La prórroga nuclear de Almaraz hasta 2030 choca con el sector renovable y condiciona a Iberdrola, Endesa y Naturgy

La Fundación Renovables cifra en 3.831 millones de euros el coste para los consumidores hasta 2033 y advierte de un 'efecto dominó' sobre el cierre del resto de centrales. La decisión obliga a modificar el PNIEC y el 7º Plan General de Residuos Radiactivos.

El Gobierno ha aprobado la prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, una medida que la Fundación Renovables tacha de ‘error histórico’ y que condiciona la estrategia de Iberdrola, Endesa y Naturgy.

La resolución, adoptada el viernes, rompe el calendario de cierre escalonado pactado en el sector y obligará a revisar la planificación energética nacional. El Ejecutivo ha cedido a la presión de las propietarias de las centrales, según la organización ecologista, que sitúa la factura para los consumidores en 3.831 millones de euros hasta 2033.

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Una decisión que obliga a reescribir la planificación energética

Para la Fundación Renovables, la prórroga echa por tierra la política energética de la última década y compromete la viabilidad de las renovables. La credibilidad de España queda dañada, ya que el Ejecutivo tendrá que modificar el PNIEC y el 7º Plan General de Residuos Radiactivos. El coste de gestión de residuos y su traslado a la tarifa eléctrica se encarecerá.

La organización rechaza que la extensión aporte ventajas de seguridad de suministro. ‘En cambio, tendrá un coste económico elevado’, advierte, con el cálculo de la Universidad Rey Juan Carlos como referencia. La medida resta hueco para el despliegue renovable y puede aumentar las horas con precios negativos en los nudos cercanos a las centrales.

‘Cabe esperar que esta decisión genere un efecto dominó’, avisa la Fundación Renovables, al alterar el calendario de cierre del resto de centrales españolas. La entidad recuerda que la nuclear supone una limitación para la nueva potencia renovable porque saturará la demanda eléctrica mucho antes que un cierre nuclear ordenado.

La prórroga prolonga los flujos de caja nucleares de las propietarias, pero al coste de saturar el sistema y frenar la inversión renovable.

La Fundación Renovables insiste en que defender el cierre de Almaraz ‘no es un capricho ni un arrebato ideológico’, sino una postura sustentada en evidencias y en la Ley de Cambio Climático.

El choque con el negocio renovable y las eléctricas del Ibex

La decisión no es neutra para las grandes cotizadas. Iberdrola y Endesa son operadores nucleares directos; la extensión asegura ingresos regulados y aplaza la amortización de activos. Para Naturgy, con un parque más gasista y renovable, el retraso del cierre altera los huecos térmicos y la señal de precio en el mercado mayorista.

El sector renovable advierte de que la nuclear extendida compite por el mismo espacio de demanda. El resultado probable es un incremento de los vertidos renovables y de las horas con precios negativos, justo cuando los bancos de inversión piden visibilidad para financiar nuevos parques solares y eólicos.

giro nuclear Gobierno

La Fundación Renovables ha insistido en que el el modelo energético español, basado en las renovables, sufre una ‘herida de muerte’ con esta resolución. Ese lenguaje de denuncia es inusual en el ámbito corporativo, pero refleja la tensión entre dos modelos de negocio: el nuclear instalado y la expansión renovable.

El shock regulatorio llega en un momento clave. España debe cerrar la próxima década con un sistema descarbonizado, y la prórroga de Almaraz introduce una variable que el PNIEC no contemplaba.

Qué está en juego para los inversores eléctricos

Más allá del ruido político, la prórroga tiene implicaciones financieras. La extensión nuclear puede sostener el dividendo de las propietarias a corto plazo, pero introduce incertidumbre regulatoria sobre la retribución de los residuos y sobre el cumplimiento de los objetivos de renovables. El mercado descuenta una doble lectura: mayores flujos para la generación nuclear y menor claridad para la inversión renovable futura.

En Merca2 hemos contrastado la cifra de 3.831 millones con el impacto sobre la tarifa eléctrica. La traslación de costes a la tarifa no es directa a corto plazo, pero condiciona la evolución del precio regulado y el equilibrio con los cargos.

El precedente más claro es el calendario de cierre escalonado que se pactó con Enresa en 2019. Aquel acuerdo daba certidumbre a las renovables; la prórroga de Almaraz introduce un precedente que puede replicarse en otras plantas y castigar la visibilidad del negocio verde.

La clave no es si la nuclear es barata o cara a coste marginal, sino qué señal envía a la inversión a largo plazo. La Fundación Renovables la define como un ‘error histórico’; para los inversores, el riesgo es que se traduzca en sobrecapacidad y menor rentabilidad de los proyectos renovables.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La modificación del PNIEC y del Plan de Residuos Radiactivos que deberá presentar el Gobierno en los próximos meses.
  • Reacción del valor: Iberdrola y Endesa pueden sostener flujos nucleares, mientras que las renovables puras y Naturgy quedan expuestas a la saturación del sistema.
  • Precedente sectorial: El pacto de cierre nuclear de 2019 con Enresa es la referencia que ahora se revisa, con efecto dominó sobre el resto de centrales.

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