Canadá y los aranceles de Trump: la respuesta que enciende la guerra comercial

Canadá activa aranceles de entre el 15 y el 50 % sobre productos de Estados Unidos a partir del 8 de septiembre. DW Español analiza el diseño estratégico de la medida y su impacto sobre Maine, Michigan y Ohio.

Las represalias comerciales entre Ottawa y Washington han dejado de ser una amenaza verbal. Este martes, Canadá oficializó aranceles de entre el 15 y el 50 por ciento sobre productos estadounidenses, una respuesta directa a los gravámenes que Donald Trump impuso el pasado sábado. La guerra comercial entre dos aliados históricos entra en una fase que, según DW Español, se agudiza cada día.

El primer ministro canadiense Mark Carney había adelantado el guion: su gobierno respondería golpe por golpe. Ahora hay fecha de entrada en vigor. Los nuevos aranceles canadienses comenzarán a aplicarse el próximo 8 de septiembre, apenas dos semanas después del anuncio de Washington de un impuesto del 50 por ciento a múltiples productos canadienses. Desde su regreso al poder, Trump impulsa una política hostil contra Canadá, uno de los aliados históricos de Estados Unidos.

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Una respuesta calculada: 27.600 millones de dólares en la mira

La analista Ana Nieto, consultada por DW Español desde Nueva York, explicó que el gobierno canadiense ha presentado sus aranceles como una medida proporcionada, bien definida y estratégica. La proporción se refleja en las cifras: los gravámenes afectan al 4,5 por ciento de las importaciones de Estados Unidos, lo que equivale a unos 27.600 millones de dólares, una magnitud similar a la de los impuestos que activó Washington este fin de semana.

La dimensión estratégica es la que más llama la atención. Según Nieto, Ottawa ha apuntado deliberadamente a productos de estados que serán decisivos en las elecciones de mitad de legislatura. Maine, Michigan y Ohio concentran buena parte del impacto, precisamente porque en ellos se juega el control del Senado y mantienen una intensa relación comercial con su vecino canadiense.

Los sectores que pagan la factura

El encarecimiento del pescado que Maine exporta a Canadá es uno de los ejemplos más claros del diseño de estos aranceles. Las motocicletas, los rollos de papel de aluminio, materiales de construcción, muebles, acero y aluminio también figuran en la lista de productos gravados, varios de ellos con tasas que alcanzan el 50 por ciento.

El paquete de contención también forma parte de la respuesta canadiense. El gobierno de Carney anunció un fondo de 7.500 millones de dólares en ayudas para pequeñas y medianas empresas, además de préstamos sin interés para distintos sectores afectados.

Canadá prometió responder ‘dólar por dólar’ a Washington, y los nuevos aranceles son la materialización de esa promesa.

— DW Español

El margen para la negociación existe, al menos sobre el papel. Según el análisis difundido por DW Español, las medidas más duras contra la industria siderúrgica y automotriz no llegarían hasta enero, una ventana temporal que presumiblemente presenta aperturas para retomar el diálogo. La propia administración estadounidense, a través de Jake Sullivan y el secretario del Tesoro, ha reconocido la necesidad de volver a la mesa. No es un interés exclusivo de Ottawa y Washington: México, el tercer gran socio del tratado, también mira de cerca una negociación que condiciona el futuro de toda la región.

El T-MEC bajo presión permanente

La escalada no se produce en el vacío. Estados Unidos, Canadá y México comparten un tratado de libre comercio que Washington no quiso blindar por 16 años más hace apenas dos meses. Ahora el acuerdo está sujeto a renegociaciones anuales, un escenario de precariedad permanente para lo que fue, según DW Español, un territorio comercial e industrial único.

La hostilidad entre dos de los tres socios abre un panorama incierto. Durante la cobertura se mencionó el caso de Honda: la automotriz japonesa opera a capacidad en Norteamérica y planea abrir una nueva fábrica en la región, pero la inestabilidad comercial podría obligarle a cambiar de dirección. Es un ejemplo de cómo la guerra arancelaria condiciona decisiones de inversión que trascienden la política.

Qué significa para el lector

El conflicto comercial entre Canadá y Estados Unidos no es un asunto distante. Si la cadena de suministro norteamericana se fragmenta, los precios de bienes industriales, automóviles y materiales de construcción pueden resentirse en ambos lados de la frontera. La renegociación anual del tratado añade una capa de incertidumbre estructural que afecta a las empresas que dependen del comercio integrado.

Además el diseño político de los aranceles canadienses —apuntar a estados bisagra— revela que la lógica electoral pesa tanto como la económica. Las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos se convertirán en un termómetro de esta disputa, y Ottawa lo sabe.

El programa económico de DW Español también repasó otros frentes abiertos en la economía global: los trabajadores de Volkswagen protestan en Wolfsburg por un recorte de más de 50.000 puestos, y Brasil acaba de multar a TikTok con casi 30 millones de dólares por fallos en la protección de datos de menores. La guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos no es el único frente que mantiene en vilo a los mercados.

La pregunta abierta es si el calendario juega a favor del diálogo o de la escalada. Por un lado, enero parece lejano. Por otro lado, dos semanas entre el anuncio y la entrada en vigor de los nuevos aranceles dejan poco tiempo para gestos recíprocos. El reloj corre para ambos gobiernos.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español en YouTube.

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