Defensa ha despejado el camino para el mayor proyecto industrial chino en Galicia. La ministra Margarita Robles comunicó este martes al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que el departamento emitirá un informe favorable para la instalación de una planta de SAIC Motor en Ferrol. La decisión, adelantada por Europa Press, llega tras una semana de informaciones que apuntaban a reservas de los servicios de inteligencia por la proximidad de la factoría a instalaciones militares de Navantia.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ministerio de Defensa avala la planta de SAIC en Ferrol, que producirá vehículos eléctricos de MG con una inversión inicial de 200 millones de euros.
- ¿Quién está detrás? SAIC Motor, el gigante estatal chino propietario de MG, con el respaldo de la Xunta de Galicia y del Gobierno central.
- ¿Qué impacto tiene? El proyecto crea 2.300 empleos y refuerza a Galicia como polo del coche eléctrico asiático en Europa, aunque Defensa exigirá condiciones operativas para preservar la seguridad.
La comunicación de Robles a Rueda disipa las dudas que habían sembrado los informes de inteligencia publicados por ‘El País’ y ‘El Mundo. Aquellos documentos advertían del riesgo de espionaje debido a que el terreno elegido linda con el arsenal militar de Ferrol y con los astilleros de Navantia, donde se integran sistemas estadounidenses. La ministra garantizó el aval “sin perjuicio de las condiciones operativas que sean necesarias”, según fuentes del Gobierno gallego consultadas por Europa Press.
Una inversión de 200 millones que Galicia no quiere perder
SAIC Motor desembarcará en Ferrol con una inversión inicial de 200 millones de euros y la previsión de alcanzar una producción de 120.000 vehículos eléctricos al año. Las obras arrancarán en 2027 y la factoría estará operativa antes de que termine 2028, creando 2.300 puestos de trabajo directos. La planta se dedicará a modelos de la marca MG, que ya compite en España con precios agresivos frente a Stellantis y el resto de fabricantes europeos.
Para la Xunta, el proyecto tiene la consideración de prioritario. De hecho, el Ejecutivo autonómico solicitó al Gobierno central una tramitación urgente, algo que acelera los plazos pero exige informes sectoriales como el de Defensa. Rueda agradeció la colaboración del Gobierno de Pedro Sánchez, que también ha mostrado su apoyo: el ministro Óscar López defendió públicamente la planta y se mostró convencido de que saldrá adelante.
El despliegue industrial chino en Galicia es ya una realidad administrativa; lo que falta por escribir es la letra pequeña de las condiciones de seguridad.
Condiciones para convivir con el arsenal de Navantia
Defensa no pone objeciones de fondo, pero sí exige cautelas. La ministra trasladó a Rueda que el informe favorable irá acompañado de “condiciones operativas” similares a las que ya se aplican a otras compañías que trabajan en zonas próximas a instalaciones militares. El objetivo: blindar la seguridad nacional sin frenar la inversión. Las mismas fuentes del Gobierno central confirmaron a Europa Press que se está analizando cómo atender las recomendaciones de los servicios de inteligencia para que el proyecto sea viable.
La cercanía al arsenal de Ferrol y al astillero de Navantia —donde se manejan sistemas militares estadounidenses— había encendido las alarmas. Sin embargo, el Gobierno ha preferido modular el riesgo en lugar de vetar la operación. La decisión final refleja un equilibrio entre la apuesta por la reindustrialización verde y la protección de activos estratégicos de defensa.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El aval de Defensa a SAIC Ferrol reconfigura el mapa industrial de la automoción en el noroeste. Galicia, y en particular la comarca de Ferrolterra, llevaba años buscando un anclaje industrial más allá de Navantia, que ha sufrido ciclos de carga de trabajo inestables. Con 2.300 empleos y una inversión de 200 millones, la planta china se convierte en el proyecto fabril más relevante desde la crisis de los astilleros.
Las condiciones de seguridad impuestas por Defensa no son cosméticas: marcan la línea que separa la atracción de capital extranjero de la cesión de soberanía tecnológica. El desafío será aplicarlas sin diluir el atractivo para SAIC, que tenía otras opciones de implantación en Europa del Este. La Xunta confía en que los plazos se mantengan, pero el calendario apretado —obras en 2027, producción a finales de 2028— deja poco margen para revisiones de última hora.
A escala europea, el desembarco de SAIC refuerza la tesis de que los fabricantes chinos sortearán los aranceles con fábricas dentro de la Unión. Si el modelo de Ferrol funciona, es probable que otras marcas estatales chinas sigan el mismo camino, presionando todavía más a los productores locales que ya pelean con BYD y MG en precios.




