La actualización Glamsterdam de Ethereum: el testnet Platåberget ya está abierto y rompe la regla de los 21.000 gas

La Ethereum Foundation estrena Platåberget, la red de pruebas de Glamsterdam. El cambio introduce el gas de estado y encarece los primeros envíos a direcciones nuevas.

Ethereum abrirá una nueva etapa con Glamsterdam, la actualización que rompe una regla que parecía intocable: enviar ETH ya no costará siempre 21.000 gas. El testnet Platåberget ya está operativo para ensayar el cambio antes de que llegue a la red principal.

La Ethereum Foundation presentó esta semana esa red de pruebas temporal y explicó los detalles en su blog oficial. Esa actualización de pruebas está programada para activarse el 20 de agosto y se mantendrá durante varios meses, con el objetivo de que carteras, indexadores y protocolos adapten su software sin prisas.

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Qué cambia con el fin de los 21.000 gas

El gas es la unidad que mide el trabajo computacional de cada operación en Ethereum. Durante años, una transferencia básica de ETH ha consumido siempre 21.000 gas, sin importar si la dirección de destino ya existía o era completamente nueva.

Glamsterdam introduce una categoría aparte, el state gas, para cobrar de forma distinta las operaciones que añaden información permanente a la red. Enviar ETH a una cuenta ya existente seguirá costando alrededor de 21.000 gas. Si el destinatario es una dirección nueva, habrá que sumar unas 183.600 unidades adicionales de state gas.

La lógica es económica. Crear una dirección nueva obliga a los nodos a guardar un registro que puede permanecer en el estado de Ethereum de forma indefinida. Actualizar el saldo de una cuenta conocida, en cambio, solo modifica información que la red ya conserva. Por primera vez, ambas operaciones tendrán precios distintos.

La actualización no se limita a las comisiones. Glamsterdam agrupa 66 propuestas de mejora e incluye la Enshrined Proposer-Builder Separation, una separación más formal entre quienes proponen un bloque y quienes lo construyen. También amplía el tamaño máximo de los contratos inteligentes: el límite de un contrato desplegado pasará de 24 a 64 KiB, y el código de inicialización subirá de 48 a 128 KiB.

Ethereum deja de cobrar una tarifa plana y empieza a cobrar por lo que nunca se borra.

Por qué las carteras y los exploradores deben actualizarse

El impacto no recaerá sobre el usuario medio, al menos por ahora. La advertencia de la Ethereum Foundation va dirigida a carteras, exploradores de bloques, estimadores de comisiones e indexadores que han usado los 21.000 gas como una constante fija.

Una cartera puede emplear esa cifra para calcular el gas de una transferencia. Un explorador la usa para clasificar operaciones. Un estimador de tarifas la asume como límite. Con Glamsterdam, todos esos sistemas deben revisar sus cálculos si no quieren mostrar comisiones erróneas o fallar en determinados envíos.

Para quienes solo usan Ethereum para mover ETH o interactuar con aplicaciones, no hay ninguna acción inmediata. El cambio todavía se está probando en Platåberget y no afecta a la red principal. Cuando llegue a producción, un primer envío a una dirección vacía costará algo más que una transferencia hacia una cuenta activa.

El análisis: Ethereum empieza a cobrar por su memoria permanente

El trasfondo de Glamsterdam toca uno de los problemas estructurales más viejos de Ethereum: el crecimiento sin freno de su estado. Cada cuenta nueva, contrato o espacio de almacenamiento añade datos que los nodos deben conservar y procesar. Históricamente, parte de ese coste no se reflejaba en la tarifa pagada por quien generaba el nuevo estado.

La introducción del state gas hace explícita esa relación: crear información que Ethereum tendrá que almacenar indefinidamente costará más que modificar información ya existente. La última vez que la red reformó tan a fondo la lógica de las comisiones fue con EIP-1559 en agosto de 2021, cuando se automatizó la tarifa base y se empezó a quemar una parte de las comisiones. Aquel cambio también obligó a carteras y herramientas a adaptarse. Glamsterdam tiene una escala aún mayor.

Este ajuste me parece sensato y técnicamente inevitable para la la red. Ethereum llevaba años tratando una operación cotidiana como si tuviera un coste fijo, cuando en realidad crear estado nuevo es una de las acciones más caras para los nodos. Eso sí, el calendario no está cerrado: primero deberá demostrar estabilidad en Platåberget, después en las redes de prueba permanentes Sepolia y Hoodi, y solo entonces llegará a mainnet. Si los desarrolladores de carteras no se actualizan a tiempo, los usuarios verán fallos y estimaciones incorrectas. El riesgo no está en Ethereum, sino en el software que lo rodea.

La clave de Glamsterdam será la transición. No se trata de subir comisiones por subirlas, sino de que cada operación pague por el peso real que deja en la red. Ese principio era necesario hace años; ahora toca implementarlo sin romper lo que ya funciona.


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