Pump.fun ya es el tercer protocolo cripto por ingresos semanales, solo por detrás de Tether y Circle. La plataforma de lanzamiento de memecoins sobre Solana ingresa unos 12 millones de dólares cada semana.
Una máquina de ingresos construida sobre la fiebre de las memecoins
Según datos del panel de métricas cripto DefiLlama, la plataforma recaudó aproximadamente 12 millones de dólares en los últimos siete días. La cifra la sitúa por delante de Hyperliquid y de la mayoría de los protocolos de finanzas descentralizadas, aunque todavía lejos de los 111,88 millones de dólares semanales de Tether y de los 44,45 millones de Circle. No es un pico aislado: en las últimas 24 horas ingresó 1,62 millones y en los últimos 30 días acumula 40,51 millones.
El motor de ingresos es simple. Pump.fun cobra por operar en la curva de vinculación, el mecanismo que fija el precio de cada token recién creado según la demanda, y aplica una tarifa de graduación cuando ese token migra a un mercado descentralizado como Raydium. A ello se suma PumpSwap, su mercado secundario interno, que añade comisiones por compraventa. Cualquier usuario puede lanzar una memecoin en menos de dos minutos en la plataforma oficial, y cada paso de ese proceso deja una tarifa en manos del protocolo.
La mitad de esos ingresos se destina a un programa de recompra y quema del token PUMP. Dicho de otro modo, el protocolo usa el 50% de las tarifas para comprar sus propios tokens en el mercado abierto y retirarlos de circulación de forma permanente. Es una mecánica parecida a la recompra de acciones de una empresa tradicional: al reducir la oferta, se busca sostener el precio y atraer a más participantes. Eso sí, con una volatilidad muy superior a la de cualquier compañía cotizada.
La comparación con Tether y Circle sirve para entender por qué este dato importa. Las dos emisoras de stablecoins, criptoactivos diseñados para mantener un valor estable, ganan dinero principalmente con el rendimiento de los bonos del Tesoro que respaldan sus reservas. Son negocios ligados a los tipos de interés y al tamaño de su emisión. Pump.fun, en cambio, vive de la actividad especulativa pura: cada token nuevo, cada compraventa y cada graduación alimentan sus ingresos. Hyperliquid, el gran rival en el comercio de derivados, ha quedado en varias semanas detrás de Pump.fun durante los picos de fiebre por las memecoins.
Para Solana, el auge de Pump.fun refuerza su papel de cadena favorita del comercio minorista. Las comisiones bajas y la confirmación casi instantánea de transacciones son justo lo que permite operar miles de tokens especulativos sin que la red se sature. El efecto se retroalimenta: más memecoins atraen más operadores, más operadores generan más tarifas y más tarifas hacen más atractiva la infraestructura. No es un detalle menor en un ecosistema que todavía pelea por demostrar que su actividad no depende solo del entusiasmo de corto plazo.
La especulación no solo mueve memecoins: también sostiene uno de los motores de ingresos más eficientes del ecosistema Solana.
Qué significa este podio para el holder de SOL

El inversor español que mira estos números debería separar dos planos. El primero es la buena noticia para la infraestructura: Solana demuestra que puede alojar un negocio con ingresos recurrentes y volumen real. El segundo es más incómodo. Una parte relevante del valor que fluye por la cadena procede de tokens que nadie usaría fuera de una apuesta de corto plazo. La rentabilidad de Pump.fun depende de que la fiebre no se enfríe, y ese es un riesgo que conviene nombrar.
Doce millones semanales no son poesía. Son comisiones. Y detrás de ellas hay un mensaje que la industria cripto ha repetido durante años: el producto más simple suele ganar. Mientras los protocolos de préstamos pelean por interfaces cada vez más complejas, Pump.fun ofrece un botón de creación de tokens y un mercado donde comprarlos. La experiencia tiene algo de juego, y quizá por eso escala. Aunque, como en todo juego, casi nunca pierde la casa.
La letra pequeña de un éxito que nadie vio venir
El recorrido de Pump.fun no puede entenderse sin recordar cómo cambió Solana tras el colapso de FTX en noviembre de 2022, cuando el ecosistema quedó señalado por su cercanía al exchange hundido. La red sobrevivió, recortó promesas institucionales y encontró refugio en la actividad minorista. Los airdrops de Jito en diciembre de 2023 y de Jupiter en enero de 2024 recompensaron a usuarios tempranos, pero fue la ola de memecoins de 2024 y 2025 la que consolidó a Solana como el lugar donde el comercio de alto riesgo encontraba comisiones bajas y liquidez inmediata. Pump.fun supo leer ese cambio mejor que nadie: convirtió el lanzamiento de tokens en un producto estandarizado y cobró por hacerlo.
Los 1.200 millones de dólares acumulados desde principios de 2024 impresionan, pero no eliminan los riesgos. La plataforma concentra su suerte en un único comportamiento: la especulación con activos sin utilidad. Si el apetito retrocede, los ingresos pueden contraerse con la misma rapidez con la que crecieron. Tampoco conviene ignorar los incentivos perversos. Un lanzador de tokens puede retirar liquidez o vender su posición inicial sin que el comprador tardío lo sepa, y las memecoins se han convertido en un terreno fértil para el fraude y el vaciado de carteras. No es un argumento contra Pump.fun como negocio, pero sí una llamada a no confundir los ingresos del protocolo con la rentabilidad del usuario medio. El ecosistema Solana se ha vuelto más rico y más líquido, pero también más dependiente de un público que entra por el juego y no siempre se queda por la tecnología.





