FTX despierta: mueve 75 millones en ETH a Wintermute y dispara la presión vendedora sobre Ethereum

El envío se ejecutó a través de seis billeteras cuando el ether rondaba los 2.800 dólares. Los analistas on-chain avisan de que la transferencia no confirma una venta, aunque sí anticipa salidas graduales en las próximas semanas.

El patrimonio de la quiebra de FTX ha movido 27.372 ETH, alrededor de 75,3 millones de dólares, hacia Wintermute, uno de los mayores creadores de mercado del sector cripto. La operación se ejecutó a través de seis billeteras distintas.

El rastro lo siguieron analistas de datos on-chain, que reconstruyen lo que ocurre leyendo directamente la blockchain pública y cuyas conclusiones se pueden replicar en el explorador Etherscan. El analista EmberCN fue el primero en cifrar el envío: 27.372 ether camino del market maker. Otros rastreadores vieron solo una parte y calcularon 23.639 ETH, unos 65,05 millones de dólares.

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La transferencia no confirma que los tokens ya se hayan vendido. Lo que sí indica es que encaja con una venta encomendada, preparada para ejecutarse de forma gradual, y eso ha bastado para reabrir el debate sobre la presión vendedora que arrastra Ethereum.

Qué ha movido FTX y por qué el mercado lo vigila

Cuando se detectaron los movimientos, ETH se acercaba a los 2.800 dólares y acumulaba una subida cercana al 15% en siete días, con la capitalización de Ethereum por encima de 338.000 millones de dólares. Bitcoin acompañaba con un avance semanal del 14%.

En la sesión de este 23 de septiembre, el ether cede un 2,67% después de haber testado máximos de 90 días, según los datos recogidos por Cryptonews y DiarioBitcoin. El anuncio ha llegado justo cuando tocaba digerir las ganancias.

Una transferencia no es una venta, pero el mercado reacciona mucho antes a la sospecha que a la confirmación.

Un patrimonio en quiebra no vende como vende un particular. Cuando el objetivo es convertir activos en efectivo para repartirlo entre acreedores, la prioridad no es arañar el último céntimo de cada token, sino que la operación pueda ejecutarse sin hundir el activo que uno mismo está colocando.

Por qué una quiebra recurre a un creador de mercado

Wintermute no es un exchange ni una gestora: es un creador de mercado, una firma que compra y vende de forma continua para dar liquidez a otros. Funciona como el cambista que siempre tiene billetes disponibles: gana por el diferencial, no por acertar la dirección del precio.

Para un patrimonio en quiebra la ventaja es evidente. Una orden de 75 millones de dólares lanzada de golpe contra los libros de un exchange se vería, atraería a operadores que se anticiparían y empujaría el precio a la baja justo mientras se intenta vender. Canalizando los tokens por un escritorio extrabursátil (operaciones pactadas fuera de los libros públicos) o por un creador de mercado, las órdenes se fragmentan en tamaños que el mercado absorbe con menos ruido.

presión vendedora ETH

El precio a pagar es que se renuncia a esperar una valorización mayor. La estrategia prima la certeza de ejecución sobre la maximización del precio, un equilibrio que le ha costado más de un reproche a los administradores del patrimonio.

El dilema de los acreedores: cobrar rápido o cobrar bien

Los precedentes no ayudan a vender la estrategia como impecable. El patrimonio colocó una gran posición de SOL a 64 dólares por unidad y obtuvo alrededor de 1.900 millones de dólares, una operación muy criticada cuando Solana siguió subiendo. Aún más discutido fue el caso de la participación de Alameda Research en Cursor, vendida por apenas 200.000 dólares y que después alcanzó una valoración muy superior.

El otro lado también merece reconocimiento. El FTX Recovery Trust ha completado cinco rondas de distribución y ha pagado cerca de 11.000 millones de dólares. La cuarta liberó unos 2.200 millones el 31 de marzo y la quinta, alrededor de 900 millones el 31 de julio. Ese dinero no aparece de la nada: sale de convertir criptomonedas y otros activos en efectivo.

El riesgo para el inversor en ETH no es esta transferencia concreta, sino la acumulación de varias. Tres o cuatro movimientos similares en pocas semanas, coincidiendo con un enfriamiento del apetito por riesgo, podrían convertirse en un techo incómodo para la cotización.

Hay además una incertidumbre que conviene no disimular: los datos on-chain muestran la salida de las billeteras, pero no el precio de ejecución ni si esos ether llegaron al mercado abierto, se quedaron en custodia o formaron parte de una operación pactada fuera de los libros. Sin esa pieza, cualquier lectura del impacto es parcial.

Dónde está la otra cara: la ballena que acumula

Mientras el patrimonio se preparaba para vender, otra dirección hacía lo contrario. Una ballena (como se llama en el sector a los tenedores con posiciones enormes) vinculada a operaciones extrabursátiles acumuló 15.000 ETH, unos 41,26 millones de dólares, y elevó su posición total hasta los 52.000 ETH. Empezó a construirla en julio.

Las dos operaciones no se compensan necesariamente. Lo que dibujan es un mercado dividido: una entidad que necesita liquidez para cerrar una quiebra histórica y otro participante con recursos que aprovecha la recuperación para ampliar exposición. Para el holder de ether, la pregunta relevante no es qué opina cada ballena, sino cuánta demanda dispuesta a comprar existe por debajo de los 2.700 dólares.

El patrimonio todavía administra reservas destinadas a futuras distribuciones, así que las billeteras vinculadas a FTX y Alameda seguirán bajo vigilancia. Si el mercado absorbe este envío sin sobresaltos, la presión vendedora quedará como ruido de fondo. Si el ether pierde los mínimos de la semana, volverá al primer plano del relato.


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