OKX capta financiación a 25.000 millones con Circle, Ripple y Standard Chartered dentro

La operación valora al exchange en 25.000 millones antes de la inversión e incluye también al fondo QRT. La compañía quiere usar el capital para tokenizar activos del mundo real y ampliar su negocio institucional.

OKX ha cerrado una ronda de financiación que valora el exchange en 25.000 millones de dólares. Entre los inversores están Circle, Ripple y el brazo inversor del banco británico Standard Chartered, SC Ventures, según ha confirmado la propia compañía este martes.

La operación no revela cuánto ha puesto cada uno de los participantes, pero sí el dato que más importa al sector: OKX vale 25.000 millones antes de la inversión. Con la inyección de capital, esa cifra aún puede subir. La empresa no ha detallado el importe levantado ni el precio de las nuevas participaciones.

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El movimiento coloca al exchange en la liga de las plataformas mejor valoradas del mundo, junto a Coinbase o Binance. Y lo hace con una diferencia reseñable: quien entra al capital no es un fondo de capital riesgo cualquiera, sino varias de de las empresas que sostienen la infraestructura sobre la que funcionan los criptomercados.

Qué hay detrás de los 25.000 millones

Circle es el nombre más llamativo de la ronda: la compañía detrás de USDC, la segunda stablecoin más usada del mundo. Una stablecoin es una moneda digital diseñada para mantener siempre el valor de un dólar, y sirve sobre todo para mover dinero entre plataformas sin la volatilidad de bitcoin. También participa Ripple, la firma emisora de XRP, centrada en pagos internacionales, y SC Ventures, la división de inversión de Standard Chartered. A la lista se suma QRT, un fondo con sede en Londres.

Que Circle y Ripple entren al capital de un exchange no es casual. Ambas compañías compiten y colaboran a la vez con OKX en el negocio de las stablecoins y las transferencias entre países. Alinear a socios así asegura liquidez y reduce fricciones. La propia empresa lo resumió asegurando que busca alinear a algunos de los constructores más importantes de la infraestructura financiera detrás de su visión.

El interés de los bancos por la tecnología cripto ya no se mide en promesas, sino en participaciones accionariales dentro de los propios exchanges.

No es la primera vez que OKX atrae dinero de fuera del mundo cripto. A comienzos de este año, el grupo Intercontinental Exchange, dueño de la Bolsa de Nueva York, ya invirtió en la compañía para acelerar la tokenización. La sociedad conjunta de ambos, OKXICE, presentó este domingo ante la SEC, el regulador de valores de Estados Unidos, una solicitud para lanzar una plataforma de valores tokenizados.

Cuando la Bolsa de Nueva York y un exchange cripto presentan juntos un proyecto, la frontera entre ambos mundos ya no existe.

Ese proyecto aspira a permitir la compraventa de acciones estadounidenses las 24 horas del día, los siete días de la semana. Hoy, cualquier bolsa tradicional cierra por la noche y los fines de semana. La idea es sencilla de contar y complicada de ejecutar: convertir la acción de una empresa en un token digital que se mueve sin horarios.

La tokenización, el negocio que persigue OKX

El consejero delegado y fundador de la compañía, Star Xu, lo dejó claro: el capital servirá para tokenizar activos del mundo real. El término suena técnico, pero describe algo concreto: convertir en token digital cualquier cosa que hoy se compra y se vende, desde una acción hasta un bono, un fondo o una obra de arte. El token es una suerte de matrícula digital que demuestra la propiedad y permite moverla al instante.

La tokenización lleva años rondando Wall Street, pero ha ganado fuerza desde que la SEC aprobó en septiembre la negociación de acciones tokenizadas. Gigantes como BlackRock y Franklin Templeton ya usan la tecnología blockchain, el registro distribuido que sostiene a bitcoin, para tokenizar fondos monetarios. Las finanzas tradicionales han dejado de mirar el cripto con recelo para intentar aprovecharlo.

OKX valoración

OKX quiere estar en el centro de ese negocio. La compañía lo resume en una frase: el exchange fue su punto de partida, y ahora evoluciona hacia una plataforma tecnológica financiera global. Hoy, el grueso de sus ingresos sigue viniendo del intercambio de criptomonedas, un negocio cíclico que sube y baja con el humor del mercado.

Qué significa esta ronda para el inversor español

Conviene poner la cifra en contexto. Los 25.000 millones de OKX quedan lejos de los más de 60.000 millones que llegó a valer Coinbase en bolsa durante el último ciclo alcista, pero superan con holgura a otros rivales medianos. Lo relevante no es el número en sí, sino quién lo respalda. Cuando un banco como Standard Chartered entra al capital de un exchange, el mensaje que recibe el inversor conservador es distinto al de una ronda entre fondos puramente cripto.

Dicho eso, la operación también tiene sombras. La tokenización de acciones y bonos sigue siendo un terreno con reglas a medio escribir: solo un puñado de reguladores ha aclarado cómo se tributan estos productos. Quien quiera operar una acción a las tres de la mañana necesita que el marco legal no cambie de un día para otro.

El precedente más cercano ayuda a entender el entusiasmo. En enero, el S&P 500 autorizó a la plataforma Trade[XYZ] a lanzar un derivado sobre Hyperliquid para operar el índice sin descanso. Es el mismo patrón: mercados tradicionales y cripto difuminando la frontera. Y conviene recordar cómo terminaron otras narrativas enormes, como el ‘verano DeFi’ de 2020, cuando explotaron las finanzas descentralizadas, o la fiebre de las NFT en 2021. Ambas se enfriaron.

Para el ahorrador español que nunca ha comprado una cripto, el efecto es indirecto pero real. Cada vez más bancos y gestoras incluyen exposición a este sector en sus productos, y cada vez más dinero tradicional fluye hacia empresas como OKX. Lo que pasa con esta ronda no cambia lo que uno paga por una hipoteca, pero sí indica hacia dónde se mueve una parte creciente de las finanzas globales.

La próxima prueba de fuego tiene fecha a la vuelta de la esquina: la decisión de la SEC sobre la plataforma de valores tokenizados de OKXICE. Si sale adelante, OKX dejará de ser un exchange para convertirse, de facto, en un mercado. Si se atasca, la tokenización seguirá avanzando, aunque a otro ritmo. Nadie promete que sea rápido. El dinero, de momento, parece convencido de que será inevitable.


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