Rallo: la rebaja de impuestos de Trump evidencia que España grava la inflación

Con la vista puesta en las elecciones de noviembre, Donald Trump estudia gravar solo las ganancias reales del capital. Juan Ramón Rallo explica por qué la inflación no debería tributar como si fuera renta y qué implicaría para España.

Donald Trump busca reconectar con su base republicana de cara a las elecciones de medio término de noviembre y, según Juan Ramón Rallo, una de las cartas que podría jugar es una reforma fiscal que, en su opinión, es de las más sensatas, justas e inteligentes que se podrían aprobar en la economía estadounidense. La idea de fondo es tan simple como ambiciosa: que las ganancias de capital tributen solo cuando exista una ganancia real, no meramente nominal.

Para explicar el desajuste, Rallo propone un ejemplo con acciones de Nike. Un inversor que compró títulos en 2013 por unos 27 dólares y los vende en 2026 por 40 dólares obtiene una plusvalía nominal de 13 dólares por acción, equivalentes a una rentabilidad del 48%. A primera vista, hay una ganancia que el fisco puede gravar.

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La realidad es más incómoda. Según el economista, la inflación acumulada en Estados Unidos entre 2013 y 2026 es también del 48%. Dicho de otro modo, los 40 dólares de 2026 equivalen aproximadamente a los 27 dólares de 2013 en términos de poder adquisitivo. No hablamos de enriquecimiento real sino de mantenerse a flote, mientras el dólar perdía valor.

Pese a ello, los sistemas fiscales estadounidense y español gravan la ganancia nominal. Rallo recuerda que en Estados Unidos el tipo sobre plusvalías puede alcanzar el 20% y en España hasta el 30%. Para una inversión de un millón de dólares que se vende por 1,5 millones, la factura fiscal rondaría los 100.000 dólares en EE. UU. y unos 150.000 en España, aunque el poder adquisitivo no haya mejorado.

El espejismo de la ganancia nominal

La paradoja que describe Rallo parte de una premisa falsa: asumir que una revalorización nominal equivale siempre a una ganancia. Si los precios se multiplican por diez y los salarios por dos, nadie diría que el trabajador se ha enriquecido, sino que ha perdido poder de compra. Con las plusvalías, sostiene el economista, ocurre exactamente lo mismo.

El resultado es que los Estados cobran impuestos sobre la inflación que ellos mismos generan. La ventaja de quien emite moneda —el señoreaje— no es una ganancia del inversor, pero la fiscalidad actual la trata como si lo fuera. Esa es la distorsión central que Rallo señala en su análisis.

‘Nos cobran impuestos sobre la inflación que esos mismos Estados generan, como si la inflación fuera una ganancia del inversor, cuando en realidad es una ganancia que ha experimentado el Estado.’

— Juan Ramón Rallo

La reforma que, según Rallo, plantea Donald Trump va directa a esa anomalía. En lugar de gravar la plusvalía nominal, el impuesto se calcularía sobre la ganancia real, descontando la inflación acumulada durante el tiempo de tenencia del activo. En el ejemplo de Nike, un contribuyente estadounidense pasaría de pagar 100.000 dólares a pagar cero. Y no por un trato de favor, subraya, sino porque no hubo enriquecimiento real.

Cómo funcionaría la propuesta de Trump

El escenario puede ser todavía más sangrante. Si un inversor obtiene una rentabilidad nominal inferior a la inflación, hoy pagaría impuestos habiendo perdido dinero en términos reales. La reforma evitaría, en palabras de Rallo, maltratar de esta manera a las inversiones de capital.

El economista vincula la propuesta con un contexto de financiación apremiante. La economía estadounidense necesita captar ahorro adicional, tanto por las emisiones de deuda del Tesoro como por los elevados gastos de las grandes compañías del sector de inteligencia artificial. Varias de ellas estarían planteando salir a bolsa para financiar sus planes, argumenta Rallo. Mejorar el trato fiscal al capital incentivaría que más ahorro fluyera hacia esas rondas de captación.

Una lectura incómoda para España

La cuestión no se queda al otro lado del Atlántico. Rallo sostiene que la misma lógica se aplica a los contribuyentes europeos y españoles. En España las plusvalías también se calculan sobre valores nominales, de modo que la inflación puede convertir una no-ganancia en un impuesto efectivo. La inflación actúa como recargo silencioso sobre las rentas del capital.

A su juicio, una reforma como la que plantea Trump debería llegar también a España, y no limitarse a las rentas del capital. Las rentas del trabajo, afirma, están igualmente maltratadas por el mismo motivo: se tributa sobre incrementos nominales que no siempre implican una ganancia real. La propuesta, matiza, no elimina la discusión sobre cuánto debe recaudar el Estado, sino que corrige la base de cálculo para no castigar la inflación como si fuera renta.

La intuición es poderosa: si el Estado es responsable de la depreciación de la moneda, pedirle al inversor que pague por ella como si hubiera ganado algo es, cuando menos, discutible. La reforma que describe Rallo no es un simple ajuste técnico, sino una forma de alinear la fiscalidad con la capacidad económica real. Queda por ver si la propuesta prospera en Estados Unidos y si el debate salta a Europa.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.

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