La DGT ha fijado una fecha que muchos conductores todavía no tienen en el calendario: el 1 de septiembre de 2026. Ese día, cinco radares que llevan semanas midiendo la velocidad sin sancionar a nadie pasan a funcionar como cualquier otro cinemómetro de la red española. Hasta ahora solo mandaban una carta de aviso; a partir de esa fecha, mandan una multa.
Los dispositivos están repartidos entre Soria, Segovia y Albacete, y forman parte de un plan mucho más amplio de expansión de la vigilancia en carretera. Tráfico ha optado por dar un mes de margen antes de activar el cobro, algo habitual cada vez que estrena tecnología nueva, pero ese periodo de gracia se agota en cuestión de días.
Qué radares de la DGT cambian de régimen el 1 de septiembre
Se trata de un radar fijo instalado en la CL-101 de Soria, muy cerca de Ólvega, y de cuatro radares de tramo repartidos entre Segovia y Albacete, que miden en ambos sentidos de la marcha. Todos llevan operativos desde primeros de agosto, aunque hasta ahora únicamente registraban los excesos de velocidad para fines estadísticos y de aviso.
Si tu ruta habitual pasa por la CL-101, la N-110 o la CM-412, conviene dar por hecho que esos tramos ya están vigilados, aunque de momento no hayan supuesto ni un euro de sanción. La propia DGT ha compartido las coordenadas exactas con los principales navegadores, así que cualquier app de tráfico actualizada avisará antes de entrar en la zona controlada.
Cómo funciona el periodo de aviso antes de la multa
Durante todo el mes de agosto, los conductores que superaron el límite en estos puntos solo recibieron una carta informativa en casa, sin sanción económica ni pérdida de puntos. Es el procedimiento estándar que aplica DGT cada vez que pone en marcha un nuevo punto de control, y busca que los conductores memoricen la ubicación antes de que empiece a costar dinero. La tecnología detrás de estos dispositivos combina radares fijos con el sistema conocido técnicamente como radar de tramo, que calcula la velocidad media entre dos puntos usando reconocimiento de matrícula, en lugar de medir un instante concreto.
Ese detalle técnico importa porque cambia la estrategia al volante: frenar solo al ver la cámara no sirve de nada si el sistema promedia toda la distancia recorrida. La única forma de evitar la sanción es mantener una velocidad constante durante todo el tramo, no solo en el punto donde crees que está el radar.
Cuánto costará superar el límite a partir de septiembre
A partir del 1 de septiembre de 2026, cualquier exceso captado por estos cinco dispositivos se traducirá directamente en denuncia. Las multas oscilan entre 100 y 600 euros según la gravedad del exceso, y la pérdida de puntos puede llegar hasta seis, en función de cuántos kilómetros por hora se hayan rebasado sobre el límite permitido en la vía.
El baremo no es exclusivo de estos radares: es el mismo que aplica la DGT en toda la red desde hace años, con tres franjas claras según la gravedad de la infracción. Lo que cambia aquí es simplemente que unos puntos que hasta ahora «perdonaban» empiezan a aplicar la ley sin margen.
Así se reparten las sanciones según el exceso de velocidad
Conviene tener claro el desglose exacto antes de que llegue la fecha límite, porque la diferencia económica entre un exceso leve y uno grave es considerable y puede sorprender a quien no lo tenga presente:
- Exceso leve (hasta 20 km/h sobre el límite): multa de 100 euros, reducible a 50 con pronto pago, sin puntos.
- Exceso grave: sanción de 300 euros, 150 con pronto pago, y 2 puntos menos en el carnet.
- Exceso muy grave: hasta 600 euros, 300 con pronto pago, y 6 puntos de golpe.
- Exceso extremo (60 km/h en vía urbana u 80 km/h en interurbana): deja de ser infracción administrativa y pasa a considerarse delito penal, según el artículo 379 del Código Penal.
Pagar dentro de los 20 días siguientes a la notificación reduce la sanción a la mitad, aunque implica renunciar al derecho de presentar alegaciones.
Por qué este cambio no es un caso aislado
Estos cinco radares no son una excepción, sino la avanzadilla de un plan mucho más grande: la DGT tiene previsto instalar 122 nuevos puntos de control de velocidad repartidos por varias comunidades autónomas a lo largo de 2026, de los cuales una parte ya está en servicio. El patrón se repite en cada estreno: primero un mes de avisos, después sanciones sin excepciones.
La lectura de fondo es sencilla y probablemente vaya a más: Tráfico dispone hoy de más herramientas que nunca para detectar infracciones, y el verdadero reto no es tecnológico sino de comunicación. Quien quiera evitar sorpresas en el buzón solo tiene que hacer una cosa, la de siempre: adaptar la velocidad al límite señalizado, sin fiarlo todo a la app del móvil.






