Vivienda, promotoras y bolsa: el 15M de inquilinos dispara el riesgo regulatorio de las SOCIMIs

El Sindicato de Inquilinas exige un decreto que prohíba los desahucios y congele las rentas vigentes. La regulación del alquiler de temporada golpea sobre todo a los grandes tenedores de vivienda en alquiler.

La vivienda se ha convertido en el gran riesgo regulatorio de las promotoras y SOCIMIs de la bolsa española. La acampada indefinida que el Sindicato de Inquilinas plantó este fin de semana en la Puerta del Sol, después de una manifestación que desbordó Madrid, ha dejado de ser una protesta social para transformarse en una variable que los inversores institucionales ya no pueden ignorar.

Decenas de miles de personas se echaron a la calle el sábado 26 para exigir medidas urgentes contra la crisis de vivienda. No fue una marcha más. Al terminar, la plataforma convocante llamó a instalar tiendas de campaña sin fecha de salida y trasladó el pulso del Congreso a la plaza pública. Quince años después del 15M, el eco volvió a planear sobre Sol.

Publicidad

El detonante tiene nombre propio: Maricarmen, una mujer de 87 años que vive en su piso desde 1956 y a la que Urbagestión pretende desahuciar. Su caso ha atravesado a miles de ciudadanos y ha dado cara visible a una indignación que llevaba años acumulándose con cada subida de precios.

El pulso social que ya miran los balances

Los números del sector explican por qué la protesta ha prendido. Un piso de alquiler obliga a pagar de media en España 1.176 euros al mes, frente a los 870 del arranque de 2020, según los estudios de Fotocasa e Infojobs. En Madrid, la media alcanza los 2.000 euros por 100 metros cuadrados. El precio medio de compra ha pasado de los 175.000 euros de hace seis años a los 292.000 actuales, un 67% más. En Balears y Madrid, el metro cuadrado supera ya los 5.000 euros.

Los desahucios han caído en los últimos años, pero se siguieron ejecutando más de 3.000 en el primer trimestre, la mayoría por impago de alquiler. Con ese telón de fondo, el Sindicato de Inquilinas ya no se conforma con el decreto de vivienda que negocia el Gobierno. Reclama un ‘decreto Maricarmen’ con cinco medidas: prohibición de desahucios sin alternativa habitacional, regulación del alquiler de temporada y de habitaciones, congelación de las rentas vigentes, prórrogas generalizadas y renovación automática de los contratos.

El Ministerio de Vivienda ha confirmado que el decreto irá este martes al Consejo de Ministros. La fecha es clave. Sumar había amenazado con no presentarse si el texto no entraba en el orden del día, y Junts, que llevaba meses bloqueando cualquier avance, se ha mostrado dispuesto a aceptarlo tras el caso Maricarmen.

El 15M de los inquilinos no amenaza por igual a todo el sector: golpea al tenedor de alquiler y apenas roza al promotor que vende pisos a particulares.

Qué se juegan Neinor, Aedas y Metrovacesa

Aquí empieza el problema para la bolsa. Las medidas que se barajan no afectan igual a todo el inmobiliario cotizado. Conviene separar dos negocios que el mercado suele meter en el mismo saco.

Las promotoras —Neinor Homes, Aedas Homes y Metrovacesa— venden vivienda a particulares. Su negocio depende del precio de venta y del ritmo de entregas, no del alquiler. Una prohibición de desahucios apenas les toca de forma directa. Lo que les pesa es otra cosa: cualquier norma que enfríe la demanda, encarezca el suelo o retrase la concesión de licencias.

Las SOCIMIs y los grandes tenedores de vivienda en alquiler son otra historia. La regulación del alquiler de temporada y de habitaciones, la congelación de rentas al estilo Nueva York o la renovación automática de contratos golpean de lleno sus cuentas. Un tope a los precios del alquiler reduce ingresos; una prórroga forzosa alarga los plazos y tensiona la tesorería. Es el flanco más expuesto del sector.

SOCIMI regulación

No es un riesgo abstracto. Las SOCIMIs españolas —Merlin Properties o Inmobiliaria Colonial entre las mayores— construyen su tesis de inversión sobre la renta recurrente de sus activos. Si esa renta queda intervenida, el valor de los inmuebles y la capacidad de repartir dividendo se resienten a la vez. Los Hechos Relevantes remitidos a la CNMV por estas sociedades llevan meses vigilando cualquier cambio normativo en la materia.

El riesgo real frente a la sobrerreacción del mercado

A mi juicio, el mercado comete dos errores recurrentes cuando la política irrumpe en el inmobiliario cotizado. El primero es tratarlo como un bloque homogéneo, cuando promotoras y SOCIMIs tienen exposiciones casi opuestas. El segundo es dar por hecho que cualquier anuncio regulatorio acabará en ley y en caída de márgenes.

El precedente más cercano invita a la prudencia. La Ley de Vivienda de 2023 apenas ha contenido los precios allí donde se ha aplicado. Solo Catalunya, Euskadi, Navarra, Asturias y algunos municipios de Galicia han activado los topes al alquiler, y en esas zonas las rentas siguen siendo elevadas. Muchos propietarios han esquivado la norma con contratos de temporada o de habitaciones, justo el fraude que ahora se quiere atajar. La lección es incómoda: intervenir el precio sin tocar la oferta rara vez funciona y, con frecuencia, reduce el parque disponible.

No obstante, sería un error descartar el riesgo. Una prohibición generalizada de desahucios sin alternativa habitacional sí cambia la ecuación para los grandes tenedores. Y en un contexto de tipos todavía elevados y financiación más cara que hace tres años, cada punto de incertidumbre regulatoria se descuenta con prima. El sector inmobiliario cotizado arrastra además un castigo bursátil prolongado frente a sus comparables europeos, lo que deja poco margen para sorpresas negativas.

Intervenir el precio del alquiler sin ampliar la oferta es una receta ya probada en Catalunya que no ha detenido las subidas.

Lo que vigilo es el texto que salga del Consejo de Ministros del martes. Si el decreto se limita a prorrogar contratos y prohibir desahucios sin alternativa, el daño será acotado y probablemente ya descontado. Si incorpora una congelación de rentas vigentes al estilo Nueva York, la reacción del sector inmobiliario cotizado será otra cosa. La clave estará en la letra pequeña, no en el titular.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: Los mercados no han tenido sesión para reaccionar. La protesta se celebró el sábado 26, con el IBEX 35 ya cerrado, y el sector inmobiliario cotizado no volverá a negociar hasta el lunes 28. No hay por tanto un movimiento de precio que analizar; la cifra que manda sigue siendo el alquiler medio de 1.176 euros al mes, eje del descontento.

Clave técnica: El catalizador está fechado: el Consejo de Ministros del martes 29. Un texto que limite los desahucios afecta sobre todo a los fondos propietarios de carteras de alquiler, tras más de 3.000 desahucios solo en el primer trimestre. Para las promotoras, el termómetro será la reacción de sus acciones al detalle del decreto, no al ruido de la calle.

Apunte macro: El precio de compra medio en España ha pasado de 175.000 a 292.000 euros por 100 metros cuadrados desde 2020, un 67% más. Ese desfase entre renta disponible y precio es el sustrato que sostiene la presión política sobre el sector y que ningún decreto resolverá por sí solo.


Publicidad