Ethereum criptografía cuántica: abandona Poseidon para blindarse contra los PC cuánticos

La Fundación Ethereum sustituirá Poseidon por funciones hash estándar como SHA2 o BLAKE2s, tras ocho años de investigación post-cuántica. El despliegue en las capas de consenso, datos y ejecución se prevé para 2028.

Ethereum abandona Poseidon, la función hash con la que buscaba blindarse frente a los ordenadores cuánticos. La red apuesta ahora por SHA2 o BLAKE2s, dos estándares de criptografía tradicional.

El anuncio, confirmado por el investigador Justin Drake el 13 de agosto, cierra ocho años de trabajo. La conclusión es clara: ya no hacen falta hashes especializados para que las pruebas criptográficas de la red sean eficientes.

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Por qué Ethereum deja atrás Poseidon

Una función hash convierte cualquier dato en una huella digital de tamaño fijo. En Ethereum, los SNARK (pruebas criptográficas que permiten verificar información sin volver a calcularla) se usan para comprimir y validar bloques.

La Fundación Ethereum financió desde 2018 los llamados hashes amigables con SNARK. Poseidon llegó en 2019 y se convirtió en el dominante. La lógica era simple: ciertos hashes se adaptaban mejor a los esquemas de prueba basados en números primos grandes.

Los sistemas de prueba anteriores dependían de de números primos grandes, y eso encarecía representar los hashes tradicionales en un snark. Los nuevos diseños sobre campos binarios trabajan directamente con operaciones a nivel de bits, y eso cambia la partida.

Con la investigación Binius (2023) y los trabajos más recientes conocidos como Flock, SHA2 y BLAKE2s ya pueden igualar a Poseidon dentro de un SNARK. Según las cifras de Drake, estos diseños comprueban alrededor de un millón de llamadas a hash por segundo en un portátil, apenas 100 veces más lentas que el cálculo nativo del procesador.

Ethereum no busca la criptografía más llamativa, sino la más aburrida y la más difícil de romper. Esa es, precisamente, la apuesta que puede sostener la red durante décadas.

Qué implica para la red y para el inversor

Ethereum Poseidon

El argumento de seguridad es lo más relevante. Drake apuesta por usar funciones hash simples y muy auditadas: menos supuestos matemáticos y una base confiable para décadas. La criptografía más conservadora puede ser una ventaja cuando el objetivo es proteger una red que mueve cientos de miles de millones.

Los enfoques alternativos no han salido bien parados. Las firmas digitales basadas en retículos (HAWK) y en isogenias (SQIsign), dos vías que sonaban como opciones post-cuánticas, han sufrido golpes en las últimas semanas. Drake cree que vendrán más.

El plan de despliegue contempla una leanVM de grado de producción para 2027. Las implementaciones en las capas de consenso, datos y ejecución se prevén para 2028.

La decisión no hace que Poseidon quede obsoleto ni obliga a los proyectos existentes a migrar. Marca un cambio propuesto en el diseño futuro de la Capa 1 de Ethereum, que se pondrá a prueba a medida que los hashes estándar mantengan la igualdad mientras los sistemas escalan.

Drake no ha anunciado una activación inmediata. El movimiento se presenta como un cambio de rumbo en la hoja de ruta técnica, sujeto a pruebas y a consenso de la comunidad.

La lección de fondo: menos supuestos, más resiliencia

La decisión de la Fundación Ethereum encaja con una tendencia que conviene no confundir. No se trata de que Ethereum haya resuelto la criptografía post-cuántica; se trata de reducir el riesgo de equivocarse con estructuras jóvenes y complejas. En los últimos años, hemos visto cómo la confianza en las firmas basadas en retículos o en isogenias se ha resentido con ataques cada vez más finos.

Conviene recordar que un ordenador cuántico útil para romper claves no existe todavía. Pero la amenaza es prospectiva: una red como Ethereum necesita tomar decisiones con décadas de margen. Apostar por SHA2 o BLAKE2s es elegir algoritmos que llevan años en producción y que cuentan con revisiones de seguridad muy superiores a las de un hash joven.

No todo es gratis. La transición exige reescribir parte del software de pruebas y validar los nuevos circuitos. También obliga a vigilar que los hashes estándar sigan escalando igual que los sistemas SNARK. Nada de esto es una migración de la noche a la mañana, y los proyectos que hoy usan Poseidon no deben darlo por sentenciado.

Durante años, el argumento a favor de Poseidon era su eficiencia dentro de los SNARK. Ahora que los campos binarios reducen esa ventaja, la balanza se inclina hacia la simplicidad y la auditoría de los estándares clásicos.

Me interesa especialmente una lectura: Ethereum no está eligiendo la vía exótica, sino la más aburrida, y eso es una muestra de madurez. La próxima gran prueba llegará en 2027 y 2028, cuando las implementaciones empiecen a medirse en producción real. Si los hashes estándar mantienen el ritmo, la red habrá hecho una apuesta más sencilla y, probablemente, más duradera.


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