Santander recompra acciones por 1.825 millones de euros tras agotar el plan de 5.030 millones. La entidad presidida por Ana Botín ha ejecutado el 8,88% del nuevo programa en sus tres primeras sesiones, con un desembolso cercano a 162 millones de euros.
El programa anterior, iniciado en febrero, se dio por finalizado el pasado lunes 24 de agosto. Durante su vigencia, el banco cántabro se hizo con 462,68 millones de acciones propias, aproximadamente el 3,08% del capital social, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
El nuevo plan de recompra implica distribuir el 25% del beneficio obtenido entre enero y junio, que ascendió a 7.328 millones de euros. El otro 25% se repartirá en forma de dividendo en efectivo, que se someterá a votación en el consejo de administración el 29 de septiembre, en línea con el compromiso de distribuir el 50% de las ganancias entre los accionistas.
Nuevo programa de recompra: 1.825 millones tras el plan de 5.030 millones
La recompra se ejecuta en las primeras semanas con un ritmo intenso. Entre el 24 y el 26 de agosto, el banco readquirió 12,8 millones de acciones a un precio medio de 12,6635 euros, lo que supone un desembolso de casi 162 millones de euros. De este modo, ha cubierto el 8,88% del plan en apenas tres días, tal y como consta en los registros de la CNMV consultados por Europa Press.
El ritmo es contundente. Y medido.
Los plazos apuntan a una duración prevista de 98 sesiones bursátiles, por lo que el programa culminaría a principios de enero de 2027. Las adquisiciones podrán efectuarse en el Mercado Continuo español, así como en Turquoise Europe, DXE Europe y Aquis Exchange Europe.
La recompra no es solo retribución: es una declaración de confianza operativa que el mercado descuenta en el precio de la acción.
El banco respeta límites operativos para evitar distorsiones: no podrá comprar en un mismo día más del 25% del volumen diario medio de las acciones en el centro de negociación correspondiente. Ese volumen medio se calcula con los 20 días hábiles anteriores a cada compra.
El número máximo de acciones a adquirir no excederá de 1.468.931.950 títulos. Asumiendo un precio medio de 12,10 euros, el banco compraría aproximadamente 150,8 millones de acciones, equivalentes al 1,026% del capital social.
Un plan que sostiene la acción y completa el reparto del 50% del beneficio

La recompra de acciones es la pieza más visible del compromiso de retribución al accionista de Banco Santander. Junto con el dividendo en efectivo que se votará el 29 de septiembre, el banco mantiene el reparto del 50% del beneficio del primer semestre, un criterio que ha sostenido la demanda del valor en el mercado continuo.
Con el plan anterior de 5.030 millones de euros, Santander recompró el 3,08% del capital. El nuevo programa de 1.825 millones puede parecer menor, pero su efecto acumulado sobre el BPA no es despreciable: al reducir el número de títulos en circulación, el beneficio por acción tiende a aumentar incluso sin más crecimiento de las ganancias. Ese es el mecanismo disciplinado que diferencia a las entidades que remuneran de las que solo anuncian.
La recompra se nota en el BPA.
La recompra como sustituto parcial del dividendo: una lectura crítica
A mi juicio, el programa de recompra de Santander no es un hecho aislado. Desde hace varios trimestres, la banca europea ha convertido los buybacks en un instrumento estructural de retribución, no en un recurso puntual. En un entorno de tipos que empiezan a normalizarse, las entidades españolas aún generan exceso de capital, y el banco cántabro reparte ese colchón con una política previsible.
En los últimos dos años, Santander ha alternado recompras y dividendos con una regularidad que otros bancos europeos apenas igualan. Cada ciclo trimestral se convierte en una prueba de coherencia entre lo que el banco dice y lo que ejecuta. La cifra de 462,68 millones de acciones retiradas en el plan anterior es el mejor termómetro de esa disciplina.
Sin embargo, la recompra también encierra una contradicción. Si el banco necesita sostener la cotización con compras masivas, cabe preguntarse si el mercado está infravalorando su generación de beneficios o si el propio banco está haciendo una apuesta cara. En los primeros tres días ha pagado 12,66 euros por acción, un precio que, si se mantiene, equivaldría a una rentabilidad implícita sobre el beneficio por acción proyectado que no me parece barata. Eso no invalida el plan: solo obliga a leerlo con cautela.
Cabe recordar que el programa se encuadra en un payout del 50%, con la mitad en dividendo y la mitad en recompra. Para el accionista minorista, el segundo formato es menos tangible que el ingreso en cuenta, aunque fiscalmente puede resultar más eficiente. A mi lectura, el equilibrio actual es acertado, pero la tentación de elevar la recompra a base de recortar dividendo puede aparecer si la rentabilidad del banco se estrecha. El hito que vigilaré es la votación del dividendo de septiembre: si sale sin recortes, el mensaje será coherente.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La acción de Santander no registra movimientos extremos ligados al comunicado, aunque el ritmo de recompra (8,88% ejecutado en tres días) apuntala el soporte de los 12,66 euros por título, nivel medio de las primeras compras.
Clave técnica: El valor mantiene como referencia los 12,10 euros contemplados como precio medio en los cálculos del programa; una caída por debajo de ese nivel implicaría compras superiores al número máximo de 150,8 millones de acciones, aunque siempre con el límite de 1.468,9 millones de títulos.
Apunte macro: La retribución conjunta del semestre asciende a 3.664 millones de euros, la mitad del beneficio de 7.328 millones obtenido entre enero y junio, lo que mantiene a Santander como el mayor distribuidor de la banca española por volumen absoluto.




