La gestora estadounidense Edelman Financial ha revelado una posición de 34 millones de dólares en fondos cotizados de bitcoin, los conocidos ETF, una cifra que supera su participación en Amazon. La firma de asesoramiento patrimonial, que gestiona 326.000 millones de dólares en activos, mantiene esta exposición a través del iShares Bitcoin Trust de BlackRock y del producto estrella de Grayscale.
No es el único movimiento. La tarde del viernes, Tudor Investment Corporation, la firma del legendario inversor Paul Tudor Jones, presentó su actualización trimestral con 688.529 acciones del ETF de BlackRock, valoradas en 22,9 millones de dólares a cierre de junio. En total, ambas gestoras suman cerca de 57 millones en ETF de bitcoin.
El detalle que más llama la atención es la comparación con Amazon. La gestora tenía una posición de 25 millones en el gigante del comercio electrónico. Ahora, su apuesta por bitcoin a través de ETF es un 36% mayor. Dicho de otro modo: bitcoin ya pesa más en esta cartera que una de las mayores empresas del mundo.
Quiénes están detrás de estas apuestas
Ric Edelman, fundador de Edelman Financial, lleva hablando de bitcoin desde 2019, años antes de que la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (la SEC) aprobara los primeros ETF al contado en enero de 2024. También fundó el Digital Assets Council of Financial Professionals, una organización dedicada a educar a los asesores financieros sobre cripto y blockchain, la tecnología de registro distribuido que sustenta las criptomonedas.
En el caso de Tudor Investment, el respaldo viene de Paul Tudor Jones, un gestor que construyó su reputación leyendo los ciclos de inflación. El dato más relevante es que Tudor ha incrementado su posición desde las 579.083 acciones del trimestre anterior hasta las 688.529 actuales. Un aumento del 19% en tres meses.
Esta no es una apuesta improvisada. Jones lleva años describiendo a bitcoin como una cobertura frente a la inflación, una postura que mantiene desde al menos 2020. Su firma gestiona 106.000 millones de dólares, así que la posición es pequeña en términos porcentuales, pero significativa por el perfil de quien la firma.
Que una firma de asesoramiento patrimonial prefiera bitcoin a Amazon dice más del momento que cualquier encuesta.
Qué significa esto para el inversor medio
El goteo de compras por parte de gestoras tradicionales se viene observando desde la aprobación de los ETF al contado en enero de 2024. Antes, el inversor institucional tenía pocas vías reguladas para exponerse a bitcoin. Ahora, un asesor financiero puede incluirlo en una cartera de la misma forma que incluye acciones de Apple o bonos del Tesoro.
Lo que diferencia a Edelman Financial es que no se trata de un fondo especulativo, sino de una firma de asesoramiento patrimonial. Sus clientes son, en su mayoría, inversores particulares que buscan rentabilidad a largo plazo. La señal es clara: bitcoin está entrando en carteras que no se diseñan para especular.
En el contexto actual, con los mercados tradicionales mostrando volatilidad y las expectativas de inflación lejos de desaparecer, la narrativa de bitcoin como activo de reserva gana terreno. No obstante, hay que mantener la prudencia: las posiciones reveladas son pequeñas, apenas una fracción de los activos totales de ambas firmas.
Una lectura con perspectiva
La última vez que vimos algo parecido fue antes del halving de abril de 2024, la reducción a la mitad de las recompensas que recibe cada minero, cuando las compras de ETF alcanzaron volúmenes récord. Entonces, el impulso institucional llevó a bitcoin hasta nuevos máximos. Ahora, en 2026, el patrón se repite, aunque con actores diferentes.
Cabe recordar que los ETF al contado funcionan como un puente entre el mercado tradicional y el mundo cripto. Son productos que se compran en bolsas reguladas, con la misma facilidad que una acción. Por eso, cuando una gestora como Edelman Financial los incluye en su cartera, está mandando un mensaje de maduración del activo, no solo de conveniencia.
Lo que no se debe perder de vista es el riesgo. Las posiciones reveladas en los registros trimestrales son una foto fija, no una promesa. Tudor ya ha movido el inventario varias veces, y Edelman podría hacer lo mismo. La gestión activa implica precisamente eso: cambios continuos de cartera.
En nuestra lectura, lo más interesante no es el importe, sino la dirección. Las gestoras no están comprando bitcoin para enriquecerse a corto plazo. Lo están añadiendo como una pieza más del mosaico de activos, al mismo nivel que las grandes tecnológicas. Y eso, en un mercado históricamente dominado por inversores minoristas, es una novedad considerable.
La pregunta para los próximos meses no es si veremos más gestoras en la lista, sino cuándo esta exposición dejará de ser noticia y pasará a ser rutina.





