Renfe se planta tras la orden de abrir La Sagra a Iryo: «La cuestión de fondo es el modelo industrial que debe acompañar a la liberalización»

La decisión de ayer de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre Iryo ha vuelto a cambiar las normas del juego en el sector. La institución ha insistido en que Renfe debe cumplir con la resolución de permitir que la empresa italoespañola utilice el taller de la compañía pública en La Sagra para el mantenimiento de sus trenes. Se trata de una postura que tanto la empresa pública como el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, dirigido por Óscar Puente, han rechazado, buscando estrategias para no acatar la orden.

Como ya hizo en julio, la CNMC concluye que Renfe Mantenimiento ofertó servicios de mantenimiento pesado al mercado y, tras haber negociado con Iryo durante más de dieciocho meses las condiciones de acceso de los trenes de este operador a los talleres y la prestación de servicios de mantenimiento, a tan solo dos semanas del inicio de las operaciones comunicó que no los prestaría, sin justificación objetiva suficiente y sin haber seguido los procedimientos de coordinación y priorización de solicitudes incompatibles.

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Por ello, la CNMC requiere a Renfe Mantenimiento que facilite el acceso de los trenes de Iryo al taller de La Sagra para las operaciones de desmontaje y montaje de bogies, en los términos previamente negociados por las partes, y sin perjuicio de que ambas puedan alcanzar una solución alternativa de mutuo acuerdo. Esta obligación se circunscribe a los diecinueve trenes objeto de las negociaciones, y no obliga a la pública a prestar el servicio de mantenimiento de los bogies en el taller de Valladolid, al haberse acreditado que Iryo dispone de alternativas para la realización de dichas operaciones.

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AVE de Renfe en el lugar del accidente de Adamuz 3 meses después. Fuente: Agencias

La propia empresa pública ya asume los primeros movimientos, pero insiste en que se deben tomar medidas para evitar que este tipo de situaciones se repitan. «La cuestión de fondo no es el acceso puntual de un operador a una instalación determinada, sino el modelo de desarrollo industrial que debe acompañar a la liberalización ferroviaria. Renfe considera que el crecimiento del mercado debe apoyarse en nuevas inversiones industriales y de mantenimiento por parte de todos los operadores, y no en una utilización estructural de capacidades ya comprometidas para atender la operación propia de la empresa», sentencia ante las preguntas de este medio.

Es un paso más que da la razón a Iryo y pone presión sobre los talleres de Renfe. Por su parte, la empresa pública y el ministerio insisten en que ceder parte de su taller a los trenes de la empresa privada puede acabar complicando los procesos de mantenimiento de la flota propia. En esta situación, la compañía empieza a quedarse sin opciones para dar largas a la decisión, incluso si Puente ha defendido abiertamente su posición.

Renfe tenía un acuerdo previo con Iryo

El principal argumento de la CNMC a favor de Iryo es la negociación previa entre las dos empresas, que hizo que la compañía italiana contara con las plantas de mantenimiento de la empresa pública. Además, recuerdan que no son la única institución que ha defendido la posición de la firma privada, pues en el informe se señala que la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional dictó autos denegando la medida cautelar inaudita parte de Renfe Mantenimiento y Renfe Viajeros contra la Resolución de 26 de marzo de 2026, al no apreciar especial urgencia para su adopción.

Tren de Iryo en Chamartín.. Fuente: Agencias
Tren de Iryo en Chamartín. Fuente: Agencias

A esto se suma que, unos meses después, la misma Sala de lo Contencioso-Administrativo insistió en su posición tras las solicitudes posteriores de la empresa pública. No es un dato menor, pues el propio texto de la CNMC deja una sola salida a Renfe: intentar volver a presentar un recurso ante una Audiencia Nacional que se ha pronunciado de forma consistente a favor de Iryo.

La necesidad de ofrecer opciones al usuario

Y es que, para la CNMC, el cuidado de los trenes de Iryo es también una prioridad, pues constituye la única forma de mantener la competencia en el mercado. La idea es que los usuarios no pierdan las opciones actuales de viaje, tal y como recuerda el texto de la comisión, dado que la empresa italiana ha vendido billetes contando con la capacidad de realizar el mantenimiento de sus trenes en las instalaciones de Renfe.

«La retirada de la oferta de Renfe Mantenimiento deja a Iryo sin alternativas viables para ejecutar a tiempo el mantenimiento pesado de sus trenes, con el consiguiente riesgo de inmovilización de los mismos. Dicha inmovilización le impediría cumplir con sus compromisos de reserva de capacidad con el administrador de las infraestructuras, e impactaría en la pluralidad de la oferta de servicios de transporte disponible para los usuarios», sentencia la comisión en su texto.

¿Tiene alguna respuesta Renfe?

Mientras tanto, la propia Renfe confirma que está analizando en detalle la resolución de la CNMC y su fundamentación jurídica, técnica y operativa. La compañía actuará, como siempre, dentro del marco legal y atendiendo a las decisiones administrativas o judiciales que resulten aplicables.

Para sus portavoces, «es importante subrayar que la CNMC no establece una apertura general ni permanente de La Sagra. La única obligación que permanece se refiere al uso temporal del bajabogies de La Sagra en las condiciones contempladas en una oferta formulada en julio de 2025. Dicha propuesta de Renfe Ingeniería y Mantenimiento no llegó a formalizarse y las conversaciones concluyeron sin acuerdo entre las partes ni compromiso contractual de acceso. El análisis posterior de las necesidades de mantenimiento llevó a Renfe a concluir que el acceso solicitado no podía atenderse sin detraer capacidad destinada a la flota de Renfe Viajeros».


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