El IPC de agosto de 2026 se ha disparado al 4,3% interanual, la tasa más alta desde febrero de 2023. Las gasolinas, no la demanda interna, firman el salto.
Los datos avanzados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística confirman que la inflación encadena dos meses consecutivos de subidas y vuelve a situarse por encima del 4% por primera vez desde abril de 2023.
El detalle mensual agrava la lectura: el IPC subió un 0,7% en agosto frente a julio, la mayor variación en un mes de agosto desde 1992. Con este dato, la inflación mensual acumula siete meses consecutivos de alzas.
El IPC de agosto de 2026 rompe la barrera del 4%
El avance del INE señala a los combustibles y lubricantes para vehículos personales como el principal motor del repunte. Su encarecimiento contrasta con el descenso que experimentaron en agosto de 2025.
Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa atribuyen el repunte a la persistencia del ‘shock’ energético derivado de la guerra en Irán. En su lectura, el aumento responde sobre todo a los carburantes, con una contribución menor de los alimentos y bebidas no alcohólicas.
La subyacente se moderó una décima, hasta el 2,9%, y se mantiene 1,4 puntos por debajo de la inflación general. Esa brecha es la clave para el Banco Central Europeo: la energía estresa el índice, pero la tendencia de fondo sigue contenida.
Un 4,3% de inflación con la subyacente en el 2,9% es un shock de oferta energético, no una aceleración estructural de la economía española.
Los carburantes activan la cláusula del real decreto: gasóleo a 20 céntimos en septiembre
El gasóleo activa la cláusula de salvaguarda. Con la variación interanual del 15,7% registrada en julio, la rebaja fiscal al gasóleo sube a 20 céntimos por litro el 1 de septiembre, frente a los 5 céntimos previstos.
La gasolina, con una variación del 7,3% en julio, mantiene su calendario ordinario de retirada gradual. En septiembre, su rebaja continúa en 5 céntimos por litro.
El IPCA armonizado sube seis décimas, hasta el 4,5% interanual, con una variación mensual del 0,6%; la subyacente armonizada se estima en el 3,2%.
Los datos definitivos del INE se publicarán el próximo 15 de septiembre. Ese detalle permitirá comprobar qué productos de la cesta de la compra presionaron más allá de la energía.
El calendario inmediato tiene tres fechas de control. El 1 de septiembre entra en vigor la rebaja reforzada del gasóleo. El 15 de septiembre llega el IPC definitivo de agosto. Y el otoño pondrá a prueba la inercia de los carburantes, el componente que más puede distorsionar la comparación interanual frente a 2025.
Análisis Merca2: la subyacente frente al susto energético
A mi juicio, el dato de agosto tiene dos lecturas incompatibles en apariencia. La primera, la institucional, se apoya en la energía. La segunda, la de política monetaria, atiende a la subyacente. Los inversores harán bien en no mezclarlas.
El repunte general hasta el 4,3% entierra el 2% de forma coyuntural. Sin embargo, la subyacente en el 2,9% y su trayectoria descendente —una décima menos— sugieren que la economía española no ha perdido el control de la inflación de fondo. Para los tipos BCE 2026, el dato refuerza la cautela: una subyacente en el 2,9% mantiene abierta la discusión de recortes sin precipitar el calendario, mientras que el 4,3% general sirve para no cantar victoria.
La persistencia es el riesgo. Si el conflicto en Irán mantiene el gasóleo por encima del umbral del 15%, la cláusula fiscal actúa, pero la inflación general seguirá alta. Esto puede frenar el consumo de las familias más expuestas al vehículo privado y estrechar el margen de las empresas intensivas en transporte.
Hemos visto este patrón en 2022 y 2023: la inflación energética golpeó primero, la subyacente reaccionó después. Ahora la subyacente reacciona a la baja. Prefiero esa evidencia a la histeria del índice general.
Para las cotizadas del IBEX, el impacto no es uniforme. Las empresas de transporte y gran consumo sufren más el gasóleo, mientras que los bancos y utilities se benefician de una inflación que eleva márgenes y rentabilidades nominales. Aun así, el dato complica el discurso de moderación rápida y puede retrasar expectativas de recortes, si no en el tipo oficial, sí en la curva de Letras del Tesoro.
La gran incógnita no es si el Consejo de Gobierno del BCE reacciona a este dato concreto, sino cuánto tarda la energía en filtrarse a los servicios. Ese canal, todavía lejos de cerrarse, es el que determinará el margen real para normalizar la política monetaria.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El dato es macroeconómico, no corporativo. La lectura de mercado se juega en el diferencial entre el 4,3% general y el 2,9% subyacente, no en una cotización concreta.
Clave técnica: El avance mensual del 0,7% en agosto es el más alto en un agosto desde 1992, pero no rompe la tendencia desinflacionaria de fondo. La subyacente en 2,9% mantiene el sesgo sin pánico.
Apunte macro: La prima de riesgo española no recibe una señal directa de este dato. El riesgo es que la energía empuje los precios durante varios meses y contamine expectativas; la cláusula del gasóleo, activada al superar el 15%, actúa como primer amortiguador.




