Tesorería Solana de DFDV duplica su caja y recorta deuda en SOL antes del Q3

La empresa cotizada asegura que su NAV por acción se ha más que duplicado en siete semanas y que sus tenencias ya rozan los 2,56 millones de SOL. El dividendo del 13% sobre su preferente CHAD financia nuevas compras.

DFDV, la tesorería en Solana que cotiza en el Nasdaq, espera más que duplicar su caja y recortar su deuda en SOL. La compañía presentó sus cifras preliminares del tercer trimestre con dos mensajes que apuntan en la misma dirección: entra más capital y se pide menos prestado contra los tokens que guarda en balance.

El detalle importa. DeFi Development Corp., que atesora cerca de 2,56 millones de SOL, añadió 26.203 tokens después del 28 de septiembre y su tesorería ya roza los 2.564.212 SOL y equivalentes, un paquete valorado en unos 302 millones de dólares. Las tenencias han crecido alrededor de un 11% desde la actualización de resultados de agosto.

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Qué dicen exactamente las cifras de la tesorería en Solana de DFDV

El número que la empresa ha puesto en el centro de su comunicación es el valor neto de los activos por acción, el llamado NAV por acción. Incluye la caja y las tenencias de SOL menos las deudas denominadas en SOL, otra deuda y el capital preferente. Según sus propias estimaciones, ese NAV por acción ha subido más de un 100% en unas siete semanas.

Conviene subrayar la letra pequeña. DFDV advierte de que las cifras son preliminares, no auditadas y están sujetas al cierre financiero. Traducido: son las cuentas que la compañía cree que va a presentar, no las que ha certificado. También anticipa un crecimiento de dos dígitos en el SOL por acción y en el SOL total, dos métricas que los inversores miran con lupa porque miden si la empresa acumula tokens más rápido de lo que emite papel.

CHAD, el dividendo del 13% que financia más compras de SOL

DeFi Development Corp

Detrás de esa maquinaria hay un instrumento que pocos inversores minoristas conocen: CHAD, la acción preferente de DFDV que cotiza en el Nasdaq. La empresa ha habilitado un programa de emisión a mercado de 300 millones de dólares sobre CHAD, y ese capital está destinado a comprar más SOL.

El valor real de una tesorería no está en cuántos tokens acumula, sino en si aguanta sin tener que pedirlos prestados.

CHAD pagó su primer dividendo el 1 de octubre y ofrece un rendimiento anual del 13% sobre un valor nominal de 10 dólares, es decir, 1,30 dólares por acción al año, pagaderos cada día hábil cuando se declaren. La empresa sostiene que los ingresos orgánicos de su tesorería, procedentes de las comisiones de validador y de las recompensas por staking —el mecanismo por el que se delegan SOL a un validador a cambio de una rentabilidad, una variante de la prueba de participación—, bastan para cubrir ese pago.

Los datos de rentabilidad relativa acompañan. DFDV afirma que SOL superó al Nasdaq-100 en un 56% durante el tercer trimestre y que la propia acción de la compañía superó a SOL por 1,5 veces en el mismo periodo. El lunes, tras conocerse las estimaciones, el título cerró con una subida de alrededor del 4%.

El movimiento encaja en una tendencia más amplia. Varias cotizadas han copiado este año el manual de las tesorerías de bitcoin y han salido a comprar SOL. La propia empresa reconoce que el sector de tesorerías en Solana lo pasó mal en bolsa durante los últimos doce meses.

Por qué el modelo de DFDV es tan potente como frágil

El modelo que representa DFDV tiene nombre en el sector: empresa de tesorería de activo digital. La idea es la misma que popularizó MicroStrategy con bitcoin a partir de 2020: una cotizada emite acciones o deuda para comprar un activo cripto y ofrece al inversor bursátil una exposición indirecta sin necesidad de abrir una cartera.

Cuando la estrategia funciona, la acción cotiza con prima sobre el valor de los tokens que guarda, y esa prima permite emitir más papel para comprar más activo. Es un círculo virtuoso mientras el precio sube. Cuando se rompe, el mismo mecanismo gira en contra: la prima se convierte en descuento, la emisión diluye y el mercado castiga.

Ahí está la contradicción de la compañía. Sus tenencias crecen, su NAV por acción se ha más que duplicado en siete semanas y, aun así, su acción acumula una caída de alrededor del 66% en el último año. El mercado no está premiando la acumulación de SOL con la misma generosidad con la que premió a los primeros vehículos de bitcoin.

Sobre Solana planea, además, un riesgo específico. La red mejoró mucho su estabilidad desde las paradas de 2021 y 2022, y el desarrollo de un segundo cliente validador, Firedancer —el motor alternativo que Jump Crypto construye en C++—, apunta a reducir la dependencia de un único software. Para una empresa que sostiene un dividendo con recompensas de staking, cualquier interrupción prolongada golpea sus ingresos.

Cierra la reflexión un dato de calendario: la compañía presentará sus cifras definitivas del tercer trimestre más adelante, ya auditadas. Será el momento de comprobar si el doble dígito prometido en SOL por acción se materializa y si el dividendo de CHAD se sostiene sin recurrir a más emisiones. Los datos apuntan a un trimestre sólido; el mercado, de momento, no lo ha comprado del todo.


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