduración parecida a la que vivió la bolsa con los fondos índice. Tras The Merge de septiembre de 2022, la red abandonó la minería y pasó a validadores. La actualización Shanghái de 2023 habilitó las retiradas y abrió la puerta al gran crecimiento actual. Ahora, con Fidelity metiendo el rendimiento en un ETF, un fondo cotizado, y Pectra automatizando la reinversión, el staking empieza a parecerse a una gestión de activos regulada.

No obstante, conviene evitar la lectura ingenua. La concentración en pocos proveedores líquidos, sobre todo en Lido, introduce un riesgo sistémico: si una parte relevante del suministro depende de un token líquido, una crisis de confianza en ese token podría arrastrar al ecosistema. Tampoco hay una paridad forzosa de stETH con ETH. En una liquidación brusca, puede cotizar con descuento. Si además se usa en DeFi, se suman más contratos y más riesgo de liquidación.

Pero el dato de fondo es difícil de discutir: 34,7% del ETH en circulación está comprometido con la seguridad de la red. La cola de 2,2 millones de ETH activándose sugiere que esa cifra no ha tocado techo. La pregunta para el inversor ha cambiado. Ya no es ‘¿hago staking?’; es ‘¿con cuánto control y con cuánta liquidez quiero hacerlo?’.


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