Se confirma que el decreto de ayudas por la inflación se aprueba el martes con la vivienda en el aire

El decreto sustituirá las medidas del plan de respuesta a la crisis de Oriente Medio, que expiran el 30 de septiembre. El Ministerio de Economía no aclara si incluirá prórrogas al tope del alquiler o ayudas directas a los inquilinos.

El Gobierno aprobará el martes 29 el decreto de ayudas por la inflación que ultima el Ministerio de Economía, pero la vivienda sigue sin confirmarse en el paquete.

Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, confirmó este miércoles en la sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, que el nuevo decreto de ayudas por la crisis inflacionista derivada del conflicto en Oriente Próximo se aprobará en el Consejo de Ministros del próximo martes, 29 de septiembre. El anuncio llega antes de que decaigan en octubre algunas medidas de apoyo a los sectores productivos incluidas en paquetes anteriores.

Publicidad

Cuerpo, junto al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, trasladó esta semana a la industria agroalimentaria la voluntad de seguir apoyando al sector más allá del 30 de septiembre, fecha en la que dejan de estar en vigor las medidas del plan integral de respuesta a la crisis de Oriente Medio. El vicepresidente también se ha reunido con la industria, la energía, y los agentes sociales para cerrar el diseño del texto.

Qué medidas decaen el 30 de septiembre y cuáles puede rescatar el decreto

Lo confirmado es el calendario. El paquete llegará al Consejo de Ministros del 29 de septiembre, apenas 24 horas antes de que expiren las medidas del plan de respuesta a la crisis de Oriente Medio. Si el decreto no sale adelante el martes, algunas ayudas decaen sin relevo.

La duda está en el perímetro. Los paquetes anticrisis anteriores ya tocaron la vivienda: el tope temporal a la actualización de la renta de los contratos de alquiler se aprobó al calor de los decretos de 2022 y 2023 y se mantuvo vigente hasta que la Ley de Vivienda fijó su propio marco de límites. Economía no ha detallado si el nuevo texto recuperará alguna medida equivalente.

Cada vez que la inflación aprieta, la vivienda vuelve a colarse en el decreto: la duda no es si habrá paquete, sino cuánto de alquiler llevará dentro.

El silencio sobre vivienda tiene su lógica. El decreto nace como respuesta a la crisis energética y al encarecimiento de la cesta de la compra, no como una pieza de política de vivienda. Pero el precedente pesa: cada vez que el coste de la vida se dispara, el alquiler vuelve a colarse en la negociación presupuestaria.

Por qué la vivienda sigue en el aire y quién lo reclama

El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana no ha confirmado ningún contenido propio para el decreto. Tampoco lo ha desmentido. Fuentes del sector consultadas por MERCA2.ES apuntan a que la vivienda no figura entre las prioridades del texto, aunque no descartan alguna prórroga de última hora.

La presión llega de varios flancos. Patronales como APCEspaña y ASPRIMA reclaman seguridad jurídica ante cualquier nuevo tope a la renta, mientras las asociaciones de inquilinos piden lo contrario: que el decreto blinde el límite a las actualizaciones y amplíe las ayudas directas al alquiler.

La Ficha del Inversor

La fecha clave es el 29 de septiembre y la métrica, ese margen de 24 horas entre la aprobación del decreto y la expiración del plan vigente. Para el inversor en alquiler, la variable a vigilar no es el decreto en sí, sino si recupera un tope a la actualización de rentas, porque eso cambia de lleno el yield neto (la rentabilidad del alquiler una vez descontados gastos e impuestos) de una cartera residencial.

A seis meses vista, el alquiler residencial en España apunta a estabilización, no a corrección. La financiación se ha abaratado con la bajada del Euríbor y sostiene la presión de demanda, mientras la oferta sigue contenida por el retraso en los visados y por la incertidumbre regulatoria.

El perfil más expuesto es el del pequeño arrendador con una o dos viviendas en alquiler, un segmento que sostiene buena parte de la oferta residencial y que reacciona a cualquier tope legislativo retirando inmuebles del mercado. El gran inversor institucional tiene menos que perder: sus carteras, en formato Build to Rent (promociones concebidas desde el origen para alquilar), operan con horizontes largos.

El pulso entre operadores es desigual. Las promotoras cotizadas prefieren que el decreto se limite a la energía y la alimentación; las asociaciones de inquilinos reclaman lo contrario. Sin el texto redactado, cualquier pronóstico sobre la vivienda es especulación. Cuando el Gobierno aprobó en 2022 el límite a la subida de la renta, lo hizo dentro de un paquete anticrisis, sin esperar a una ley específica. El nuevo decreto puede repetir ese guion o romperlo. La respuesta llega el martes, al término del Consejo de Ministros.


Publicidad