Disney estudia el lanzamiento de un producto de streaming gratuito financiado con publicidad que sirva como puerta de entrada a su servicio de suscripción de pago. Así lo confirmó el consejero delegado, Josh D’Amaro, en la presentación de resultados del segundo trimestre fiscal, un movimiento con el que el grupo busca captar nuevos usuarios sensibles al precio y ampliar su inventario comercial.
Un modelo FAST como palanca de crecimiento publicitario
La reflexión sobre un posible servicio FAST (Free Ad-Supported Streaming TV) está sobre la mesa de la alta dirección de Disney. D’Amaro reconoció que la compañía está tanteando la integración de una modalidad gratuita que, financiada con anuncios, le permitiría llegar a una audiencia para la que el precio representa una barrera. “En la actualidad estamos vendiendo todas las posiciones comerciales disponibles”, explicó el ejecutivo, lo que hace plausible que una capa gratuita genere ingresos adicionales sin canibalizar de forma significativa el negocio de suscripciones de pago.
El ejecutivo detalló que los precios de los anuncios en el entorno del streaming están bajo presión por el aumento de la oferta, especialmente por la proliferación de alternativas FAST de la competencia. No obstante, los compromisos publicitarios de Disney para la próxima temporada han crecido a doble dígito, sobre todo en el ámbito de los deportes. La Super Bowl y otros eventos deportivos siguen siendo un imán para los anunciantes y refuerzan la atractividad del ecosistema B de la compañía.
Contexto competitivo y presión sobre los precios de los anuncios
El debate sobre el FAST llega en un momento de fuerte competencia en la industria del streaming. Plataformas como Netflix, que ya cuenta con un tier con publicidad, o Amazon Freevee han ampliado la oferta de contenidos gratuitos con anuncios. Disney aspira a competir con su catálogo de franquicias premium —Marvel, Star Wars, Pixar y la cobertura deportiva— que podría atraer a anunciantes dispuestos a pagar tarifas elevadas.
En paralelo, la compañía ha tomado decisiones estratégicas para aligerar su exposición a activos lineales. Ha vendido su participación del 50% en A+E Global Media a Hearst, su hasta ahora socio al 50%, por unos 1.200 millones de dólares en efectivo. Esta operación le proporciona liquidez para aumentar el programa de recompra de acciones y elevar el precio del título.
D’Amaro anticipó igualmente un nuevo plan de reducción de costes que podría incluir más ajustes de plantilla, dentro de una revisión general de gastos con la que quiere hacer más ligera la estructura. El objetivo es destinar más recursos a las áreas de crecimiento, como el streaming y los parques temáticos.

Las cifras respaldan la reflexión estratégica
El balance trimestral ofreció una base sólida para explorar la iniciativa. En el segundo trimestre de 2026, Disney generó unos ingresos de 25.248 millones de dólares, un 7 % más que en el mismo periodo de 2025, mientras que el beneficio operativo creció un 14 % hasta 3.645 millones de dólares.
El negocio de streaming contribuyó con 5.532 millones de dólares; de ellos, las suscripciones aportaron 4.715 millones (un incremento del 15 %), mientras que la publicidad supuso 817 millones, un 3 % más. La rentabilidad de la división también mejora: pasó de un beneficio operativo de 329 millones a 712 millones de dólares, lo que demuestra que el direct-to-consumer está ganando tracción.
Disney busca un modelo híbrido que le permita aprovechar la saturación de su inventario comercial actual sin erosionar la base de clientes de pago, en un entorno donde la oferta de anuncios digitales se multiplica.
Qué implica un FAST para el mapa del streaming
La decisión encaja en una tendencia sectorial clara. Mientras que plataformas como Warner Bros. Discovery han integrado niveles con anuncios en sus propuestas, Disney apuesta por un producto separado que sirva de puerta de entrada, segmentando audiencias. De esta forma, el usuario que busque una experiencia 100% libre de anuncios mantendrá su suscripción, pero quienes estén dispuestos a consumir publicidad accederán al catálogo sin coste.
El reto está en calibrar la huella publicitaria y la selección de contenidos para que la propuesta gratuita no canibalice a la de pago. Disney cuenta con la ventaja de sus marcas icónicas, que permiten segmentar mejor a los anunciantes y justificar CPMs altos incluso en un entorno de sobreoferta. La intención de vender todo el inventario actual refleja que la demanda de los anunciantes sigue siendo robusta, y una nueva ventana ampliaría la capacidad sin grandes inversiones adicionales.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: alcanzar a consumidores que hoy no se suscriben por razones de precio y ampliar el inventario publicitario en un momento de saturación de la oferta de anuncios digitales.
- El reto por delante: evitar que el producto gratuito erosione la base de suscriptores de pago y gestionar la presión sobre los precios de los anuncios sin dañar la percepción de calidad de la marca.
- El tablero competitivo: Netflix, Amazon, Warner Bros. Discovery y otras plataformas ya exploran modelos similares; Disney se diferencia con un catálogo de franquicias premium que puede atraer a los anunciantes más exigentes.




