Fallo eléctrico en El Prat: Aena restablece la torre de control tras cancelar cuatro vuelos y desviar diez

El restablecimiento no elimina los efectos: los aviones desviados y los retrasos acumulados seguirán marcando la operativa durante horas. Aena pide a los pasajeros que consulten con su aerolínea antes de acudir a la terminal.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un fallo eléctrico en la torre de control de El Prat paralizó despegues y aterrizajes el 12 de agosto.
  • ¿Quién está detrás? Aena restableció el 100% del suministro y el tráfico se recupera de forma progresiva.
  • ¿Qué impacto tiene? Cuatro cancelaciones, diez desvíos y decenas de retrasos. Aena pide consultar con la aerolínea antes de ir a la terminal.

Aena restableció ayer el suministro eléctrico de la torre de control de El Prat tras un fallo que canceló cuatro vuelos, desvió otros diez y dejó decenas de retrasos en plena operativa estival.

La avería paralizó los despegues y los aterrizajes durante gran parte de la jornada. Los controladores pidieron ‘mucha paciencia’ a los pasajeros y advirtieron de que la situación estaba generando ‘demoras importantes’, tal y como recoge el mensaje que el gestor aeroportuario difundió a través de sus canales.

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Qué falló en la torre de control y cómo queda la operativa

El fallo eléctrico afectó al suministro de la torre desde la que se coordinan todos los movimientos de pista. Sin esa referencia, el tráfico aéreo quedó regulado al mínimo y los aviones que se encontraban en aproximación tuvieron que mantenerse a la espera o dirigirse a aeropuertos alternativos. La torre de control es el punto que autoriza cada despegue y cada aterrizaje; sin su operación normal, la coordinación entre pilotos y controladores se vuelve manual y mucho más lenta.

Aena confirmó que el servicio eléctrico de la torre ya funciona al 100% y que la actividad se reanuda de forma escalonada. Aun así, el efecto acumulado puede prolongarse durante las próximas horas. El gestor mantiene la información actualizada en en su página oficial para que cada viajero compruebe el estado de su vuelo.

Cuatro cancelaciones, diez desvíos y qué deben hacer los pasajeros

El balance provisional de Aena deja cuatro vuelos cancelados, diez desviados y decenas de retrasos en la red del aeropuerto barcelonés. Los aviones que aterrizaron fuera de Barcelona obligaron a sus pasajeros a coordinar con las aerolíneas el transporte alternativo o la recolocación en vuelos posteriores.

Durante las horas posteriores al fallo, los controladores regularon el tráfico aéreo de El Prat y el aeropuerto pidió a los viajeros que no acudieran a la terminal sin confirmar antes el estado de su billete. La recomendación se mantiene mientras se reabsorbe la congestión acumulada.

Hasta que la red no recupere la cadencia normal de operaciones, cualquier billete en El Prat arrastra horas de incertidumbre.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto de la avería se mide en la cadena logística de un aeropuerto saturado en pleno agosto. Cada desvío obliga a recolocar aeronaves y tripulaciones; cada cancelación desplaza pasajeros hacia vuelos posteriores y tensiona los mostradores de facturación. La temporada alta multiplica además la presión: los aviones salen sin margen y cualquier demora se contagia al resto de la red.

La zona cero es la propia torre de control y la pista principal de El Prat, un punto por el que pasan cientos de operaciones diarias en temporada alta. Aeropuertos alternativos como Girona, Reus o Valencia absorbieron parte de los desvíos, lo que extendió el problema más allá de la terminal catalana. El dato que resume la incidencia: diez desvíos sobre una red que trabaja con horarios muy ajustados en la costa mediterránea.

En comparación con otros fallos de suministro en aeropuertos europeos, la recuperación ha sido rápida, pero el efecto dominó no desaparece con el restablecimiento eléctrico. Aena no ha detallado aún el número total de pasajeros que vieron alterado su plan de viaje. El siguiente hito será el balance definitivo de vuelos afectados que publique Aena y el tiempo que tarden las aerolíneas en recolocar a los pasajeros de los desvíos.


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