The Solana Company ha cerrado el segundo trimestre con unas pérdidas netas de 30,3 millones de dólares. No por un negocio roto, sino por una regla contable que obliga a marcar a mercado sus tenencias de SOL cuando el token cae. La acción de la firma, que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker HSDT, perdió un 5,56% el viernes y cerró en 1,70 dólares.
Un negocio operativo rentable con una contabilidad que castiga
Los ingresos del trimestre fueron de solo 2,5 millones de dólares. Casi todo llegó del staking (delegar SOL a validadores de la red Solana a cambio de recompensas). El margen bruto alcanzó cerca del 97%, y los validadores de la compañía generaron 31.200 SOL en el trimestre. El protocolo reinvirtió automáticamente esas recompensas.
El golpe no vino de la operativa, sino de la contabilidad de las tesorerías cripto. Cuando el precio de SOL baja, las firmas deben reconocer la caída de valor de sus posiciones aunque no hayan vendido ni un token. SOL se desplomó durante la primavera y el valor contable de la posición se redujo. Al cierre del 30 de junio, los activos totales sumaban 176,1 millones de dólares.
De esa cifra, 147,3 millones correspondían a posiciones digitales a largo plazo. La caja apenas llegaba a 3,6 millones. Los pasivos eran ligeros: 6,4 millones. El patrimonio neto se mantenía cerca de 165,6 millones entre 57,4 millones de acciones en circulación. El equipo directivo prefiere mirar la estrategia, no el número rojo.
El consejero delegado, Joseph Chee, defendió la ejecución de un círculo virtuoso integrado: asesoría, infraestructura de validación, staking y tesorería. Punto. El primer semestre, sin embargo, cuenta una historia más dura: ingresos de 6,1 millones, pérdida neta de 130,1 millones de dólares y 1,66 dólares por acción.
El negocio funciona; lo que falla es la fotografía contable de una tesorería expuesta a un solo activo.
La caída de SOL arrastra a todas las tesorerías del sector
SOL cotiza cerca de 75 dólares, un 62% por debajo de su nivel de hace un año, aunque sigue siendo la séptima cripto por capitalización con unos 43.800 millones de dólares. La debilidad del token golpea a todas las tesorerías que lo llevan en balance. Forward Industries absorbió 69 millones en depreciaciones de SOL el trimestre pasado, y Bit Digital registró una pérdida trimestral de 107,2 millones de dólares por su posición en Ethereum.
No todas las tesorerías sangraron. Hyperion DeFi anotó un beneficio récord de 31 millones de dólares en Hyperliquid, un recordatorio de cuánto depende este modelo de la dirección de un único activo. El capital sigue llegando a The Solana Company: levantó 7,9 millones en una colocación directa liderada por Mirae Asset con participación de HashKey Capital.
La firma también retiró 1,3 millones de acciones por 2,3 millones de dólares durante el trimestre, y 5,9 millones en el conjunto del año. La recompra señala confianza en una acción que cotiza a 1,70 dólares. Pero la tesis de inversión sigue atada a SOL, y esta temporada de resultados lo confirma.
Una tesis que depende de un solo token
La última vez que Solana sufrió un shock comparable fue con el colapso de FTX en noviembre de 2022. Aquella quiebra arrastró a SOL desde máximos hasta mínimos cercanos a 8 dólares, porque el exchange de Sam Bankman-Fried y su fondo Alameda Research mantenían posiciones relevantes en el ecosistema. Solana sobrevivió y la red recuperó actividad, pero las tesorerías con SOL en balance comprobaron lo que cuesta marcar a mercado en pleno pánico.
La comparación inevitable es con MicroStrategy y su estrategia de bitcoin. Con una diferencia relevante: bitcoin ofrece más profundidad de mercado y un historial más asentado que SOL, que sigue dependiendo de la adopción del ecosistema, de la llegada de fondos cotizados y del apetito especulativo. El riesgo de concentración de The Solana Company es doble: financiero y tecnológico.
El mercado lee las recompras como una señal de confianza interna. Los 5,9 millones de dólares gastados este año en retirar acciones no cambian la tesis, pero sí comunican que la dirección cree que el precio no refleja el valor contable. El problema es que ese valor contable varía con el token, no solo con la ejecución del negocio.
Si SOL rebota, las mismas reglas contables que crearon la pérdida de 30,3 millones girarán la cifra al alza en el próximo informe. Si no rebota, la compañía tendrá que demostrar que los ingresos por staking, asesoría y validación crecen lo bastante para sostener la cotización sin depender de revalorizaciones. Esa es la pregunta que el mercado no ha contestado.
De momento, los 2,5 millones de ingresos trimestrales con margen del 97% confirman que el negocio es real. La acción cotiza como si el balance fuera solo una apuesta direccional a SOL. Quizá no le falte razón.




