El economista Juan Ramón Rallo sostiene en su último análisis que The Economist y el Financial Times han pasado de elogiar la gestión de Pedro Sánchez a darla por amortizada. Los dos medios anglosajones que el Gobierno exhibía como aval internacional dibujan ahora un Ejecutivo agotado, sin mayoría estable, empantanado en escándalos y empujado a adelantar las elecciones. Rallo lo resume con ironía: quienes le bailaban el agua firman hoy su acta de defunción política.
Del aplauso de la OCDE al ‘gobierno zombie’
Rallo abre su vídeo recordando el contraste. En diciembre de 2024, The Economist colocó a España en cabeza de su clasificación anual de economías de la OCDE, y el Gobierno lo celebró por todo lo alto: Sánchez lo agradeció públicamente en redes sociales y la entonces vicepresidenta primera, María Jesús Montero, lo utilizó como arma contra el PP. Algo parecido ocurrió en septiembre de 2025, cuando el Financial Times publicó un análisis que presentaba a España como la economía más destacada de Europa y que la prensa afín convirtió en titular de campaña.
Ahora, según el creador de contenido, las tornas se han invertido. The Economist firma un reportaje sobre la apuesta de Sánchez por unas elecciones anticipadas y por políticas que califica de populistas. El Financial Times publica un editorial bastante más duro, en el que describe su gabinete como un gobierno zombie, incapaz de sacar leyes adelante y zarandeado por los acontecimientos.
La vivienda: la bandera que delata ocho años de escasez
La primera crítica que ambos medios comparten, señala Rallo, es la política de vivienda. The Economist desdeña los decretos que el Congreso tumbo el pasado 2 de octubre y que el Gobierno ha vuelto a aprobar: para el semanario británico responden a una corriente reciente de la izquierda global, de Berlín a Nueva York, que protege al inquilino que ya tiene contrato a costa de reducir la oferta disponible para todos los demás. El diario financiero se burla de que Sánchez se presente como gran defensor de los inquilinos frente a una supuesta élite rentista cuando la escasez ha empeorado a lo largo de sus ocho años de Gobierno.
Los dos textos apuntan a una causa concreta: la inmigración en un contexto de oferta rígida. Rallo cita las cifras del Banco de España que recoge The Economist, según las cuales España levanta unas 80.000 viviendas al año mientras el número de hogares ha crecido en más de 700.000 en pocos ejercicios. Controlar precios o expulsar a los inversores del mercado, concluye el economista, no arregla esa carestía estructural; puede incluso agravarla.
El propio Rallo formula la paradoja que, a su juicio, atraviesa ambos artículos: el mismo modelo que hincha el PIB es el que vacía el mercado del alquiler. Si el crecimiento se sostiene en incorporar población y no se permite construir al mismo ritmo, la demanda de vivienda sube mucho más deprisa que la oferta. De ahí, dice, la hipocresía de presumir de economía y presentarse a la vez como salvador de los jóvenes que no consiguen emanciparse.
‘La misma causa que está inflando el tamaño del PIB también está inflando los precios de la vivienda’. Es la contradicción que, según el creador, late en los dos artículos.
— Juan Ramón Rallo
Un modelo de crecimiento que ya gripa
El segundo frente es económico. Rallo subraya que The Economist y el Financial Times señalan que los dos motores del crecimiento español, los fondos europeos de la pandemia y la inmigración masiva, se están apagando o topando con límites sociales. Y añade las cifras que, según él, desmontan el relato triunfal: desde 2019 el PIB ha crecido en torno a un 10%, pero el PIB por habitante solo la mitad, menos del 1% anual, mientras la productividad por trabajador no ha avanzado nada en seis años.
Traducido a la vida cotidiana: la economía produce más porque hay más gente trabajando, no porque cada ocupado produzca más. De ahí que los salarios medios apenas se hayan movido.
Corrupción, decretos y el desalojo que cambió el tema
Donde ambos medios cargan con más dureza, según el análisis, es en corrupción y degeneración democrática. El editorial del Financial Times recuerda que Sánchez nunca ha tenido mayoría parlamentaria desde que llegó a la Moncloa en 2018 y retrata a un presidente que se presenta como dique contra el autoritarismo mientras recurre cada vez más al decreto. Rallo menciona además la convalidación del decreto de vivienda en la Diputación Permanente, que a su juicio no reflejará la voluntad de la mayoría absoluta de la Cámara.
The Economist repasa los frentes abiertos: la gestión de la oleada migratoria hacia Ceuta en julio, los cargos de corrupción que afectan a dirigentes socialistas y el juicio por tráfico de influencias que afronta la esposa del presidente. El semanario señala, según Rallo, que el desalojo de Mari Carmen Abal, una mujer de 87 años, permitió a Sánchez cambiar de tema y desempolvar su decreto de emergencia habitacional, con grupos de extrema izquierda acampados en la Puerta del Sol.
Rallo no compra ese giro. Sostiene que quien de verdad quisiera ayudar a la anciana podría haberlo hecho sin socavar el derecho de propiedad ni instrumentalizar su drama, y que la campaña política posterior demuestra que el caso era lo de menos.
El 29-N y el simbolismo para la izquierda global
Pese a reconocerle a Sánchez una audacia incuestionable para sobrevivir ocho años en minoría, ambos medios dudan de que conserve el poder tras el 29 de noviembre. The Economist califica la convocatoria del 5 de octubre, meses antes de lo previsto, como una apuesta desesperada, y recuerda que las encuestas llevan más de un año otorgando mayoría a la oposición de derechas.
El semanario británico añade un matiz que Rallo repite con sorna: Feijóo parece lento en público y más carismático en privado, y el PP tiene propensión a los errores de campaña. Aun así, la elección está en sus manos. El Financial Times coincide en el diagnóstico: Sánchez ha construido su carrera jugándoselo todo, y esta podría ser su última apuesta.
El contexto no es baladí. España afronta la cita electoral con una economía que crece por encima de la media europea, pero con la vivienda convertida en el eje del debate público y un Ejecutivo que ha tenido que gobernar por decreto tras perder apoyos parlamentarios. Que los dos diarios de referencia del capitalismo anglosajón, los mismos que en 2024 y 2025 sirvieron de escaparate internacional al Gobierno, firmen ahora ese retrato dice bastante de cómo ha cambiado la percepción exterior.
Un aviso que trasciende la política española
Para el lector, la lectura útil no es la del titular partidista, sino la del cambio de marco. Durante dos años, el Gobierno español usó la prensa económica internacional como certificado de buena gestión; ese certificado se ha revocado, y no por motivos ideológicos, sino por dos razones muy concretas: una política de vivienda que ataca el síntoma y no la causa, y un modelo de crecimiento basado en sumar población sin elevar la producción por persona. Rallo insiste en que ese diagnóstico no lo firma la llamada facasfera, sino los medios que el propio Sánchez exhibía. Si el ciclo se cierra en las urnas, el golpe será también narrativo: España funcionaba como escaparate de la izquierda global, y una derrota rotunda complicaría ese relato más allá de nuestras fronteras. Para el votante, la pregunta práctica es otra: si los dos motores del crecimiento se apagan y la vivienda sigue tensionada, qué modelo económico propone quien llegue después.
Rallo termina dejando flotar la ironía. El acta de defunción política de Sánchez no la firma la oposición española ni la prensa nacional: la firman los mismos medios de los que él presumía hace poco más de un año. Queda por ver si el 29 de noviembre confirma el pronóstico o si, una vez más, el presidente encuentra la manera de sobrevivir.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.





