2Los Pilones: la poza de granito de la Garganta de los Infiernos que justifica la guía
Si en esta guía solo hubiera un destino, ese sería Los Pilones. Este tramo de la Garganta de los Infiernos concentra en unas pocas decenas de metros lo mejor del baño natural en Extremadura: trece pozas de agua cristalina excavadas en el granito por la corriente durante milenios. Son las llamadas «marmitas de gigante», depresiones circulares que el agua y los guijarros atrapados en su fondo han ido puliendo hasta dejar superficies lisas, toboganes naturales y un azul verdoso que no parece real. La Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, declarada en 1994 en la ladera suroeste de la Sierra de Gredos, protege el enclave, y National Geographic ha incluido Los Pilones entre los quince mejores lugares del mundo para darse un baño. Ese aval explica por qué son el símbolo del valle y el punto más codiciado de la ruta.
Llegar hasta las pozas forma parte de la experiencia, porque el acceso a la reserva está restringido a peatones. Desde el Centro de Interpretación, junto a la N-110 entre Jerte y Cabezuela del Valle, un sendero de unos tres kilómetros gana apenas un centenar de metros de desnivel entre robles y castaños hasta el río; a paso tranquilo, entre 45 minutos y una hora. La clave para aparcar gratis está en la propia carretera: el parking oficial cuesta 5 euros por vehículo, pero a pocos metros, al otro lado de la N-110 y en el arcén del camino de acceso, hay bolsas de pago cero que se llenan pronto, así que conviene madrugar. Una vez en el agua, el contraste es total: pozas frías incluso en agosto que invitan a quedarse el día entero antes de que la temporada de baño se apague con el otoño.



