Ripple Prime ha lanzado una mesa Delta One dirigida a inversores institucionales y con ella entra en un negocio que hasta ahora parecía reservado a los grandes bancos de Wall Street. La división de Ripple permitirá contratar total return swaps sobre acciones estadounidenses, índices bursátiles y criptomonedas sin necesidad de comprar los activos subyacentes. El anuncio coloca a la compañía frente a Goldman Sachs y JPMorgan, dos de los actores que dominan este segmento.
Lo primero que conviene aclarar es que el servicio no gira en torno a XRP. Según el comunicado difundido por Ripple esta semana, el token puede incluirse en alguno de estos contratos, igual que Bitcoin o acciones de Apple, pero los swaps no se liquidan en XRP ni en el XRP Ledger. El flujo de dinero pasa por Ripple Prime, no por la cadena de bloques.
Qué es una mesa Delta One y qué vende Ripple Prime
Una mesa Delta One vende productos diseñados para replicar el movimiento de un activo casi a la perfección. Su herramienta estrella es el total return swap (TRS), un contrato por el que un cliente recibe el rendimiento total de una acción, un índice o una criptomoneda sin ser dueño de ese activo. Puede sonar sofisticado, pero la lógica es sencilla: se obtiene exposición al precio sin asumir la custodia ni la compra directa.
Ripple Prime ha presentado su propuesta con tres ventajas operativas. Los clientes trabajan con una única contraparte y pueden compensar márgenes de forma cruzada entre acciones, divisas, bonos, derivados y cripto durante todo el día. Además, la mesa opera 24/7, algo relevante para los activos digitales que no descansan los fines de semana.
Noel Kimmel, presidente de Ripple Prime, resumió la oferta en el comunicado de la empresa: ‘Ahora los clientes pueden acceder a acciones, FX, derivados, renta fija y servicios principales de bróker de activos digitales, compensación y financiación todo a través de una sola contraparte’. Ese toque de bróker principal es importante: Ripple Prime no solo permite operar, sino que financia y compensa las operaciones.
Ripple se mete en un negocio donde el tamaño lo es todo, pero la confianza en la contraparte pesa todavía más.
El choque con Goldman Sachs y JPMorgan

Goldman Sachs y JPMorgan no son ajenos a este negocio. JPMorgan ofrece herramientas de cobertura Delta One, y su plataforma Nexus agrupa cestas personalizadas de swaps. Ripple intenta diferenciarse con un argumento de transparencia: asegura que las mesas de los bancos trabajan junto a sus propias unidades de trading internas, mientras que Ripple Prime solo se ocupa de la compensación y la financiación de las operaciones de sus clientes.
El historial de las mesas Delta One demuestra que no es un terreno libre de riesgos. En 2008 y 2011, operadores no autorizados de Société Générale y UBS generaron pérdidas millonarias en los libros de estas áreas. Son precedentes que obligan a leer el anuncio con cautela: mover grandes volúmenes con productos sintéticos exige controles de riesgo muy estrictos.
No obstante, Ripple ya venía preparando el terreno. En 2025 compró el bróker principal Hidden Road por 1.250 millones de dólares y convirtió a la compañía en la primera empresa cripto con un bróker global multi-activo. Este año, la unidad se unió a la NSCC, la cámara de compensación de las operaciones bursátiles en Estados Unidos, y la firma mantiene más de 1.000 millones de dólares en capital regulatorio.
Qué cambia para XRP y qué está aún por demostrar
Para los holders de XRP, el matiz es relevante. Las comisiones que genere la mesa no se reparten entre quienes poseen el token; ese ingreso pertenece a Ripple como empresa. XRP puede aparecer dentro de un swap, pero el lanzamiento no convierte a la red en la infraestructura del servicio. De hecho, al cierre de este artículo, XRP cotizaba en torno a 1,46 dólares con una subida superior al 5% en el día, un movimiento que los analistas consultados atribuyen más al impulso general del mercado que a esta noticia.
La financiación da otra pista del alcance. Ripple recaudó 475 millones de dólares en deuda este año y cerró una inversión de 500 millones liderada por Fortress y Citadel Securities que valoró a la compañía en 40.000 millones de dólares. No es un proyecto de laboratorio: hay capital regulado, una cámara de compensación y una apuesta por convertirse en contraparte seria para fondos de cobertura y gestores de activos.
Aun así, el anuncio deja dos incógnitas abiertas. Ripple no ha confirmado clientes iniciales ni ha detallado precios frente a las mesas de los bancos. Si los grandes fondos trasladan exposición real a una contraparte nativa cripto, el negocio puede convertirse en una franquicia. Si no lo hacen, quedará como un comunicado de prensa bien redactado.
La lectura de esta redacción es prudente. Ripple ha ido construyendo una infraestructura institucional que pocas criptoempresas tienen, y entrar en Delta One es un paso lógico para rentabilizarla. Pero el mercado de los swaps vive de la confianza acumulada durante décadas por la banca de inversión. Competir con Goldman Sachs y JPMorgan no se gana con tecnología, sino con balances, controles y clientes dispuestos a cambiar de contraparte en momentos de tensión.
De momento, el movimiento confirma una tendencia: las empresas cripto ya no se limitan a vender tokens; quieren cobrar por mover dinero institucional.




