Las Islas Canarias duplica el autoconsumo fotovoltaico desde 2023 y alcanza 302 MW en 24.817 instalaciones

El primer semestre de 2026 suma 56,5 MW nuevos, más que todo el ejercicio anterior, con Tenerife y Gran Canaria concentrando más del 70 % de la potencia. La Consejería advierte de que el autoconsumo no basta para el 100 % renovable sin parques en suelo.

Canarias ha duplicado su autoconsumo fotovoltaico desde 2023 hasta los 302,6 MW repartidos en 24.817 instalaciones, un 122,3 % más de potencia que ya cubre en torno al 3 % de la demanda eléctrica del archipiélago.

El dato lo ha publicado la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias: el archipiélago suma 302 megavatios de potencia nominal de autoconsumo solar y más de 24.800 infraestructuras repartidas entre islas. Entre finales de 2023 y junio de 2026 el número de instalaciones creció un 68 %, mientras que la potencia instalada avanzó un 122,3 %. La potencia crece casi el doble que el número de puntos, señal de que los proyectos nuevos son de mayor tamaño que los primeros.

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La distribución geográfica es muy desigual. Tenerife y Gran Canaria concentran más del 70 % de la potencia y de las instalaciones; el sistema conjunto Lanzarote-Fuerteventura representa en torno al 20-21 %; y las Islas Verdes —La Palma, La Gomera y El Hierro— se quedan con el 9 % de las infraestructuras y solo el 5 % de la potencia. La explicación es sencilla: en las islas menos pobladas hay menos cubierta industrial y menos hoteles con gran tejado donde instalar.

El ritmo no se ha frenado. Durante el primer semestre de 2026 se instalaron 56,5 MW, más que en todo el ejercicio 2025 completo. La serie larga es aún más elocuente: entre 2020 y 2026 las instalaciones se han multiplicado por 17, al pasar de unas 1.400 a más de 24.800, según los datos de la Consejería.

El salto a 302 MW: placas en cubiertas, no en suelo

La estrategia autonómica incluye una condición que conviene subrayar. Canarias prioriza la instalación en cubiertas y espacios antropizados —marquesinas de aparcamientos, depósitos de agua— antes que ocupar suelo nuevo. En un territorio insular fragmentado y con presión urbanística, ese criterio evita conflictos con el paisaje y con la agricultura: la potencia se gana sobre superficie ya construida.

Duplicar potencia sin ocupar un metro más de suelo protegido es el tipo de crecimiento que sí resiste el escrutinio técnico.

El sector residencial aglutina más del 90 % de los puntos de autoconsumo. Pero la viceconsejera de Transición Ecológica, Julieta Schallenberg, ha apuntado un repunte notable en el sector terciario y hotelero y en la industria, donde las instalaciones son de mayor envergadura y, por tanto, mueven más megavatios. Ahí está buena parte del salto de potencia del último año.

El residencial pone los tejados; el hotel y la industria ponen los megavatios que mueven la aguja del sistema.

Quién instala, dónde y con cuánto ahorro

Las estimaciones de la Consejería sitúan la cobertura del autoconsumo entre el 2,5 % y el 3 % de la demanda eléctrica global del archipiélago, con un ahorro medio equivalente a unos 15 céntimos por kWh. Para una familia que cubra con sus placas toda la demanda, ese ahorro puede ser completo. Y hay un detalle que conecta energía y movilidad: las marquesinas con cargadores suministran electricidad de origen renovable a los vehículos eléctricos.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Potencia instalada: 302,6 MW de autoconsumo fotovoltaico, un 122,3 % más que en 2023.
  • Instalaciones: 24.817 puntos en el archipiélago, un 68 % más que a finales de 2023.
  • Avance en 2026: 56,5 MW en el primer semestre, por encima de todo el ejercicio 2025.
  • Equivalencia tangible: cubre entre el 2,5 % y el 3 % de la demanda eléctrica regional, con un ahorro medio estimado de 15 céntimos por kWh.
autoconsumo solar

Ojo con el dato, porque marca el techo real del modelo. La propia viceconsejera ha advertido de que el autoconsumo, por sí solo, no alcanza el objetivo de descarbonización total del sistema canario: hará falta complementarlo con parques renovables en suelo. El autoconsumo es una palanca imprescindible, no una solución completa.

En paralelo, la Consejería ha presentado un visor público integrado en Grafcan que permite consultar de forma interactiva la ubicación, la potencia y la producción estimada de cada instalación fotovoltaica del archipiélago. Es transparencia con utilidad práctica: deja a la vista qué islas y qué municipios se quedan atrás. El consejero, Mariano Hernández Zapata, ha reclamado además al Gobierno central que mantenga la financiación de los fondos europeos Next Generation, de los que depende buena parte del ritmo de instalación de los últimos años a través del IDAE.

De Canarias a la Península: qué se replica y qué no

El caso canario no nace de la nada. El autoconsumo solar español despegó tras la derogación en 2018 del cargo al consumo propio y la llegada posterior de las ayudas europeas. Canarias ha seguido esa misma curva, con un matiz propio: su sistema eléctrico es aislado, con costes de generación más altos que en la Península, lo que acorta el periodo de amortización de una instalación y hace más atractiva la inversión incluso sin subvención.

Ahí está la lección replicable. El modelo funciona cuando coinciden tres cosas: un precio de la electricidad que haga rentable la amortización, un marco administrativo sin trabas, y una estrategia que concentre la instalación en superficie ya construida. Lo que puede frenar el proceso es lo contrario: la retirada de fondos, un cambio normativo que alargue los trámites o un exceso de optimismo sobre lo que el autoconsumo puede aportar al conjunto del sistema.

Queda el asunto de fondo. El autoconsumo cubre entre el 2,5 % y el 3 % de la demanda canaria: es un avance notable en tres años y, a la vez, una fracción pequeña de lo que exige la transición. Sin parques en suelo, sin almacenamiento y sin una red preparada, ese 3 % no escala. La etiqueta de éxito la sostiene el dato; el objetivo del 100 % renovable exigirá bastante más que tejados.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: 302,6 MW de generación distribuida que cubren entre el 2,5 % y el 3 % de la demanda eléctrica canaria y desplazan generación fósil en un sistema aislado.
  • Modelo que cambia: La placa en cubierta y en marquesina sustituye al consumo pasivo de red y aprovecha superficie ya construida en un territorio insular limitado.
  • Para las próximas generaciones: Un parque instalado y un visor público dejan trazabilidad, criterio territorial y una base medible sobre la que escalar hacia el 100 % renovable.

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