El BCE y los 27 bancos centrales de la UE quieren borrar de MiCA la regla que obliga a guardar el 60% de las reservas de stablecoins en bancos. La petición llegó este martes, en plena revisión de la norma europea de criptoactivos.
El encargado de presentar los comentarios es el Sistema Europeo de Bancos Centrales (ESCB), el organismo que reúne al Banco Central Europeo con los bancos centrales nacionales de los Veintisiete. No es un ajuste menor. Es una enmienda de fondo al modo en que Europa vigila el dinero digital privado, y llega con el reloj apretando: la consulta pública sobre MiCA cierra el 30 de septiembre.
La regla del 60%: qué exige y por qué molesta
Una stablecoin, o moneda estable, es un token diseñado para valer siempre lo mismo, casi siempre un dólar o un euro. Para lograrlo, el emisor mantiene detrás de cada token un colchón de efectivo y bonos: son las reservas.
MiCA, el reglamento europeo que ordena el sector cripto desde 2024, exige que una parte de ese colchón permanezca en depósitos bancarios. El 30% para cualquier emisor. El 60% para los que Bruselas clasifique como significativos por tamaño o por volumen de actividad.
El escrito del ESCB sostiene que ese dinero no es un depósito estable. Cada vez que un cliente crea o redime tokens —los cambia por euros, o los euros por tokens—, el saldo se mueve de un día para otro, y una retirada masiva podría vaciar la caja de los bancos que custodian esos fondos. La alternativa que proponen es más conservadora: que una parte mínima de las reservas esté en activos que venzan en uno a cinco días laborables.
Hay un segundo argumento en el documento. Los supervisores reconocen ‘desafíos importantes’ para hacer cumplir las normas, porque hay empresas cripto que operan sin cumplir los mismos requisitos y aun así llegan a clientes de la Unión. Por separado, el BCE advirtió de que una expansión fuerte de las stablecoins en euros podría limitar el crédito bancario tradicional.
La discusión no va tanto de la estabilidad del token como de quién asume el riesgo cuando el mercado se tensa: el banco o el emisor.
Por qué Tether rechazó esa misma cláusula

Tether, la empresa que emite USDT, la stablecoin más grande del mercado, nunca solicitó licencia bajo MiCA. Su consejero delegado, Paolo Ardoino, sostiene desde 2024 que el límite de depósitos hace que estos tokens sean menos seguros, porque obliga a inmovilizar dinero en entidades cuyo fondo de garantía europeo solo cubre 100.000 euros por cliente y banco.
Su frase de referencia no ha cambiado: ‘Cuando MiCA sea más seguro para los consumidores y para los emisores de stablecoins, podríamos reconsiderar’. Ese condicional lleva dos años en el aire. En paralelo, plataformas que operan en Europa han ido retirando USDT de su catálogo para clientes comunitarios, como hizo Revolut.
No todo el sector rema en la misma dirección. Circle, el emisor de USDC, respaldó en julio un cambio en la regla de MiCA que podría facilitar el regreso de Tether al mercado europeo, según la información publicada entonces por BeInCrypto.
Análisis: quién protege a quién cuando el mercado se tensa
Europa lleva años construyendo su marco cripto con una idea fija: que el respaldo de una stablecoin no dependa de la buena voluntad de su emisor. El punto de inflexión fue el colapso de Terra y su stablecoin algorítmica UST en mayo de 2022, que borró miles de millones de dólares de los ahorros de sus tenedores en cuestión de días. Aquello empujó a los legisladores a exigir colchones auditables, y MiCA nació con esa lógica.
Ahora el propio sistema que inspiró esas reglas pone en duda una de sus piezas. La paradoja se entiende mirando desde el otro lado: para un banco central, el riesgo de una stablecoin es sistémico cuando el emisor es tan grande que sus movimientos de caja se notan en la banca. Y Tether mueve cada día un volumen que se parece más al de un banco mediano que al de una fintech.
Para Ardoino, el razonamiento es el inverso. Guardar el 60% de las reservas en un banco concentra el riesgo en un tercero que puede quebrar; repartirlo entre deuda pública a muy corto plazo lo diluye. Dos visiones del mismo problema. Ninguna de las dos es gratuita: la primera reduce el contagio hacia la banca tradicional, la segunda reduce la dependencia de un puñado de entidades.
Hay también una arista que afecta al ciudadano de a pie. El mercado europeo de stablecoins depende hoy de muy pocos emisores, y el más grande de todos opera fuera del marco comunitario. Esa concentración es una vulnerabilidad de manual: si USDT pierde la confianza de sus usuarios, el golpe no se queda dentro de su emisor. Por eso la revisión de MiCA no es un debate técnico entre Bruselas y Fráncfort, sino la letra pequeña de qué ocurre con el dinero de la gente cuando algo falla.
La consulta cierra el 30 de septiembre. A partir de ahí, la Comisión Europea decidirá si recoge los comentarios y presenta una propuesta legislativa, un proceso ni rápido ni automático.
Qué mirar si tienes stablecoins en España
A corto plazo, nada cambia para el ahorrador. Los umbrales del 30% y del 60% siguen siendo ley hasta que el Parlamento y el Consejo toquen MiCA, y Tether continúa sin autorización para operar en la Unión. Lo que sí conviene mirar es en qué plataforma se guardan los tokens y con qué licencia trabaja esa plataforma, porque de eso depende qué stablecoins podrá ofrecer dentro de doce meses.
La divisa también importa. Una stablecoin en euros y una en dólares no comparten ni el mismo camino regulatorio ni el mismo apetito entre los supervisores. El BCE ya ha avisado de que una expansión fuerte del euro privado podría recortar el crédito bancario, y ese aviso pesará en la revisión. El proceso completo puede seguirse en la página oficial de MiCA de la Comisión Europea.
De momento, la pelota está en Bruselas.




