Bitcoin se asoma este fin de semana a una de las pruebas de consenso más delicadas desde 2017. El soft fork BIP-110, que busca limitar los datos arbitrarios en las transacciones, llega al bloque 961.632 —previsto para las próximas 48 horas— con la señalización obligatoria activada. Si los mineros no indican su apoyo con una marca especial (el versionbit 4), los nodos que usen la versión alternativa Bitcoin Knots los considerarán inválidos, abriendo la posibilidad de que la red se parta en dos cadenas incompatibles.
Qué es BIP-110 y por qué se activa ahora
BIP-110 es una propuesta de mejora que modifica las reglas de Bitcoin de forma temporal, o soft fork, para limitar cuánta información puede contener una transacción. En la práctica, busca reducir lo que algunos desarrolladores consideran “spam” en el espacio de bloques: datos arbitrarios que no están relacionados con pagos. La propuesta no está en el cliente mayoritario Bitcoin Core, sino en su rival Bitcoin Knots, mantenido por el veterano Luke Dashjr. Desde diciembre de 2025 ha estado en fase de señalización voluntaria, pero nunca alcanzó el umbral necesario. Ahora, con la activación de la señalización obligatoria, los creadores intentan forzar el cambio en un plazo muy ajustado.
La cuenta atrás del bloque 961.632: ¿señalización minoritaria?
Los números no acompañan a BIP-110. Según el monitor oficial citado por el proyecto, en el bloque 961.421 solo un 2,60% de los mineros había incluido la señal. Un día antes, en el bloque 961.022, la tasa era del 2,70%. Es decir, lejos de crecer, el respaldo incluso ha descendido ligeramente. Para que la activación fuera viable habría hecho falta que más de 1.100 bloques en un periodo de dos semanas incluyeran el versionbit 4, pero el máximo registrado en toda la historia ha sido del 1,29% en una quincena. La realidad es que el apoyo minero sigue siendo testimonial.
Dathon Ohm, el desarrollador seudónimo que lidera la iniciativa, insiste en que los mineros deben cambiar a Knots y no usar Bitcoin Core. “No se recomienda usar Bitcoin Core, ya que se volverá inseguro cuando comience la señalización obligatoria, y los mineros que obtengan sus plantillas desde Core pueden crear bloques inválidos en una blockchain incoherente que seguirá siendo borrada, junto con todas las ganancias”, advirtió en redes sociales.
Luke Dashjr, por su parte, da por hecho que el mecanismo funcionará: cualquier minero que no señale perderá la recompensa completa, y los bloques no válidos solo confundirán a los nodos no actualizados. A su juicio, no hay oposición real al cambio y publicar una nueva versión de Knots sin BIP-110 no cambiaría el calendario.
El mecanismo es claro: o los mineros comienzan a señalar de forma masiva, o la red se partirá en dos versiones incompatibles.
Riesgo real de división o pugna superable
La lectura desde el otro lado es muy distinta. Michael Saylor, presidente de Strategy y uno de los mayores defensores de Bitcoin, pidió a los partidarios de BIP-110 que se retiren. “A menos que los grandes mineros cambien de opinión, Bitcoin seguirá funcionando de forma normal mientras que BIP-110 se estanca o se bifurca en la irrelevancia”, declaró. Saylor advierte que forzar este tipo de cambios sin un consenso amplio pone en riesgo la neutralidad y la estabilidad de la red. En la misma línea, Adam Back, CEO de Blockstream, calificó la propuesta como “una idea estúpida” y señaló el peligro de una división de la cadena debido al umbral tan bajo de apoyo.
Para los poseedores de bitcoin, el escenario más probable —si no se produce un vuelco de última hora— es que BIP-110 se convierta en una cadena separada sin tracción económica. Es decir, los usuarios recibirían técnicamente una cantidad equivalente de monedas en la nueva bifurcación, pero si carece de liquidez, intercambios y adopción, su valor sería casi nulo. Algo parecido a lo que ocurrió con Bitcoin Cash o Bitcoin Satoshi Vision en sus respectivos momentos, aunque con menos respaldo. La diferencia aquí es que la señalización obligatoria podría provocar caos temporal si los mineros no se coordinan, generando bloques huérfanos y pérdidas económicas para quienes operen en el lado equivocado.
A pocas horas del bloque 961.632, la narrativa recuerda a episodios como la guerra de los bloques de 2017, pero con una correlación de fuerzas muy desfavorable para los promotores. Mientras tanto, la comunidad cripto observa expectante si los mineros terminan cediendo o si la división se materializa. Lo que está claro es que, en Bitcoin, los cambios de reglas sin un consenso abrumador rara vez prosperan.




