España y tres socios exigen a la UE reabrir el debate sobre los activos rusos congelados para financiar a Ucrania

La carta remitida a Kaja Kallas insta a la Comisión Europea a retomar un debate cerrado en diciembre. El bloqueo belga por el papel de Euroclear sigue siendo el principal obstáculo para movilizar los activos inmovilizados.

He analizado la ofensiva diplomática sobre los activos rusos congelados: cuatro países piden a la UE reabrir su uso para financiar a Ucrania. España, Suecia, Polonia y Países Bajos han remitido una carta a la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, y a los comisarios Valdis Dombrovskis y Marta Kos. La presión llega después de que el presidente Volodímir Zelenski haya pedido un adelanto para cubrir el agujero en el presupuesto de defensa de Ucrania.

La petición se apoya en una cifra conocida pero no por ello menos relevante: la UE mantiene inmovilizados 200.000 millones en activos rusos, buena parte de ellos depositados en Euroclear, el sistema belga de liquidación de valores. Los cuatro gobiernos defienden que el préstamo de 90.000 millones de euros acordado en diciembre mediante deuda conjunta fue relevante, pero insuficiente ante las necesidades de Kiev.

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A diferencia de otras iniciativas, la carta no reclama una confiscación unilateral. Lo que exige es que la Comisión Europea retome el análisis de fórmulas compatibles con la estabilidad financiera. La misiva llega justo antes de la reunión informal de ministros de Exteriores de la próxima semana en Wicklow.

La carta que reabre un debate cerrado en diciembre

«Cada día que pasa, el coste de la guerra aumenta mientras los ataques de Rusia continúan sin cesar.» — Ministros de Asuntos Exteriores de España, Suecia, Polonia y Países Bajos, carta enviada a Kaja Kallas, 27 de agosto de 2026

Detrás de la carta hay un argumento fiscal directo. Los firmantes sostienen que movilizar los activos inmovilizados haría que Rusia pagara por los daños causados y, al mismo tiempo, reduciría la presión sobre los contribuyentes europeos. La propuesta no es nueva, pero su reaparición confirma que el consenso de diciembre dejó más insatisfacción que seguridad en varias capitales.

El bloqueo belga y la posición del Consejo Europeo

Bélgica sigue siendo el principal obstáculo. Su Gobierno considera desproporcionado el riesgo que una incautación directa supondría para su plaza financiera, y las condiciones que planteó para aceptarla, una mutualización de riesgos entre todos los socios, resultaron inaceptables para el resto. El resultado de aquella negativa fue el préstamo acordado en diciembre, que evitó el choque jurídico a cambio de renunciar a una parte del activo.

Ante esta situación, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, dejó una puerta abierta: la Unión se reserva «el derecho de hacer uso de los activos inmovilizados» para reembolsar el préstamo si Rusia no paga por la destrucción. Lo que veo es una tensión entre dos prioridades. Por un lado, la necesidad de asegurar la financiación de Ucrania sin esperar compensaciones rusas. Por otro, la protección de la credibilidad financiera de una eurozona que actúa como custodio de una parte relevante de los activos sancionados.

Para España y sus socios, la propuesta trata de ligar la política de sanciones a una financiación más sostenible. No obstante, cualquier movimiento brusco sobre los activos custodiados por Euroclear podría alterar la percepción de riesgo soberano en Europa. El próximo test será la reunión de Wicklow: si la Comisión no presenta un análisis técnico detallado, la iniciativa puede quedar en una carta más sin avances.

🌍 El impacto en España y Europa

¿Qué significa esto para España y para la eurozona? El impacto directo en el mercado hipotecario es limitado, pero no nulo. Si la UE optara por nuevas emisiones de deuda conjunta para financiar a Ucrania, el Euríbor a 12 meses podría reflejar una presión adicional sobre los tipos europeos en un contexto de oferta soberana en aumento.

  • La financiación con deuda conjunta puede añadir prima de riesgo a los bonos europeos y, de forma indirecta, al Euríbor y a las hipotecas variables españolas.
  • Si se aprovechan los activos rusos para reducir las aportaciones nacionales, Bruselas ganaría margen fiscal para otros programas sin tocar el presupuesto comunitario.
  • Para el tejido exportador español, la estabilidad de Ucrania y la continuidad del apoyo europeo condicionan el precio de la energía y los seguros de crédito a la exportación.
  • El BCE observará cualquier cambio en la mutualización de riesgos porque altera la arquitectura de la deuda del euro y puede endurecer su lectura de la estabilidad financiera.

La cita de la próxima semana en Irlanda dirá si la propuesta gana tracción o si Bélgica mantiene su veto de facto. Los ministerios firmantes han sido cuidadosos al pedir un estudio, no una decisión inmediata. Pero en la financiación de una guerra prolongada, cada semana sin definir la fuente de recursos se traduce en una factura mayor para los presupuestos europeos.


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