El euro frente al dólar en mínimos de 17 meses: la crisis fiscal de Francia hunde la moneda única

El euro suma ya cuatro semanas consecutivas de pérdidas y apenas encuentra suelo. El diferencial de tipos con la Fed y el repunte del petróleo agravan la presión sobre las importaciones y las cuentas de las empresas europeas.

El euro ha perforado los 1,1161 dólares y firma mínimos de 17 meses frente al dólar. No es un movimiento técnico aislado: detrás hay una Francia que asusta a los inversores, una factura energética disparada y una Reserva Federal que paga más por tener el dinero quieto.

Cuatro semanas consecutivas de pérdidas avalan el desplome. La moneda única cotiza casi un 5% por debajo del cierre de 2025, en 1,1740 dólares, y más de un 6% por debajo del máximo del año pasado, los 1,1919 que marcó en septiembre. El índice del dólar, en paralelo, ha firmado un nuevo máximo anual cerca de los 102 puntos.

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El diferencial con la Fed y la energía hunden al euro

La Reserva Federal subió su tasa 25 puntos base el 16 de septiembre, hasta un rango de 3,75% a 4,00%, por unanimidad de 12 votos a 0. Es la primera alza desde julio de 2023 y la primera con Kevin Warsh al frente. La mediana de las proyecciones del comité sitúa el tipo en 4,1% al cierre de 2026, lo que equivale a otro cuarto de punto antes de que acabe el año.

El Banco Central Europeo, por su parte, elevó su tasa de depósito en junio y en septiembre, hasta el 2,50%. Los dos bancos movieron sus tipos el mismo monto en septiembre, pero la brecha se mantiene en cerca de 1,4 puntos porcentuales a favor del dólar. En términos reales la distancia es aún mayor: la tasa de la Fed deja un rendimiento positivo de medio punto tras restar una inflación del 3,4%, mientras que la del BCE se queda en -1,3% frente a un IPC del 3,8%. Mantener dólares remunera casi 1,8 puntos más que mantener euros.

La inflación de la eurozona subió al 3,8% anual en la estimación preliminar de septiembre, desde el 3,2% de agosto, su mayor nivel desde septiembre de 2023. La energía se disparó un 18,8% y la subyacente repuntó al 2,5%. España registró un 5%. El salto viene, sobre todo, del crudo: el Brent cotiza cerca de 102 dólares por barril, alrededor de un 55% por encima de su nivel de hace un año, después de que la guerra con Irán arrancara el 28 de febrero y de los ataques a buques petroleros en el estrecho de Ormuz.

Europa no tiene un problema de tipos, tiene un problema de energía y de vecindario fiscal, y los dos se pagan en dólares.

Ni siquiera la liberación de 100 millones de barriles acordada por el G7 ha devuelto la calma. Europa importa la mayor parte de la energía que consume y la paga en dólares, así que un barril más caro y un euro más débil se retroalimentan: cada caída de la moneda única encarece esa misma factura y alimenta la inflación que el BCE intenta contener.

Francia contagia al euro con su deuda pública

El rendimiento del bono francés a 10 años subió el 1 de octubre hasta el 4,96%, su mayor nivel desde julio de 2002. El diferencial frente al bono alemán supera los 140 puntos base, el más amplio desde 2012, y registró su mayor repunte semanal en 17 años. La deuda pública francesa equivale ya al 119% del PIB.

Francia necesita recortar 54.000 millones de euros en 2027 para evitar una rebaja de la calificación crediticia. El primer ministro Sébastien Lecornu aprobó ese proyecto de presupuesto, pero encabeza un ejecutivo en minoría y tiene pocas posibilidades de sacarlo adelante sin concesiones. El plazo para enviarlo a la Asamblea Nacional vence hoy, 6 de octubre.

A la incertidumbre francesa se suma la española. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre tras no lograr aprobar sus reformas en materia de vivienda. El CAC 40 francés ha caído a mínimos de seis meses. Este tipo de episodios suele favorecer al dólar, porque los inversores buscan refugio en activos estadounidenses y porque el mercado teme que el BCE tenga que comprar deuda francesa si el contagio se extiende, justo en la dirección contraria a las subidas de tipos que exige la inflación.

EUR/USD 2026

La trampa del euro débil para las empresas españolas

Conviene desmontar una lectura cómoda. Un euro débil abarata las exportaciones españolas, cierto, pero el país importa energía, materias primas y buena parte de sus bienes intermedios. La ganancia en competitividad se la come la factura energética en dólares. Para una economía más dependiente del turismo y los servicios que de la gran industria exportadora, el saldo neto de un euro barato rara vez es limpio.

El posicionamiento especulativo añade otra capa de tensión. Los datos de la CFTC muestran un máximo histórico de contratos cortos sobre el euro, por encima de los picos de 2011 y 2012. La desviación del EUR/USD frente a su media móvil de 75 días llega a -2,6 desviaciones estándar, por debajo del umbral de -2 que se considera sobreventa estadística. Lecturas así han anticipado rebotes en el pasado. Eso sí, cuando el origen de la venta es un riesgo fiscal real, los indicadores técnicos dejan de funcionar como señal.

Entre 1,10 y 1,1740 dólares se mueve el escenario que maneja el mercado hasta diciembre. Goldman Sachs recortó en julio sus objetivos a seis y doce meses hasta 1,12, mientras que ING mantiene 1,16 para el cierre del año. La diferencia se dirimirá en unas pocas citas: el IPC estadounidense del 14 de octubre, la inflación definitiva de la eurozona del 16, las reuniones de la Fed el 28 y del BCE el 29, y las elecciones españolas del 29 de noviembre.

Sinceramente, veo difícil que el euro recupere el 1,16 antes de que Francia tenga un presupuesto aprobado y un Gobierno con mayoría. Mientras eso no ocurra, cada dato de inflación europea será una excusa más para vender euros. El desenlace no está ni en Fráncfort ni en Washington: está en la Asamblea Nacional francesa.


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